domingo, 19 de marzo de 2017

¿Cómo la medicina altera el futuro de nuestros niños?

Todos los padres desean darle a sus hijos al mejor manera de empezar sus vidas, pero a veces parece que el sistema médico actual está configurado para hacer justamente lo contrario. De hecho, podríamos decir que en algunos aspectos clave, el sistema sanitario y de salud a nivel mundial perjudica a nuestros hijos y daña sus perspectivas para el futuro de su salud.

Así pues, en esta ocasión, hablaremos de las maneras en que el sistema médico nos hace enfermar desde incluso antes de haber nacido. Quizá esté usted de acuerdo o quizá no, pero sin duda, la siguiente, es la innegable realidad…

Aumento en el número de “Cesáreas”

Resulta asombroso descubrir la elevada tasa de nacimientos por cesárea llevada a cabo en la mayoría de los hospitales occidentales. A veces, las cesáreas son médicamente necesarias, y completamente justificables, pero este procedimiento invasivo y peligroso se está saliendo de control. Muchas mujeres no son conscientes de ello, pero cuando un bebé nace por cesárea, se producen numerosos problemas que causan posibles daños a largo plazo en el bebé.

En primer lugar, cuando un recién nacido pasa a través del canal vaginal, está expuesto a miles de millones de bacterias beneficiosas que se convierten en parte de su sistema inmune en crecimiento. Los bebés nacidos por cesárea no están expuestos a esta estimulación inmunológica bacteriana, lo que a la larga provoca que sean más propensos a enfermarse.

El cráneo de un bebé también está diseñado para variar de forma mientras se desplaza a lo largo del canal de parto, y cuando no lo hace, muchas madres reportan la necesidad de terapia cráneo-sacral para imitar el proceso natural de nacimiento del niño y para corregir problemas de comportamiento y riesgos neurológicos provocados por un nacimiento traumático.

Alimentación con “fórmula” en lugar de la “leche materna”

Dado que los bebés no pueden alimentarse directamente de comida orgánica, necesitan sustentarse de otra forma y la madre naturaleza les ha proporcionado el alimento perfecto: la leche materna.

Un estudio publicado en el Canadian Medical Association Journal, reveló que los bebés nacidos por cesárea y que bebieron fórmula en lugar de leche materna eran más propensos a ser obesos cuando eran mayores. También eran más propensos a enfermedades como la inflamación intestinal, alergias, asma e incluso cáncer.
“Nuestro estudio aborda una importante brecha de conocimiento, ya que la microbiota intestinal infantil rara vez se ha caracterizado con métodos de secuenciación que proporcionen la suficiente cobertura de toda la comunidad bacteriana”, escribe la Dra. Anita Kozyrskyj, de la Universidad de Alberta, junto con los coautores del estudio antes mencionado. “Nuestros hallazgos son particularmente oportunos dada la reciente afirmación que califica a la microbiota intestinal como un super órgano con diversos papeles en el campo de la salud y de la enfermedad humanas”.
Sobredosis de “vacunas”

La poderosa industria farmacéutica, multimillonaria por cierto, cree que nuestros hijos deben recibir 49 dosis de 14 vacunas diferentes antes de que llegar a la edad de 6 años. Así pues, con tan sólo dos meses de edad, los bebés se supone que deben haber recibido las vacunas contra la difteria, el tétanos, la tos ferina, la poliomielitis, HIB, la Hepatitis B, el Rotavirus y PCV. En pocas palabras, son sometidos a una vacunación excesiva que se produce demasiado pronto, incluso antes de generar los primeros anticuerpos.

“Antibióticos” en lugar de “Probióticos”

¿A cuántos niños se les da la amoxicilina u otros antibióticos cuando su médico podría ayudar a los padres a evitar esa utilización excesiva de antibióticos que está provocando el ascenso de las superbacterias y otras enfermedades resistentes a los medicamentos, simplemente educándolos acerca de los probióticos?

En un artículo escrito por la doctora Christina Sarich, publicado en la revista “Natural Society”, se explica que el suministrando a un bebé de pequeñas dosis de probióticos en su leche materna, sin duda reporta buenos beneficios. Sarich revela que cuando ella y su marido adquirieron una infección respiratoria, sufrieron las consecuencias durante una semana; sin embargo, gracias a la ingesta de probióticos, su bebé la superó en un día, a pesar de que su sistema inmunológico estaba aún en ciernes.

Las mujeres embarazadas también pueden aumentar su propia flora intestinal saludable asegurándose de consumir probióticos para asegurar que disponen de las bacterias saludables suficientes cuando llegue el momento de dar a luz.

Los niños de ahora ya no salen a jugar

Desde el primer momento en que un niño pequeño es capaz de sentarse en una silla, lo primero que se le enseña es a mirar a un monitor o a un teléfono celular. A esa edad podría estar corriendo por el jardín o el campo, persiguiendo una pelota al aire libre, y sin embargo, se le entrena para que juegue encadenado a un dispositivo electrónico.

Esto no sólo mantiene a nuestros niños alejados de las infinitas maravillas del mundo al aire libre como el sol, el cielo, las nubes, el viento que sopla entre los árboles, el contacto con las plantas y con la tierra húmeda, aunque esté llena de lombrices.

Eso provoca que se pierdan los enormes beneficios para la salud que proporciona el contacto con la naturaleza. Las oficinas de los pediatras disponen de televisores de pantallas grandes en lugar de libros o casas en los árboles, y el establishment médico rara vez le aconseja a los padres que se aseguren de que sus hijos pasan tiempo en espacios verdes.

Un mundo de exceso de limpieza y desinfección

El mundo occidental actual, está completamente obsesionado con desinfectar las manos y llenarlo todo de ambientadores tóxicos, pero de acuerdo con un artículo publicado en The New York Times, el 18% de los adultos no se lavan las manos después de usar el baño. Asimismo, se expone que el 23% no se lavan las manos antes de manipular alimentos y lo que es más desagradable, el 25% no se lavan después de cambiar un pañal.

La pregunta sería: entonces… ¿cómo puede ser que cometiendo tantos errores sanitarios aún consigamos luchar contra las enfermedades y no caigamos enfermos constantemente? Es sencillo. Gracias a nuestro sistema inmunológico. Cuando se le da la oportunidad de hacer aquello para lo que ha sido diseñado, nuestro sistema inmunológico protege contra los gérmenes y los virus de forma tremendamente efectiva.

Los médicos solo pasan aproximadamente el 1% de su tiempo en la escuela aprendiendo sobre la dieta y lo importante que es para nuestra salud en general. Esto significa que esas personas que creemos “que saben tanto”, en realidad son unos ignorantes acerca de cómo mantener a un niño sano de forma natural, reforzando su sistema inmune a través de algo tan básico y natural como es la dieta, es decir, el consumo de determinadas plantas y hierbas, el descanso y el tiempo que debe pasar en contacto con la naturaleza y el sol.

Sin embargo, esta gente que en este aspecto está tan poco preparada, nos da lecciones sobre cómo debemos criar a nuestros hijos. Olvídate ya de desinfectarte obsesivamente las manos; tu bebé, probablemente lamerá el suelo o cualquier cosa cuando te descuides.

No hay nada de qué preocuparse si hacemos todo lo posible para reforzar su inmunidad natural, solo esté consiente de lo anteriormente mencionado. Así pues, esos gérmenes desagradables que podrían dañar a usted y a sus hijos, no tendrán ninguna oportunidad de hacerlo.

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