jueves, 23 de febrero de 2017

Fracking, riesgos para la salud

El fracking, perforar el terreno hasta alcanzar reservas de gas natural y extraer el combustible agrietando la roca que lo contiene, puede tener efectos perjudiciales sobre el medioambiente y la salud.

El fracking, o fractura hidráulica horizontal, es una técnica que se emplea para acceder a reservas de gas natural situadas a gran profundidad, y que se utiliza desde hace años en países como Estados Unidos. Sin embargo, algunos estudios advierten de que puede tener un impacto negativo sobre el medioambiente, y también conlleva riesgos para la salud de los seres humanos.

Para liberar el gas retenido en la roca es necesario provocar una serie de grietas en la misma, con un método que consiste en inyectar agua y arena, junto a diversos productos químicos, a alta presión, a través de un pozo que ha perforado el terreno hasta llegar al yacimiento correspondiente. El gas fluye así hasta el pozo a través de las fisuras originadas en la roca, y llega a la superficie.

Los defensores de este sistema aseguran que el gas natural es el combustible fósil menos contaminante que existe en la actualidad, y que aprovechar las reservas sin explotar es perfectamente compatible con el desarrollo de las energías renovables, al tiempo que permitiría reducir la dependencia de otras fuentes de energía fósiles más contaminantes como el carbón o el petróleo.

El fracking, ¿peligroso también para la salud?

Las actividades industriales y la obtención de fuentes de energía implican una serie de riesgos que es necesario estudiar para establecer medidas que garanticen su seguridad. Sin embargo, el riesgo cero no existe, y así lo demuestran los numerosos vertidos industriales que han provocado auténticas catástrofes ambientales, y en ocasiones también graves problemas de salud a la población cercana al siniestro.

En el caso del fracking, diversos estudios científicos y organizaciones ecologistas han advertido ya de los posibles riesgos que puede tener, tanto para el medioambiente, como para la salud de las personas. Y señalan que muchas de las sustancias químicas que se utilizan para liberar el gas de la roca son carcinógenas, y podrían contaminar el agua potable.
Muchas de las sustancias químicas que se utilizan en la técnica de fracking son carcinógenas, y podrían contaminar el agua potable
Aunque la tubería a través de la que se inyectan estos productos se recubre de cemento para evitar fugas, pueden producirse filtraciones que afecten a los acuíferos. De hecho, un estudio que analizó 68 pozos de agua subterránea situados en Pensilvania y Nueva York (Estados Unidos), encontró pruebas de contaminación del agua potable por metano relacionadas con el fracking.

La contaminación acústica por la perforación y el intenso tráfico de camiones que supone la explotación de los pozos y el traslado de los residuos, es otro de los problemas que alegan sus detractores, a lo que añaden el riesgo de movimientos sísmicos en la zona, como consecuencia de las perforaciones y la inyección del agua a alta presión las 24 horas del día durante prolongados periodos de tiempo.

Y es que para que la extracción del gas resulte rentable las plataformas deben disponer de varios pozos, lo que puede hacer que el terreno se vuelva inestable y se produzcan terremotos de baja intensidad.

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