martes, 20 de diciembre de 2016

Transgénicos acechan a México

De entre los innumerables negocios surgidos en los últimos tiempos, cuando los ambiciosos se valen del avance tecnológico para estafar a los incautos con novedades que, finalmente no resuelven el hambre, sino amenazan la salud humana y degradan el suelo cultivable.

Todavía más grave y perverso es que estos que lucran con supuestos milagros tecnológicos, no solo engañen al consumidor, sino causen daños irreversibles a la naturaleza y atenten contra el futuro de la humanidad. Es el caso de los llamados transgénicos (genéticamente modificados) cuyas semillas se venden por la empresa trasnacional Monsanto, atrapando al agricultor con el cuento que con ellas aumentará la producción porque las plantas mismas generan autodefensas al ataque de plagas e insectos dañinos.

En Estados Unidos y Canadá se han multiplicado el uso de estas semillas desde los últimos veinte años. En Europa se han resistido a su uso, como es el caso de México hasta ahora, gracias a que ha habido jueces federales que han amparado a grupos ciudadanos que defienden la naturaleza y la inalterabilidad de sus leyes, así como la oriundez del maíz vinculado a nuestras culturas originales y a su sentido cosmogónico. Desde luego en el país no faltan quienes están usando las semillas transgénicas clandestinamente a sabiendas de las repercusiones que ello tiene al romper la cadena biológica de los insectos y su función necesaria en el equilibrio ecológico.

Al cabo de dos décadas el balance es contundente. En Europa sin transgénicos ha aumentado el rendimiento de la producción agrícola sin afectar al medio ambiente como también en México ha ocurrido con semillas mejoradas por medios naturales. En Estados Unidos con transgénicos, se han estancado los rendimientos con el agravante de que han sufrido la mayor invasión de hierbas en las siembras con riego, al grado que ha crecido la necesidad de usar más y más herbicidas para acabar con la creciente maleza competitiva con el cereal. Total, ni más producción, ni el logro de la eliminación de insecticidas y fungicidas, porque se han suplido con los herbicidas del mismo origen químico.

Las empresas que vendían productos tóxicos que matan insectos y hongos han reducido en Estados Unidos su volumen de ventas, pero lo han aumentado proporcionalmente en el consumo de herbicidas. Lo peor es que en la suma, las industrias que venden las semillas modificadas y los herbicidas, el negocio les ha resulta más rentable sin reparar en las consecuencias a largo plazo. La propaganda que se hace de que el uso de los transgénicos, acabará con el hambre en el planeta ha resultado un mito. Francia, sin la semilla artificial ha superado a los Estados Unidos en el rendimiento en la producción de maíz y frijol de soya, sin uso de pesticidas que incluye insecticidas y herbicidas. Así de claro es el resultado que descalifica a los apologistas de la Transgenización.

Es imposible que los negocios de esta magnitud de Monsanto, Bayer y otros productores, ceda ante la evidencia. Ellos saben que sobraran quienes caigan en sus redes, la rentabilidad es de tal magnitud que da para comprar publicidad e incluso a no pocos políticos como en México que recientemente, en la discusión en curso de la nueva constitución de la Ciudad de México se exhibió Gabriel Quadri de la Torre del partido de Elba Esther Gordillo (PANAL), defendiendo la posibilidad de que en más del 50 por ciento del territorio de la Ciudad, que todavía es rural, se permitiese el usos de la semilla modificada en los tradicionales cultivos de maíz e incluso verduras. Así de fuerte son los cañonazos de las comercializadoras.

Nada más faltaba que en la Constitución, que será la más avanzada de las de los estados de la Federación, se aceptara la amenaza del uso de los transgénicos que en los casos como Yucatán, han hecho estragos porque dizque, como campo de prueba o experimentación en cultivos, se extendió radialmente al entorno, al grado de afectar la población apícola con la consecuencia de pérdidas de gran cuantía en la producción de miel de exportación y el riesgo de la extinción de las abejas.

Resulta entonces criminal el insistir en la falsa salida a la escasez de alimentos cuando el problema real no es ese, sino su distribución, acceso de los sectores más pobres y reducción del desperdicio en su última etapa de consumo y hasta del acaparamiento y especulación por el precio. El planeta no es de los más aprovechados y codiciosos, ni mucho menos de los que sin menor escrúpulo prefieren ganancias fáciles contra el futuro de los actuales y próximas generaciones que tienen los mismos derechos que nosotros ahora, para vivir dignamente y con una alimentación nutritiva, que no afecte su salud y bienestar.

Es obvio que lo que sucede en México ante el riesgo de que en un momento dado las empresas de transgénicos logren doblar al poder Judicial Federal que ahora las detiene, es que ante la irresponsabilidad e ineptitud de la SAGARPA con el inútil de Rafael Pacchiano que no ha abierto la boca en esta materia para defender al Medio Ambiente, nos saliera Peña Nieto con la novedad de condescender con Donald Trump en su próxima visita a Washington para que se puedan utilizar estas semillas libremente en todo el territorio nacional. ¡Es hora de alerta nacional contra la embestida de los voraces!

Recupere Su Salud y Peso Ideal




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