viernes, 30 de septiembre de 2016

Cómo enseñar a tus hijos buenos modales en la mesa

Mostrar buenos modales en la mesa es un aspecto importante de la educación de vuestro hijo que le ayudará a socializarse. Los padres debéis dar ejemplo para que aprendan a comportarse en las comidas.

Enséñales buenos modales en la mesa

Un niño pequeño sentado a la mesa no se está quieto, se mancha, juega con la comida, no se acaba los alimentos del plato… Esto es algo normal en menores de tres años, que aún se toman las comidas como un juego y no están preparados para seguir normas estrictas. Pero a partir de esta edad (y especialmente desde los cuatro o cinco años) es esencial que los padres les vayamos inculcando conductas correctas y enseñando buenos modales a la hora de comer.

Para ello, y una vez más como el principal espejo en el que se miran los pequeños es en nosotros, por ello es fundamental darles buen ejemplo desde las edades más tempranas y predicar con el ejemplo que queremos transmitirles.

La postura correcta a adoptar en la silla, el manejo idóneo de los cubiertos, la forma de comer, evitar mancharse la ropa, no hacer ruidos mientras come… Son muchos los aprendizajes que han de ir adquiriendo, pero lo harán poco a poco. No es cuestión de que estén tensos e incómodos en cada comida, sino de que los vayan interiorizando con naturalidad. Por ello, tampoco conviene aturullarles e ir paso a paso introduciendo nuevos hábitos.

En definitiva paciencia, insistencia y firmeza serán las armas para lograr que nuestros hijos sean unos buenos comensales. Siguiendo unas sencillas pautas lograremos educarles en un aspecto fundamental que le ayudará a socializarse no sólo ahora sino también en su vida adulta.
Claves para que los niños aprendan
 a comportarse en la mesa

Cuando los niños se sientan a la mesa tienen que tomarlo como un momento agradable, sin prisas, en el que disfrutar de la comida junto a la familia. En este contexto, distendido y tranquilo, los pequeños podrán observar a sus padres y darse cuenta de cuáles son los buenos modales, ya sea por imitación o mediante las explicaciones que les vayamos dando.

Hay una serie de claves básicas o aprendizajes fundamentales que han de adquirir a la hora de sentarse en la mesa con adultos:

Higiene: una de las primeras cosas que tus hijos deben aprender es que siempre hay que lavarse las manos antes de comer (y antes de manipular cualquier alimento).

Modales: aquí tienen cabida numerosos aprendizajes que van desde sentarse correctamente y no apoyar los codos en la mesa a ponerse la servilleta nada más empezar a comer y usarla para limpiarse la boca cada vez que vaya a beber, pasando por masticar con la boca cerrada, no juguetear con la comida o utilizar correctamente cada cubierto con cada alimento.

Son algunas normas básicas, pero hay muchas más que el niño deberá ir adquiriendo paulatinamente, como no empezar a comer hasta que todo el mundo se haya sentado a la mesa, si hay aperitivos no cogerlos el primero hasta que no se los ofrezcan o partir la comida conforme va comiendo.

Agradecimiento: como en otros ámbitos de la vida, en la mesa el pequeño también ha de aprender a usar el “por favor” y a dar las gracias cuando pida o reciba algún alimento, respectivamente. Igualmente debe pedir permiso para levantarse de la mesa.

Responsabilidad: cuando tengan edad para ello, nuestros hijos deben ayudar a poner y quitar la mesa, a limpiarla e incluso a servir a los demás comensales.

Pautas para inculcarles buenos modales en la mesa

Para conseguir enseñar estos buenos modales a tu hijo deberás armarte de paciencia, pero también tienes algunas técnicas y recursos que te pueden ayudar a lograr tus objetivos. Toma nota:

Motivar al niño: para ello es muy útil hacerle sentir más mayor. Por ejemplo, decirle que como ya no es un bebé, la servilleta no se pone en el cuello sino en el regazo, como los mayores.

Dar instrucciones claras: no es suficiente con decirle al niño que se porte bien en la mesa; es algo demasiado inconcreto. Hay que especificar y decirle paso a paso lo que tiene que ir haciendo.

Reconocer los logros para reforzar la conducta: cada vez que tu pequeño realice alguna de las pautas sobre los buenos modales que le has enseñado, se lo reconocerás y premiarás. Eso sí, con recompensas que no sean materiales como un aplauso, un beso o “chocando los cinco”. Por el contrario, también hemos de tener paciencia y no regañarle ni chillarle si lo hace mal. Está claro que cualquier aprendizaje requiere su tiempo…

Utilizar recursos lúdicos: juegos o canciones son recursos muy eficaces para aprender casi sin darse cuenta. O, por ejemplo, un cuento inventado que contenga normas que se deben seguir en la mesa será divertido y ayudará al niño a recordarlas. También puedes animarle a que practique con sus muñecos: todos sentados a la mesa, aplicando las cosas que ha aprendido o enseñándoselas él a sus juguetes.

Sin distracciones: ver la televisión, permitir que el niño se levante constantemente, que esté jugando con algún juguete… todos estos elementos son enemigos de los buenos modales, evítalos.
Consejos para que los niños se 
comporten cuando coméis fuera de casa

Cada vez que salís a comer fuera los buenos modales en la mesa que ha ido aprendiendo vuestro hijo se ponen a prueba. No os preocupéis, es normal: estas salidas suelen suponer ocasiones especiales en las que los principios y buenas conductas pueden dejarse a un lado y producirse cierto desmadre. De hecho, los niños suelen mostrar falta de paciencia para esperar la comida porque tienen hambre, no estarse quietos si se aburren o incluso les puede entrar una pataleta.

Para conseguir mejores resultados en estas salidas y que los peques se comporten lo mejor posible cuando os sentáis a comer en algún restaurante o terraza, seguid estos consejos:
1. En vez de con una comida que se alarga, al principio probad a salir con el pequeño a tomar el aperitivo, a merendar o a tomar algo ligero en una cafetería. Así se irá habituando a comportarse bien en estas situaciones.

2. Evitad las horas más concurridas para que el restaurante no esté abarrotado y la comida no tarde demasiado en llegar, lo que hará que las esperas entre plato y plato se alarguen y el niño pueda desesperarse y perder las formas.

3. Hacer caso a nuestro hijo cuando le hable y dejar participar en las conversaciones, en la medida de lo posible, aunque sea pidiendo un turno de palabra educadamente.

4. Si hay más niños, no los sentéis juntos y a parte durante la comida, ya que los juegos y las distracciones multiplican la desobediencia.

5. Procurar no pedir, en lo posible, alimentos que pongan a prueba los buenos modales en la mesa. Por ejemplo, con una sopa es normal que el niño haga más ruido comiendo o se ensucie más.

6. Seguir las mismas normas que en casa y alabar su buen comportamiento cuando las cumpla.
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