miércoles, 8 de junio de 2016

Necesario Apoyo a la Producción de Energías Limpias

El ejercicio profesional de la carrera diplomática exige una preparación muy amplia, dado que además del cumplimiento de las labores propias de la oficina y los compromisos de otro tipo, se requiere que el funcionario tenga la capacidad de comprender asuntos diversos, que tengan lugar en el país de su adscripción.

El diplomático de ahora y de todos los tiempos, debe ser un estudiante permanente, así como un observador y analista acucioso. Además de lo anterior, precisión, claridad y objetividad, son determinantes para la generación de un informe que sea de utilidad para su país.

En ese sentido, viene al caso comentar que estando acreditado en los Países Bajos (Holanda), tuve el privilegio de observar la manera tan inteligente y racional como sus habitantes aprovechan los recursos hidráulicos, tanto para usos humanos, agropecuarios, navegación marítima, fluvial y canalera; sin olvidar la construcción de hidroeléctricas.

Asimismo, conscientes de que ese país no cuenta con hidrocarburos o combustibles fósiles en el subsuelo, los holandeses han recurrido a otras fuentes de energía: empezando por los antiguos llamados “molinos de viento”, empleados para circular el agua de los canales y mantener su nivel en los territorios bajos, evitando inundaciones; así como para moler granos.

Aprovechando lo plano del territorio, han proliferado los campos productores de electricidad con rotores o aspas, instalados tanto en el mar, como en la tierra, esta es la llamada energía eólica. También se produce energía a partir de vegetales, la llamada “biomasa”; la energía solar, la energía nuclear y otras alternativas audaces, como la que actualmente desarrollan para aprovechar la energía producida por la desembocadura de los ríos en el lecho marino.

Los Países Bajos u Holanda, es un país pequeño por su superficie territorial, ya que cuenta con poco más de 52,000 Kms.² más la parte que le corresponde en el Océano Atlántico-Mar del Norte; su población, llega aproximadamente a los 17 millones de habitantes. Su desarrollo cultural e industrial ha crecido de manera muy importante, por lo cual es también un gran consumidor de energía.

Este pequeño país europeo es fascinante y podría ponerlo como ejemplo en muchos aspectos, pero en esta ocasión quiero centrarme en un caso, que involucra al gobierno y a la sociedad. De acuerdo con la ubicación geográfica de los Países Bajos el clima en invierno llega a ser extremo, por lo que se hace indispensable el uso de la calefacción durante 4 o 5 meses.

En algún momento se realizó un estudio sobre el consumo de energía para la calefacción, manteniendo el agua caliente destinada a los hogares y otras construcciones, llegando a la conclusión de que había un importante desperdicio de esa energía calórica, atribuida principalmente a las “fugas de calor” a través de las ventanas con un solo vidrio.

La comisión encargada del asunto recomendó al gobierno holandés, efectuar una campaña de concientización entre la población en el sentido de modificar el tipo de ventanales, para instalar otras con doble vidrio; asegurando que entre una lámina y otra quedara un espacio de aire, que sella prácticamente la ventana, con el consecuente ahorro de calor. El gobierno propuso a los habitantes de viviendas privadas, edificios y otros locales, la sustitución de las ventanas por parte de varias empresas, pero el costo, podrían deducirlo de los impuestos anuales. Todo mundo estuvo de acuerdo y de ese modo, las facturas por concepto de calefacción empezaron a llegar más bajas y las empresas municipales ya no requerían de tanto combustible para producir y distribuir el agua caliente destinada a la calefacción.
En México no hemos aprovechado cabalmente el privilegio de estar ubicados en una zona tropical, en cuya superficie existe irradiación solar la mayor parte del año. Además de lo anterior, se sabe que contamos con más de 10 mil kilómetros de litorales, tanto en el Océano Pacífico, como en el Atlántico. De ese modo, existen zonas en las que los vientos alcanzan velocidades suficientes para la producción de energía eólica, la cual debemos reconocer se ha desarrollado de manera importante en nuestro país, sobre todo al sur de la República y la región oriental.1

Asimismo, se explota una buena cantidad de hidroeléctricas que aprovechan la fuerza de las aguas de diferentes escurrimientos fluviales; así como las geotérmicas y una nucleoeléctrica. No obstante lo anterior, el crecimiento poblacional y el industrial requieren cada vez de más energía de todo tipo; sobre todo de energías limpias, de menor costo y autofinanciables.

En virtud de lo anterior, considero que ahora es el momento de tomar una decisión determinante para el futuro de México, en materia de sostenibilidad energética.

Dos propuestas. Ambas involucran al gobierno y a la sociedad de nuestro país:

* La primera, consiste en la elaboración de un plan nacional para promover la instalación en todo tipo de construcciones, de paneles solares para la producción de electricidad para usos familiares, o de empresas pequeñas y medianas.

La Comisión creada para tal efecto, contaría con personal capacitado para enseñar y explicar el funcionamiento de dichos paneles, su costo y sus beneficios inmediatos. Técnicos especializados pasarían a cada domicilio para explicar y calcular los materiales necesarios para la instalación y, finalmente, algo que no es un asunto menor, diseñar un sistema de financiamiento que atraiga al consumidor, sin cobrar tasas bancarias, ni comisiones que encarezcan la operación.

Una forma práctica para el financiamiento y los pagos por ese concepto sería en primer lugar que, el gobierno (o la Comisión Federal de Electricidad-CFE) adquiriera varios millones de paneles solares, lo cual abarataría su costo en comparación con una compra individual.

La segunda parte sería diseñar un acuerdo de interconexión colectiva con la CFE y que los costos por los trabajos realizados, se adjunten a la factura mensual a pagar por consumo de electricidad-instalación paneles; en cantidades que no representen gastos extras. Se debe hacer notar que inmediatamente después de instalados los paneles solares el pago por consumo de electricidad disminuye en más de un 50% (en ocasiones mucho más), por lo que con el ahorro se pueden cubrir los costos por la obra mencionada.

Podemos imaginar cuál sería el panorama energético del país si con este proyecto se lograra aprovechar la energía solar en varios millones de hogares, escuelas, fábricas y otras instalaciones. Recordando que hace no mucho tiempo el gobierno federal se propuso entregar 7 millones de televisores de alta definición a otro tanto de hogares mexicanos ¿cómo podríamos pensar que no pudiera realizar algo similar en algo que se va a ver reflejado en la economía nacional?2

* La segunda propuesta se centra también en el aprovechamiento de la energía solar. En este caso, se trata de los calentadores solares para el agua destinada a bañarse. La tecnología de los tanques de almacenamiento y de los tubos receptores de energía, es más sencilla o menos cara que la de los paneles solares.

Pensando de la misma manera, en la que el gobierno o una institución como PEMEX, la Secretaría de Energía, u otra creada ex profeso, ofrecerían casa por casa esta alternativa para captar el calor del sol, con un importante ahorro por el consumo de gas. Se calcula que el consumo de dicho energético podría disminuir hasta un 80% en cada caso.

Los estudios técnicos, instalación y pago por tales servicios, deberían estar subsidiados por el gobierno federal, considerando también que con la obtención de los materiales por millones, el precio se reduce considerablemente; así como el ahorro por las importaciones de gas natural que actualmente se realizan.

Finalmente, me permito expresar que en nuestro país debemos de pensar que, a grandes males, debemos enfrentar grandes remedios. Llegó la hora de aprovechar al máximo nuestros recursos naturales de todo tipo: Racionalización en el uso del agua; aprovechamiento del agua de lluvia; sustitución del consumo de hidrocarburos, por energéticos derivados del agua, del viento y del sol. Estamos a tiempo.
1 De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Energía Eólica, para 2014 ya se contaba con 31 parques eólicos y se calcula que para el periodo 2020-2022 la energía producida por esos medios se multiplicará por cuatro. A lo anterior habría que agregar que en 2015 continuó la construcción e inauguración de otros parques eólicos.

2 Dicha medida parece más bien con intenciones políticas o populistas, pues no es cierto que la gente ya no iba a poder ver la televisión por el llamado “apagón analógico”, pues con un aparato decodificador cuyo costo es por lo menos 5 veces menor hubiera sido suficiente.
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