sábado, 18 de junio de 2016

La Falsa Izquierda, “FALACIAS”

Debido a la creciente avalancha de ideas, iniciativas, activismos, plataformas, movimientos, ONGs, partidos políticos, etc., que se presentan como progresistas o de izquierdas, e incluso redentores del pueblo, pero que en la práctica contribuyen, activa o por pasiva, consciente o inconscientemente, al sometimiento de la ciudadanía, proponemos una manera sencilla de identificar a esas falsas estructuras que buscan servirse con la cuchara grande a costillas del electorado.

Así pues, bajo la inscripción “FALACIAS”, trataremos de mostrar que muchos de los temas que nos presentan como positivos esconden un aspecto negativo que es el más importante. Esto es, que detrás de la máscara del pretendido progresismo, izquierdismo, humanitarismo, ecologismo, etc., se esconde a menudo la agenda de control del capitalismo.

Las FALACIAS, término definido como engaños o mentiras que se esconden bajo algo, en especial cuando se pone de manifiesto su falta de verdad, no solo enmascaran su la verdadera intención, sino que también crean cortinas de humo para que no se trate de los temas importantes.

En todo caso es importante comprender que muchos de los temas de los que nos vamos a ocupar tienden a cambiar radicalmente de sentido en función de la escala a la que se implementen. Esto es, a menudo las iniciativas, ideas, movimientos, activismos, etc., no son positivos o negativos de manera absoluta por su contenido, sino por el tamaño de sus estructuras y la manera en que las grandes estructuras son recuperadas, infiltradas y manipuladas por el poder.

Las “FALACIAS”

El anti-capitalismo

Una de las claves para desenmascar estos movimientos, es que critican el capitalismo, el neoliberalismo, a las élites, a la “casta”, a los bancos, al sistema de deuda, etc., pero lo hacen superficialmente. Es verdad que han actualizado en parte su discurso y en lugar de confrontar capitalista-trabajador ahora presentan oposiciones tales como acreedor-deudor, élites-ciudadanía, etc. Pero en general siguen en el marco del pensamiento marxista que pretende explicar y reformar el sistema en términos de estructura. Con ello eluden el fondo de la cuestión, que es que la dominación capitalista fundamental ejerciéndose en última instancia al margen de la estructura económica, en el ámbito de la guerra, la inteligencia, la criminalidad, la impunidad, el secretismo y la conspiración.

La Globalización

Todo lo que lleve el adjetivo “global” debe despertar nuestras sospechas. Toda una serie de iniciativas “globales” que se presentan como humanitarias, ecológicas, justas, redistributivas, fiscalizadoras, etc., son máscaras que esconden una lógica muy simple, ya que cuanto mayor sea el alcance de las estructuras de poder mayor será su capacidad para imponerse de manera violenta sobre todos aquellos que se opongan a ellas. El globalismo es un eufemismo de imperialismo, y no hay nada que haga pensar que el imperio global de hoy sea distinto del resto de imperios históricos. Solo ha desarrollado mecanismos más sutiles para enmascararse.

La defensa de la “Soberanía”

Y vaya que es un discurso recurrente dentro de todas las izquierdas mexicanas. Hoy el pulso fundamental se está manteniendo entre los estados-nación, en particular los BRICS, y las estructuras globalistas. Esto significa que todo lo que debilite a los estados-nación tenderá a reforzar las estructuras globales. El poder es una hidra con numerosas cabezas. Opera empujando alternativamente los dos platos de la balanza para desestabilizarla y aprovecharse de ello transformando las estructuras de dominación. Las transferencias de soberanía de los estados-nación al Nuevo Orden Mundial se están produciendo por arriba y por abajo, por la derecha y por la izquierda, desde los estados-nación hacia las estructuras transnacionales y hacia las regionales. Así que el discurso en defensa de la soberanía nacional realizado por las izquierdas mexicanas, son solo una contribución al poder capitalista, tal como lo demuestra Carlos Slim al encabezar, en todos sus frentes, la siniestra mexicana.

La transparencia y la corrupción

Muchos de estos movimientos pretenden luchar por una sociedad más transparente, aparentan combatir la corrupción en las estructuras de poder. El problema es que, de nuevo, tienden a poner el acento en la transparencia y en la corrupción de los políticos y de los estados-nación, y no en el complejo entramado que está por encima de ellos. De esta manera estas iniciativas contribuyen en última instancia a debilitar las estructuras estatales y con ello a reforzar la opacidad y la corrupción de las estructuras transnacionales.

La horizontalidad

Es necesario comprender que las estructuras horizontales no se oponen a la verticales, como nos pretenden hacer creer. Las estructuras horizontales, una práctica o propuesta organizacional que implica desarrollar o incentivar un poder de decisión o de participación más o menos igualitario entre los individuos que conforman una organización, encubren también mecanismos de dominación verticales y centralizados, solo que más sofisticados y más sutiles que los tradicionales.

En el fondo la lógica es similar a la del intercambio mercantil, que aparenta ser horizontal, libre, regulado espontáneamente por la oferta y la demanda, cuando en la práctica está tensada permanentemente por la asimetría del poder, basada en la apropiación de recursos naturales, energéticos, en la creación de dinero fiduciario, de información, etc.

La horizontalidad también es una apariencia en la medida en que el poder infiltra agentes o colaboradores en la estructura aparentemente. Tanto más fácilmente cuanto más horizontal es la estructura. Wikipedia es el mejor ejemplo de esta falsa horizontalidad, como una iniciativa solo en parte horizontal, colaborativa, etc., pero en la que la información más sensible es manipulada, tergiversada y censurada desde los centros de poder globales.

La participación

Este tema está estrechamente vinculado al anterior. Los movimientos participativos, colaborativos, asamblearios, voluntarios, no mercantiles, etc., pueden ser enriquecedores a un cierto nivel, pero pueden servir también como dispositivos de amortiguación y recuperación que mantienen ocupados a los participantes y evitan que se impliquen en los temas fundamentales. Pretenden ser movimientos autónomos pero en la práctica siguen dependiendo de las estructuras de dominación globales. La clave para valorar estas iniciativas es hasta qué punto contribuyen al control capitalista, es decir, hasta qué punto, tras la falacia de la cooperación, lo común, lo libre, etc., lo que está en juego es la apropiación del trabajo, las ideas y las energías de la ciudadanía por parte del gran capital.

Es por esta razón, que el poder político sigue obstinado en demostrar a la ciudadanía que en verdad lo que opine el individuo es realmente valioso para ellos. Por eso siguen convocando a elecciones y propiciando la “participación” ciudadana, cuando en realidad, esto sólo es otro de los mecanismos de control del poder.

En resumidas cuentas, esta supuesta “participación”, tiene por objeto doblegar la voluntad del individuo para que éste acceda a las demandas e imposiciones del sistema.

La sostenibilidad

La sostenibilidad, el ecologismo, lo verde, lo biológico, etc., pueden ser iniciativas loables siempre que actúen a la escala local o regional, que desafíen verdaderamente a las estructuras de dominación global. Como decíamos, hay que valorarlas en función de la escala y el verdadero impacto que tienen en otras escalas del sistema. La sostenibilidad y el ecologismo considerados a gran escala encubren la desindustrialización de los centros, la dependencia de estructuras de producción y distribución globales, la implementación de mecanismos de control de las periferias desde los centros. En última instancia, la sostenibilidad a la escala global encubre la agenda eugenésica de las élites mundiales.

El humanitarismo y el antirazismo

De nuevo estos temas suelen ser utilizados por el sistema como caballos de Troya. El humanitarismo está siendo utilizado sistemáticamente para legitimar guerras, en el colmo de la hipocresía capitalista, según la cual, los cazas de combate y las bombas protegen a los seres humanos. El antirazismo es otra coartada para que las masas acepten y contribuyan a las dinámicas de destrucción de las tradiciones, de las identidades, de las idiosincrasias, de las particularidades, de las diferentes culturas, razas, naciones y religiones. La mezcla racial, cultural y religiosa está siendo uno de los mecanismos fundamentales utilizados por las élites globalistas para desestructurar profundamente y destruir el alma colectiva de los pueblos, y con ello su capacidad de resistencia. La mezcla social, ingenierizada al más alto nivel, crea el caldo de cultivo para, en el momento necesario, canalizar el descontento de las mayorías a través de las minorías, para catalizar procesos de desestabilización, para instigar guerras civiles.

El transgenerismo

Se trata de una estrategia similar a la anterior, que encubre la desestructuración de las sociedades tradicionales y la destrucción de formas de vida moderadas, virtuosas, equilibradas, naturales, fértiles. Tras la falacia de las relaciones homosexuales, bisexuales y transexuales se esconde algo tan crucial como es el socavamiento de la moral y del sentido común, la desintegración del complejo erotismo-amor-sexualidad-fertilidad-crianza.

Como en el caso del humanitarismo y del antirazismo mal entendidos, la ideología transgénero es el caballo de Troya para la destrucción de las estructuras sociales más fundamentales, que son las que mejor pueden hacer frente a la agenda distópica globalista. En última instancia se trata de una forma de eugenesia encubierta de la que los propios ciudadanos son víctimas, en el momento en que optan “voluntariamente” a renunciar a conformar seres sociales a un tiempo naturales y culturales. El movimiento LGBT, a pesar de ser relativamente minoritario, desempeña un papel fundamental en el conjunto de las sociedades actuales, como vanguardia “transgresora” que sirve de referencia para el resto de las “opciones” sexuales.

El feminismo y la violencia de género

Como el movimiento transgénero, el feminismo y las campañas de violencia de género operan como vanguardias sociales, generando un gran efecto en el conjunto de la ciudadanía. Su impacto es especialmente marcado en los niños y los jóvenes, minando las bases morales de las sociedades a largo plazo. Suelen ser considerados formas de ingeniería social, pero lo cierto es que se basan en mecánicas propiamente religiosas y rituales, lo que refuerza aún más su capacidad para transformar profundamente a la sociedad. Como el movimiento LGBT, con el que se producen importantes intercambios, el feminismo y la violencia de género contribuyen de manera encubierta a la desestructuración de las sociedades tradicionales, la familia, la pareja, e, insistimos, la desintegración del complejo erotismo-amor-sexualidad-fertilidad-crianza. En última instancia contribuyen a la agenda de mercantilización y apropiación de la fertilidad humana, a la transformación del ser humano en ganado-mercancía.

La cultura

La llamada “cultura”, esto es, la industria del espectáculo, es uno de los elementos centrales del capitalismo de izquierda. No sólo nos referimos a Hollywood en particular, sino a sus extensiones en cada uno e los países. Televisa, por ejemplo. Esta dimensión hollywoodense es también crucial para comprender los movimientos pretendidamente izquierdistas, pues remite a la misma mecánica de fondo de generar mucho ruido y mucho espectáculo pero eludir los temas importantes.

La imagen

Vinculado con el tema anterior, las falsas izquierdas suelen recurrir a todo tipo de estrategias de estilo para aparentar lo que no son, que abarcan el aspecto, la forma de vestir, el peinado, la forma de hablar, la austeridad, el tipo de lenguaje o términos utilizados, que tenderán a distanciarse lo más posible de los códigos conservadores o de derechas. Los medios de información tradicionales explotan estas aparentes contradicciones, presentando las rastas o las camisas de cuadros de unos en contraposición a los trajes y las corbatas de otros, mientras los temas fundamentales que transformarían el statu quo se eluden. La combatividad aparente forma parte de esta estrategia de estilo.
Así pues, con los elementos antes expuestos, estaremos en condiciones de identificar a las “falsas izquierdas”, organizaciones e instituciones que parecen estar en boga y encontrarse, en la actualidad, hasta debajo de las piedras.

De esta forma, estimado lector, es importante estar pendiente del siguiente artículo, en el cual, se hará alusión a las “OMISIONES”, temas que parecen estar fuera de la agenda de las denominadas “falsas izquierdas”.
Es importante reiterar, que la izquierda no sólo se refiere a un partido político, sino a una ideología que se contrapone a lo comúnmente establecido y puede hallarse este tipo de organizaciones en el periodismo, en el activismo, etc.

Cómo Registrarse En TrafficMonsoon




Enlace México

No hay comentarios:

Publicar un comentario