miércoles, 8 de junio de 2016

El invitado incómodo

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se verán las caras en el Foro Económico Internacionalde San Petersburgo.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, fue invitado a asistir a la apertura del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, que se celebrará el próximo 16 de junio.

Y la visita es controvertida porque la Unión Europea debe decidir antes de finales de julio si prolonga o no las sanciones económicas contra Moscú impuestas por el conflicto ucraniano.

La UE que en su momento denunció el “papel desestabilizador” de Moscú en Ucrania, impuso sus primeras sanciones en julio del 2014 en respuesta a la anexión de Crimea y al apoyo a los separatistas prorrusos del este de Ucrania.

Estas sanciones han afectado considerablemente a las empresas y bancos rusos, sobre todo en cuestión de préstamos e inversiones en el sector petrolero. Y ante la postura de la UE y su firme decisión por mantenerlas, la respuesta de los rusos será la de extender el embargo de productos alimenticios hasta el 2017, una venganza que hasta ahora ha causado una pérdida de unos 9 mil millones de euros a los agricultores europeos.

Así que para el portavoz de la Comisión, Margaritis Schinas, este encuentro está lejos de ser uno que invite a la reconciliación.
“El presidente de la Comisión utilizará este foro internacional como una oportunidad para reiterar a las autoridades rusas y a una audiencia más amplia, la postura de la UE sobre el estado actual de las relaciones”, dijo.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores lituano, Linas Linkevičius, declaró a Reuters el pasado 30 de mayo que la visita de un representante oficial europeo siempre tiene un carácter simbólico.

“Pero no veo por qué debemos ofrecer a Rusia un símbolo de nuestra voluntad de restablecer algún tipo de contacto”, agregó.

Los representantes de los países del G7 (Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Japón, Estados Unidos y Canadá) también votaron a finales de mayo a favor del mantenimiento de las sanciones y advirtieron que si el comportamiento de Rusia lo exigía estas medidas restrictivas podrían, incluso, elevarse.
“Todos tenemos la certeza de que el conflicto de Ucrania sólo puede resolverse por medios diplomáticos y en el pleno respeto del derecho internacional, incluido el respeto de la soberanía, la integridad territorial y la independencia de Ucrania”, según el comunicado de la cumbre del G7.
Moscú no esperará un pronunciamiento oficial sobre el levantamiento de las sanciones, por lo que ya empezó por ampliar el embargo de los alimentos contra los países occidentales.

El primer ministro Dmitry Medvedev afirmó el viernes 27 de mayo haber dado la orden de preparar la prórroga en vistas a una prolongación del embargo alimenticio hasta finales de 2017.

En 2014, Rusia prohibió las importaciones de productos frescos de la mayoría de los países occidentales: frutas, verduras, productos lácteos, carne, pescado y aves de corral procedentes de Estados Unidos, Europa, Australia, Canadá y Noruega.

Esta situación condujo a una caída dramática de las importaciones procedentes de estos países que en 2013 se estimó en 9 mil millones de dólares, pero que en 2015 se redujo a 143.2 millones, según un informe del Centro Analítico del gobierno ruso.

Y a diferencia de los empresarios y agricultores europeos que piden el levantamiento de las sanciones a Rusia, esta extensión del embargo, lejos de molestar a los ciudadanos rusos, les permitirá a los productores nacionales beneficiarse de un horizonte mucho más amplio para planificar sus inversiones.

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Reporte Indigo

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