miércoles, 4 de mayo de 2016

Río 2016, Una llama de inestabilidad

La antorcha olímpica llegó a Brasil, pero ni esto, ni las declaraciones de Dilma Rousseff, tranquilizan el panorama que se vive en una sede olímpica golpeada por dificultades sociales y económicas.

Ni el fuego proveniente de Atenas ha podido traer paz o tranquilidad a la sede de los trigésimoprimeros Juegos Olímpicos.

Mientras Dilma Rousseff levantaba la antorcha y daba inicio al recorrido de este símbolo de la máxima fiesta del deporte, las protestas sociales se hacían escuchar con fuerza en Brasilia.

Y es que ni la llegada del fuego olímpico al país sede ha podido tranquilizar a los brasileños, tanto a los que están en favor de Rousseff, como los que están en contra de la presidenta.

Consciente del ambiente que se vive en Brasil, Rousseff aceptó la inestabilidad política por la que atraviesa su mandato, pero aún así confía en que Río albergue una gran fiesta.

“Sabemos de las dificultades políticas que existen, conocemos la inestabilidad política”, comentó la mandataria brasileña tras recibir la antorcha.

“Prácticamente todas las instalaciones deportivas están listas. Las 39 pruebas realizadas hasta ahora, de un total de 45, han sido un éxito. La estructura para la prensa está lista, el laboratorio antidopaje está listo, el plan de seguridad está listo”, aseguró.

¿Los mejores Juegos Olímpicos?

La confianza de Dilma Rousseff es tanta, que no dudó en asegurar que los de Río 2016, serán los mejores Juegos Olímpicos de la historia, pese a las dificultades sociales por las que atraviesa la sede.

“Brasil será capaz, conviviendo con un período difícil, crítico para su historia y la democracia”, de ser “el mejor anfitrión que los Juegos Olímpicos haya conocido”, declaró Rousseff, que se enfrenta a un juicio parlamentario con miras a su destitución.

Símbolo de rechazo

La llama olímpica que llegó ayer por la mañana a Brasilia para posteriormente recorrer el país, no será visto por todos como un símbolo de alegría.

Para el coronel José Vicente da Silva, el proceso de juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff y la gran cantidad de problemas que han golpeado a la primera cita olímpica que se escenifica en Sudamérica, convierten a la antorcha en un símbolo de rechazo.
“A donde vaya la antorcha, un cámara estará ahí. Habrán pancartas a favor o en contra de la presidenta Rousseff. Existe la posibilidad de protestas de envergadura durante el recorrido.

“La olimpiada representa una gran plataforma para muchos reclamos. Todo el mundo estará pendiente y eso estimula el oportunismo”, dijo Silva a The Associated Press.
Problemas de seguridad

A los ya conocidos problemas de contaminación, corrupción y del virus del zika, se sumó la cuestión de inseguridad.

La semana pasada, la ONG Amnistía Internacional (AI) criticó los “graves problemas de seguridad pública” y la “violencia policial” que enfrenta Río de Janeiro.

“Pese a la promesa de legado de una ciudad segura para ser sede de los Juegos Olímpicos, las muertes recurrentes de operaciones policiales han crecido progresivamente en los últimos años en Río”, dijo en un comunicado de prensa el director ejecutivo de la organización en Brasil, Atila Roque.

Según datos de esta organización, al menos 11 personas han fallecido a manos de agentes este mes en la capital carioca, y en 2015 se contabilizaron otras 307 víctimas.

La primera portadora

Una campeona olímpica: La exjugadora de voleibol, Fabiana Claudino, quien ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012, encendió la antorcha.

Largo recorrido

El Maracaná la espera: Luego de su paso por Brasilia, la antorcha comenzará su recorrido por otras 329 ciudades de todo el territorio nacional hasta llegar al estadio de Maracaná el 5 de agosto, cuando se inaugurarán los Juegos de Río 2016.

El primer relevo

Una refugiada siria: La primera relevista en suelo brasileño fue Hanan Dacka, una joven refugiada siria de 12 años, elegida por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y por el comité organizador de los Juegos de Río 2016, en solidaridad con los millones de refugiados por el conflicto en Siria.

Fort Ad Pays





Reporte Indigo

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