martes, 17 de mayo de 2016

La economía y la teoría del “Cisne negro”

La teoría del Cisne Negro o teoría de los Eventos del Cisne Negro, es una metáfora que encierra el concepto de que cuando un evento es una sorpresa (para el observador) y tiene un gran impacto, después del hecho, este evento sorpresivo es racionalizado por retrospección.

Esta teoría, fue desarrollada por Nassim Nicholas Taleb, ensayista, investigador y financiero estadounidense, para lograr explicar algunos de los siguientes fenómenos:
1. El desproporcionado papel de alto impacto, difícil de predecir, y los eventos extraños que están fuera del ámbito de las expectativas normales de la historia, la ciencia, las finanzas y la tecnología.

2. La no computabilidad de la probabilidad de los eventos raros consecuenciales utilizando métodos científicos (debido a la naturaleza misma de las probabilidades pequeñas).

3. Los sesgos psicológicos que hacen a las personas individual y colectivamente ciegas a la incertidumbre e inconscientes al rol masivo del evento extraño en los asuntos históricos.
A diferencia del problema filosófico anterior del cisne negro, la Teoría de Cisne Negro se refiere sólo a los eventos inesperados de gran magnitud, consecuencia y su papel dominante en la historia. Estos hechos, considerados atípicos extremos, colectivamente juegan roles mucho más grandes que los eventos regulares.
Los Eventos tipo Cisne Negro fueron descritos por Nassim Nicholas Taleb en su libro de 2007, El Cisne Negro. Taleb se refiere a casi todos los grandes descubrimientos científicos, hechos históricos, y logros artísticos como cisnes negros, es decir, sin dirección e inesperados.

Así pues, se señala como ejemplos de eventos Cisne Negro: Internet, la computadora personal, la Primera Guerra Mundial, y los ataques del 11 de septiembre.

El término cisne negro fue una expresión latina, cuya referencia conocida más antigua proviene de la descripción de algo que hizo el poeta Juvenal, que es: “rara avis in terris nigroque simillima cygno”, cuyo significado en español significa “un ave rara en la tierra, y muy parecida a un cisne negro”. Cuando la frase fue acuñada, se presumía que el cisne negro nunca existió. La importancia del símil radica en su analogía con la fragilidad de cualquier sistema de pensamiento.

La frase de Juvenal era una expresión común en el Londres del siglo XVI como una declaración de imposibilidad. La expresión de Londres deriva de la presunción del Viejo Mundo de que todos los cisnes deben ser blancos, porque todos los registros históricos de los cisnes informaron que tenían plumas blancas. En ese contexto, un cisne negro era imposible o por lo menos inexistente. Después que una expedición holandesa, dirigida por el explorador Willem de Vlamingh en el río Swan en 1697, descubrió cisnes negros en Australia Occidental, el término se transformó para denotar que una imposibilidad percibida podría ser refutada más tarde. Taleb señala que en el siglo XIX John Stuart Mill utilizó la falacia lógica del cisne negro como un nuevo término para identificar la falsificación.

En concreto, afirma Taleb en el New York Times:
“Lo que aquí llamamos un Cisne Negro (y con mayúscula) es un evento con los tres atributos siguientes. En primer lugar, es un caso atípico, ya que se encuentra fuera del ámbito de las expectativas regulares, porque no hay nada en el pasado que puede apuntar de manera convincente a su posibilidad. En segundo lugar, conlleva a un impacto extremo. En tercer lugar, a pesar de su condición de rareza, la naturaleza humana nos hace inventar explicaciones de su presencia después de los hechos, por lo que es explicable y predecible.
Me detengo y resumo el triplete: rareza, impacto extremo y retrospectiva (aunque no prospectiva). Una pequeña cantidad de Cisnes Negros explica casi todo en nuestro mundo, desde el éxito de las ideas y las religiones, a la dinámica de los acontecimientos históricos, hasta los elementos de nuestra vida personal”.
El suceso de cisne negro

De acuerdo a los criterios de Taleb, se puede identificar un suceso “Cisne Negro” de la siguiente manera:
1. El evento es una sorpresa (para el observador).
2. El evento tiene un gran impacto.
3. Después de su primer registro, el evento se racionaliza en retrospectiva, como si pudiera haber sido esperado (por ejemplo, los datos pertinentes estaban disponibles, pero no se contabilizan).
El evento “Cisne Negro” económico

De acuerdo a lo anterior y a la información dada por la empresa de análisis económico y financiero Prevedere, el próximo evento “cisne negro” para la economía mundial puede ser el bajo nivel de consumo. En lenguaje económico a este evento en específico se le llama denomina así ya que es un hecho poco probable que ocurra pero que, de acuerdo a la información, de todas formas influyen en los consumidores.

Según las previsiones de la empresa, en un futuro próximo se incrementará el número de señales de que la recesión global está cerca, pero la "debilidad de los consumidores" será la principal razón para el inicio de una crisis económica a gran escala.

Así pues, el nivel de consumo está influenciado por tres factores: los salarios, la inflación y la confianza del consumidor. El último informe sobre el mercado de trabajo en EE.UU. mostró un estancamiento de los salarios. Esta falta de crecimiento de los sueldos puede afectar el comportamiento de los consumidores y su forma de pensar, empujándolos a ahorrar más que comprar.

De esta forma, los consumidores están, por una parte, más protegidos por el hecho de que el nivel general de inflación de los precios está disminuyendo. Por otra parte la inflación puede aumentar de nuevo. Actualmente, los consumidores están empezando a reducir su gasto en bienes y servicios al sentir los efectos de la caída en el comercio mundial, lo que puede al final derrumbar la economía global.

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