martes, 31 de mayo de 2016

En juego la salud de la población mexicana, gobierno de Peña Nieto entregará a las grandes empresas

En junio próximo será una realidad el servicio médico universal, cuyo principal ‘atractivo’, es que los pacientes de instituciones como IMSS, ISSSTE, e instituciones de Salud estatales y federales, podrán asistir a las distintas clínicas no importando si son o no derechohabientes, ya que existirá movilidad y acceso entre sí, que dan como resultado, a decir por el gobierno, mayor cobertura para los mexicanos.

Sin embargo, la Doctora Asa Cristina Laurell, quien ha cuestionado constantemente dicho sistema, ha explicado que “para tener acceso universal al sistema de salud basado en el aseguramiento, como se pretende en México, deben cumplirse dos condiciones básicas: 

1) Que toda la población esté cubierta por un seguro de salud.

2) Que el financiamiento sea suficiente para operar los servicios de ese sector. 

Los datos oficiales indican que México está lejos de garantizar estas dos condiciones”.

En 2013, Laurell dio a conocer que estaban sentándose las bases para “la reforma estructural al sistema de salud que, que según Enrique Peña Nieto, permitirá asegurar el acceso efectivo a servicios de salud con calidad para toda la población y con beneficios iguales para todos; tendríamos un Sistema de Salud Universal. Al igual que con la reforma de pensiones estamos ante un uso mañoso de la palabra universal que la está vaciando de contenido”.

A su vez, proponía que era urgente abrir un debate con datos reales y proponiendo alternativas que pueden llevar a garantizar derecho a la salud, entendida ésta como igual acceso oportuno a los servicios de salud requeridos ante la misma necesidad. Se puede adelantar que la solución no es un aseguramiento mal calculado y subfinanciado. La garantía universal del derecho a la salud en México sólo se consigue con un sistema gratuito y abierto a toda persona.

Sin embargo a tres año de aquel pronunciamiento, el sistema médico universal se instaurará conforme al gobierno federal lo dictó, representando así, un golpe para la parte más vulnerable de la sociedad mexicana, la de escasos recursos y la que no podría pagar en ningún momento una enfermedad calificada como ‘catastrófica’, porque sus ingresos no podrían permitírselo.
“Lo que pretenden es fusionar las instituciones de salud bajo un solo esquema que llaman ’seguridad universal’, es decir para todos los mexicanos; nada más que olvidan un detalle, éstas grandes instituciones de salud que son el ISSTE e IMSS, ofrecen una amplia cobertura, con todo y sus deficiencias y carencias, que han sido producto de más de 30 años de saqueo, se siguen dando poco más de 50 mil consultas al día, sin embargo, aunque cubren el primer, segundo y tercer nivel de enfermedades, el seguro universal no ofrece eso.

Por el momento tiene un paquete de enfermedades en este paquete mínimo que se oferta, donde incluso se incluyen vacunas, cuando éstas son un derecho universal, eso no tendrían que ganárselo, porque ya está garantizado. Es decir cualquiera de las instituciones te van a ofertar el primer nivel que es el preventivo, este paquete en específico es el que vas a poder atenderte en estas instituciones de forma compatible”, explica Rafael Soto, enfermero rescindido del Hospital de Cardiología de Centro Médico Nacional Siglo XXI.
En tanto para el Médico Rafael González, Catedrático del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, declara que, la universalidad trata que toda la población esté incluida en un plan de servicio de salud, pero limitado de acciones o de beneficios, se trata de es generalizar un seguro para toda la población, que, en un futuro, sea financiado con fondos públicos y privados y que pueda ser manejado por una figura que actualmente no existe en México que son las aseguradoras o las articuladores de servicios de salud, la reforma pretende incluirlas, en un determinado momento.

Así los fondos federales y estatales para la salud pasarían hacer manejados por aseguradoras privadas que a su vez contratan servicios por proveedores públicos o privados, los servicios pueden ser desde la consulta médica, hasta análisis de laboratorio, radiografías, y otros servicios”.
Con un seguro de vida universal, comenta el catedrático, se podrá permitir la entrada de las aseguradoras con servicios públicos y privados, sobre todos los segundos, ya que una parte importante de los recursos sería en gastos de intermediación por parte de las aseguradoras.
“Hoy el IMSS y el ISSSTE dan todos los servicios, sin embargo se armará un paquete de servicios, si uno tiene un problema que no está cubierto en el paquete de servicios, tiene que pagarse o tener un seguro que le cubra todo tipo enfermedades.

Por el momento lo que están haciendo son experimentos para ver como funciona la portabilidad del seguro, entonces si yo tengo seguro popular puedo ir a cualquier institución a pedir atención médica, solamente por alguna de las acciones que están dentro de mi paquete de medicamentos de salud, pero no puedo ir por otras porque de ser así el IMSS –por ejemplo- va a cobrarme”, comenta el médico.
Quien a su vez, menciona que en adelante podría haber tres tipos de seguro; el de primera clase, que sería para la gente que tenga dinero y que puede pagarse cualquier tipo de enfermedad, el seguro social, el ISSSTE y el seguro popular.

“Se va universalizar y todos tendrán un seguro, el problema es saber qué tipo de seguro te va tocar, porque el seguro popular es uno muy limitado. El paquete universal incluye que se le atienda a quien tiene diabetes, pero si la persona pierde el riñón a causa de esa enfermedad, el seguro no lo va a cubrir.

Y sesiones de hemodiálisis se descartan, porque son acciones caras, propias de padecimientos crónicos degenerativos, y si necesitan tratamiento completo de la retina para no perder el ojo tampoco se le podrá atender. Es decir, los gastos catastróficos no son pagados por las instituciones, siendo, curiosamente un factor con el que el ex rector de la UNAM, José Narro no estuvo de acuerdo en su momento, se pronunció varias veces en contra del seguro popular precisamente por eso, porque es limitado y ahora ya le encargaron ha él la universalización y lo hará”, declara Rafael González.

En tanto Soto, menciona que el gobierno está promocionando la ‘portabilidad’ del servicio universal, “te vas a trasladar a donde quieras y te atenderán de lo que quieras, lo cual es una mentira, porque ni atienden a cualquiera, ni de lo que sea. Por ejemplo, este paquete no te atiende el infarto al miocardio después de los 60 años, cuando precisamente en esa edad se dan con más facilidad este tipo de infartos.

Estadísticamente es muy poca la gente que lo padece antes de ese edad, y como letras chiquitas viene que si te infartas y tienes más de 60 año, no te van atender. A esto se le suma el cuadro básico de las medicinas”.

Comenta que en el caso del IMSS, éste ha disminuido, ya que en el último año retiraron 40 medicamentos, principalmente los de las dos enfermedades que más aquejan a los mexicanos: diabetes e hipertensión, otros que, Soto considera ‘una crueldad’ retirar, fueron los psiquiátricos.
“La gente con ellos era funcional, podía laborar, tenía un trabajo, pero de la noche a la mañana ya no les dieron y lo que provocó es que hubiera gente, incluso con ataques esquizofrénicos o convulsiones, suena drástico pero es la realidad y lo mismo pasa con un diabético, le quitas los medicamentos que le controlan la glucosa y es posible que muera, por eso es tan bueno este negocio, dicen es que no estamos privatizando, estamos subrogando, dejando que los privados hagan el trabajo porque supuestamente la institución no lo hace bien”, afirma Soto.
En tanto, la Representante del Núcleo de Resistencia por la Salud, y médico Tania Valdez George, explica  que el seguro universal se encuentra en sintonía con las declaraciones que ha hecho la OCDE, donde hace algunas recomendaciones para el caso mexicano el seguro universal. Haciendo énfasis en tres aspectos, a su parecer de suma relevancia.
“En un primero momento se pretende degradar la atención médica del IMSS y del ISSSTE al del seguro popular; como sabemos ambas instituciones cubrían o pretendían cubrir todas las enfermedades o las afectaciones que sufrían los usuarios, sin embargo, con esta fusión solamente se atenderá un catálogo -el Causes, que es el Catálogo Universal de Servicios- y ese incluye aproximadamente 288 intervenciones, pero se quedan fuera enfermos, por ejemplo de insuficiencia renal crónica.

Además de distintos -muchos- tipos de cánceres, de eso se trata el primer momento, tratar de funcionar a estas dos grandes instituciones con el seguro popular. El segundo momento, es que van a trasladar fondos públicos a empresas médicas privadas, es decir que dichas empresas van a ofertar servicios de este seguro reducido y se les va a pagar con dinero público”, señala George.
Quien a su vez, menciona que “los servicios que no están incluidos en este seguro que llamar ’universal’, serán cobrados aparte a los usuarios. Este modelo aun cuando la OCDE ponga los ejemplos de Colombia y Chile, por supuesto que se ha comprobado que lleva a la precarización de los servicios de salud y que menos población tenga acceso a ellos.

El tercer momento, es cuando el gobierno federal propone que haya una ‘competencia gerenciada’, es decir argumentan que el sistema de salud actualmente está fragmentado y que ese es el fracaso fundamental, en lo que se pudiéramos estar de acuerdo, comenta George, pero lo que ellos proponen “es este seguro universal a través del seguro popular y así se crea una competencia gerenciada, proponen que haya separación de funciones, en cuanto a regulación, financiamiento y administración de fondos, compra de servicios y de prestación de servicios.

Ese es el modelo que siguieron en Colombia y desde hace dos años atrás han habido movilizaciones exhibiendo la precarización de los servicios, la cual ha aumentado. Esta gerencia ayudará a abrir el mercado en salud y garantizar la participación de los administradores compradores de servicios y entonces aumentarán los prestadores privados, sometiendo al sistema de salud a las fuerzas del mercado, así se consolidará como un ámbito de lucro”, señala. 
La universalidad comenzará en semanas, pero por el momento las dependencias (IMSS, ISSSTE, Seguro popular), se encuentran poniéndose de acuerdo, a decir por George, sobre cuáles serán los costos de las enfermedades que quedaban fuera del paquete médico. “La reforma no va a pasar por el congreso, porque eso generaría movilizaciones sobre todo de los derechos habientes, quienes verán en peligro sus derechos, habrían grandes manifestaciones, por eso lo están haciendo solamente por medio de acuerdos con las cúpulas de estas instituciones”.

Lo cual este medio lo ha podido comprobar, ya que durante la investigación sobre el tema, legisladores consultados aseveraron que no es un tema que se haya discutido ‘aún’ en la Cámara de Diputados.
“La pretensión es echar andar el seguro universal a partir de agosto. Quizás sean los nuevos derechohabientes los que comiencen con un paquete reducido de enfermedades que atienda el IMSS y del ISSSTE. No me parece que lo vayan hacer con los que ya están inscritos, les generaría problemas, pero por supuesto que lo están discutiendo, se están reuniendo las cúpulas de estas instituciones y se están poniendo de acuerdo con respecto a los costos, como si fuera un negocio”, puntualiza George.
La Representante del Núcleo de Resistencia por la Salud, afirma que lo que pretende esta reforma no es ampliar el derecho a la salud, ni mucho menos reconocerlo, sino la aspiración de esta concepción de universalidad del sistema único de salud que se tiene por parte del gobierno federal, que es la ganancia.

Por ello van a poner en juego la salud de la población mexicana y la entregará a las grandes empresas farmacéuticas y a los grandes inversionistas en México que lucran con la salud, dice George. Y agrega que, “eso es lo que pretende el sistema universal porque por supuesto hay propuestas de universalidad porque hay que dejar de segmentar el sistema de salud y proponer un sistema único donde a todos los mexicanos nos atiendan de cualquier situación médica, independientemente de si eres o no trabajador, solamente por el hecho de ser mexicano y además es reconocer que tenemos ese derecho humano”.

Por ahora, comenta la especialista, el tema de la universalización no se ha dado a conocer abiertamente a la sociedad civil, que tiene muy poca o nada de información. “Nos enteramos los académicos, los especialistas y quienes asisten a espacios de discusión, pero no el resto de la población, lo cual es grave porque las autoridades oficiales, a quienes elegimos, deben de consultarnos cualquier decisión. Es la ciudadanía quien tendría que tomar la decisión de dejar pasar o no la reforma, pero así lo han hecho con todas las otras reformas, no nos ha consultado y a pesar de las movilizaciones en las calles, ellos las han aprobado”, añade George.

Una enfermedad catastrófica se le llama aquella que le quita a una familia el 40% de sus ingresos, a diario en México las personas optan por aceptar su muerte, derivado de no tener un seguro o el financiamiento para poder cubrir las enfermedades. Las tres fuentes consultadas, señalan que el más claro ejemplo son las sesiones de hemodiálisis.

Y es que hay pacientes que aún cuando necesitan tres sesiones a la semana (aproximadamente entre mil 500 y 2 mil pesos) no tienen ni siquiera para una, por lo que optan esperar el deceso, a decir por especialistas, uno de los más dolorosos.

“Que no daría una persona de pie por salvar a su hermano, a su mamá, a su hijo, cuando las instituciones de gobierno te quitan la oportunidad y la trasladan al capital privado, lo que tienes básicamente es un genocidio, porque va haber gente que por más que vendan lo que venden, no lo van a lograr.

Según sus prácticas neoliberales a lo que le están apostando es a la prevención, dicen que muy pronto ya no debe de haber tantos enfermos, porque todo se va a detectar en primer nivel y tiene mucho sentido porque lo que pretenden privatizar es el segundo y tercer nivel, ahí está el gran negocio. Porque no te haces rico por decir ‘tienes diabetes’ o porque diagnostiques cáncer, te haces rico por curar y no por detectar.

Y eso está en el tercer nivel, dicen ‘vamos acabar en primer nivel de aquí a 10 años con ciertas enfermedades previniéndolas’, pero qué va a pasar con la gente que se morirá en los próximos 10 años porque ya está enferma”, cuestiona Soto.

Quien asevera que los estudios especializados, las cirugías complejas y tratamiento caros, son los que sí se cobrarán y por lo tanto las personas con carencias económicas habrán perdido la oportunidad de vivir, ”porque eso es precisamente lo que van a privatizar. Se piensa ¿quien va querer comprar el IMSS? ¿cómo se va a privatizar? eso ya no es rentable. Pues claro que no, porque no van a privatizar a los enfermos, van a privatizar el equipo para curarlos. El negocio son quienes puedan pagar por la salud”.

Soto afirma que la privatización tendrá otro tipo de esquema, que será la subrogación, como ejemplo cita las ambulancias del IMSS, las cuales ya no son de la institución, tampoco los laboratorios, ya que los están manejando empresas privadas, así también la hemodiálisis, que pasaron a ser manejadas “por gente allegada el mismo gobierno, a quienes les dicen, qué te parece si te vendo las licitaciones al doble o el triple”, comenta Soto.

Y señala que no se trata de modernizar, actualizar o tecnificar, sino de negociar y mercantilizar la salud, por eso es que subrogación, al final significa dinero público en bolsillos privados. “La idea es gradualmente ir recortando servicios y universalizar un paquete mínimo de derechos”, puntualiza Soto.

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