jueves, 21 de abril de 2016

La fallida revolución sexual

La salida al mercado de la píldora Addyi fue negada dos veces por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. Muchos hoy se preguntan cómo fue posible que un medicamento como éste lograra circular en el mercado.

Después de meses de promoción, parece ser que uno de los mayores fracasos farmacéuticos de este año recaerá en Addyi, la pequeña píldora rosa que pretende hacer frente a la falta de deseo sexual en las mujeres.

La droga de la libido –que debe ser tomada diariamente para que sea efectiva, pero con altos riesgos de sufrir efectos secundarios –, fue probada en grupos de mujeres antes de lanzarse al mercado y los estudios indicaron que solo ayudó a un pequeño porcentaje de las mujeres que la tomaron.

De hecho, su salida al mercado fue negada dos veces por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), y muchos hoy se preguntan cómo fue posible que un medicamento como éste lograra circular en el mercado.

En vista de los resultados de esta píldora –y de que los laboratorios seguirán apostando por el Addyi para “curar” la falta de deseo sexual en la mujer–, muchas empresas han surgido para enfrentar este escenario.

Pero muchas lo están haciendo en dirección opuesta a las farmacéuticas, con la idea de que la experiencia sexual de las mujeres no puede ser mejorada con una solución rápida, porque la sexualidad femenina es una cosa compleja y muy particular.

Por lo que todo parece indicar que mientras se trate de mujeres, la próxima revolución sexual no vendrá en forma de de una pastilla rosa.

La tecnología al servicio de la sexualidad

A finales del 2015, a penas un mes y medio después de la salida comercial del viagra femenino, tuvo lugar el lanzamiento de OMGYes, un sitio web bastante controversial que muestra vídeos tutoriales explícitos para alentar a las mujeres a explorar su sexualidad.

OMGYes se llama a sí misma “la Academia del clítoris”, y surgió con la idea de ayudar a que las mujeres se animen a tocar y conocer su cuerpo, con o sin pareja.

Gracias a que la información es cada vez más accesible, resulta mucho más evidente que las mujeres pueden tener una mejor y más emocionante vida sexual. Y es que OMGYes es una más de la decena de nuevas empresas que pretenden abordar el problema de una manera altamente personalizada.

Por ejemplo, la empresa Lioness está desarrollando un juguete sexual “inteligente” que se acompañe con una aplicación para ayudar a las mujeres a aprender acerca de sus propios patrones de excitación.

HappyPlayTime es un juego de educación sexual diseñado para desestigmatizar la masturbación femenina. Por otro lado, el Mod es un vibrador que las mujeres pueden personalizar con el perfil de su placer sexual mediante la descarga de aplicaciones y la conexión de controladores que lo miden.

Pero dado que los motivos detrás del sexo poco satisfactorio pueden ser tan complejos como la sexualidad misma de las mujeres, muchos se preguntan qué tan efectivas podrían ser cualquiera de estas herramientas para atacar una incógnita que ha dado lugar a decenas de estudios en el campo, que parece estar ahí desde Eva, y que nadie ha podido descifrar con precisión: el orgasmo femenino.

“La relación sexual más importante que vamos a tener en esta vida, es la que tengamos con nosotras mismas. Y es justamente de esa, de la única que las mujeres han sido desalentadas para explorar”, dice Jaclyn Friedman, activista feminista y autora del libro “What You Really Really Want: The Smart Girl’s Shame-Free Guide to Sex and Safety” (2011), la guía que escribió para que las mujeres puedan descifrar las confusiones del mundo moderno, la hipersexualización de la sociedad y algunas herramientas para que puedan definir su propia identidad sexual.

En su libro, Friedman condena y critica la hipocresía y los mensajes contradictorios que permean en nuestra cultura: “fracasamos si no actuamos sexy, pero nos juzgan si perseguimos el sexo; necesitamos protegernos de los violadores al acecho, pero nos merecemos lo que nos hagan si llevamos una minifalda a la fiesta.”

“Lo que esta tecnología nos va a venir a enseñar ahora, es a pensar en nuestro placer primero. Eso es lo que me gusta de OMGYes y Lioness: que esta vez no se trata de satisfacer solo a tu pareja, sino que el ejercicio está enfocado principalmente en ti”, afirmó Friedman en una entrevista para The New York Magazine.

Y es que, muchas de estas nuevas empresas surgen con el objetivo de cuantificar la sexualidad partiendo de un filosofía común: ¿Qué quieren las mujeres? 
Esta es una pregunta tentadora, pero demasiado general para responderla con precisión. Pero si nos preguntamos ¿qué quiere una mujer en particular? es una pregunta sobre la que se puede recopilar el triple de información.

La ciencia aún no lo sabe

A pesar de los estudios y las investigaciones que se han hecho, nadie ha podido resolver el milenario misterio de lo que las mujeres desean.

Si bien la ciencia ha hecho importantes descubrimientos en el campo de la sexualidad, todavía existe una gran brecha de investigación cuando se trata de la sexualidad femenina.

Cuando los fundadores de OMGYes, Lidia Daniller y Rob Perkins, decidieron crear un sitio web que se enfocara solamente en el placer sexual de la mujer, empezaron por buscar los estudios existentes que mostraran por qué las mujeres se excitan.

Ninguno de los dos encontró estudios previos que determinaran las características especificas para lograr alcanzar el orgasmo femenino.

Lo que encontraron es que se han realizado estudios sobre la excitación y sobre cómo se ve el orgasmo desde el punto de vista biológico. Pero los detalles reales de lo que las mujeres quieren y lo que necesitan para sentir placer, nunca antes ha sido investigado.

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Reporte Indigo

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