sábado, 9 de abril de 2016

Genios de aula

La ciencia y la tecnología vibran en las universidades mexicanas. Elaboración de papel con desechos de agave, diseño de drones y fabricación de asfalto con PET, son algunos de los proyectos que se desarrollan en los centros educativos del país.

En las instituciones públicas de educación superior en México no todo es huelgas, paros sindicales y opacidad en el manejo de los recursos públicos, también hay talento académico.

Los proyectos de investigación realizados en las principales universidades del país colocan al país entre los primeros de América Latina en desarrollo en ciencia y tecnología.

De acuerdo a la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES), los proyectos desarrollados por docentes y alumnos de instituciones afiliadas a ese organismo cuentan con la calidad suficiente para competir con las de los países más desarrollados del mundo.

Lo anterior se sustenta con proyectos como el de la elaboración de papel a partir de desechos de agave, la construcción de una unidad para monitorear la calidad del aire, el desarrollo de un laboratorio de sensores remotos y la invención de vehículos autónomos no tripulados, entre otros. En las universidades públicas de México también se realizan estudios no solo para difundir con mayor eficiencia los logros científicos y tecnológicos, sino otros de aplicación social como los que tienen que ver con las acciones para reducir los impactos del calentamiento global o dentro del ámbito de la salud, como el monitoreo permanente de la tuberculosis.

Son proyectos que revelan la calidad de la educación, el interés de los docentes y la capacidad de los estudiantes, dijo el vocero de la ANUIES Leonardo Rojas Nieto, quien dio a conocer a Reporte Indigo los 10 trabajos académicos más destacados de las universidades e institutos de educación superior afiliados a ese organismo, los que también han recibido el reconocimiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

Tan así se encuentra involucrado el CONACYT en los proyectos académicos presentados en los últimos días por las instituciones miembros de la ANUIES, que esa dependencia no ha objetado su participación económica para impulsar esos trabajos.

Muestra de ello es la inversión de 5 millones de pesos que se hizo para dotar de equipo de cómputo y software a favor del laboratorio de sensores remotos y vehículos autónomos no tripulados del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada.

El director del CONACYT, Enrique Cabrero, reconoció que en los últimos años se han dedicado más recursos para impulsar disciplinas, en las que México tiene un área de oportunidad.

Entre esas se encuentra la de la biotecnología, la que ha centrado esfuerzos académicos notables como el realizado por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), donde ya opera uno de los laboratorios de formación académica más importantes del país en ese ramo. 
IPN: Una hoja, contra la tala

Una de las innovaciones más importantes, que reconoce la ANUIES, dentro de los trabajos académicos de calidad desarrollados en los últimos meses, es la elaboración de papel más blanco que el bond, a partir de residuos de hojas de agave.

Este proceso fue desarrollado por la doctora Hilda María Hernández, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que radica su importancia no solo por generar papel a partir de desechos que deja la industria tequilera, sino por el mínimo impacto ambiental derivado.

Con la técnica para la elaboración de papel de residuos de agave, que no contamina, se puede disminuir en forma considerable la tala de bosques, garantizando un acceso “amable al ambiente” a toda la industria editorial, que puede colapsar ante la falta de suministros de materia prima para sus procesos. La técnica desarrollada por la investigadora, con el apoyo de una de sus alumnas, se basa en la aplicación de dos procesos novedosos limpios: Acetosolv y Milox.

“Mediante la técnica Acetosolv se produce una hoja con una calidad similar o superior a la blancura del bond, mientras que con Milox se originó un papel con niveles de blancura similares a los filtros de café”, explica.

Además, el impacto ambiental es nulo durante la elaboración de este tipo de papel.

“En la técnica Acetosolv se empleó ácido acético y con Milox se utilizó ácido fórmico catalizado con peróxido de hidrógeno. Todos estos compuestos son biodegradables y no dañan el ambiente”, dijo la investigadora.

En la elaboración de papel tradicional se emplea sosa y ácido sulfúrico que derivan en proceso altamente contaminantes.

El desarrollo de esta técnica hizo que el IPN ganara en el 2014 el premio “A la mejor tesis o trabajo de titulación en ingeniería ambiental y profesiones afines”, otorgado por el Colegio de Ingenieros Ambientales de México (CINAM) A.C.
BUAP: Líder en mecatrónica

Con la intención de atender el mercado de prótesis, un alumno de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) diseñó un brazo robótico.

El costo de este prototipo, según los datos de la ANUIES, es 50 por ciento menos que una prótesis comercial, además de que su eficiencia es mayor que la registrada.

El desarrollador del proyecto llamado “Mano Robótica L’vers para Aplicaciones Biomédicas” es Jesús Alberto Ordaz Rivera, de la Facultad de Ciencias de la Electrónica (FCE) de la BUAP, que distingue como principal cualidad de su trabajo que cada uno de los dedos de la mano robótica puede hacer movimientos independientes.

La mayoría de las prótesis en el mercado local se basan en el principio de una mano con una pinza que abre y cierra. El proyecto de Ordaz Rivera parte de un modelo antropomórfico que disminuye el número de actuadores eléctricos, en el que se incorpora una innovadora propuesta: el uso de la transmisión mecánica a través de un arreglo de palancas, para activar el movimiento de cierre y apertura de cada uno de los dedos articulados de forma independiente.

Convierte Tu Auto A Eléctrico





Reporte Indigo

No hay comentarios:

Publicar un comentario