miércoles, 27 de abril de 2016

El Control Illuminati Del Espacio

Cómo los gobiernos del mundo manipulan y controlan la información relacionada con los supuestos contactos con alienígenas, incluso los llamados reptilianos del tipo anunnaki.

Pues, el investigador norteamericano William Cooper entre enero de 1947 y diciembre de 1952, al menos dieciseis naves alienígenas se estrellaron o fueron derribadas, de las cuales se recuperaron sesenta y cinco cadáveres y un superviviente. Trece de estos incidentes se dieron dentro de las fronteras de EE.UU, uno en Arizona, once en Nuevo México y uno más en Nevada. De los otros tres, uno ocurrió en Noruega y otro en México. En esas fechas, los avistamientos de los OVNIS eran tan frecuentes que era imposible investigar cada caso, ya que la información disponible era muy deficiente.

El 13 de febrero de 1948 se encontrarón una nave alienígena en una meseta cerca de Aztec, Nuevo México y posteriormente otra, de mas de treinta metros de diámetro en la misma zona, el 25 de marzo. Cooper refiere que se hallaron diecisiete cuerpos alienígenas en estas naves, en las cuales tenían almacenados en compartimentos especiales un gran número de partes de seres humanos. Desde aquel momento, se corrió la espesa cortina del máximo secreto para ocultar todo relacionado con el tema extraterrestre. Tres meses antes, en diciembre de 1947, se había creado un grupo especial de científicos para estudiar el fenómeno, llamado Proyecto Señal, un nombre que cambiarían por Proyecto Grudge un año después. En los primeros años el control completo del secreto alienígena estaba en manos de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos (USAF) y la CIA.

Más tarde se aprobó la Ley Nacional de Seguridad que creó el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) para supervisar la comunidad de inteligencia y sobre todo la investigación alienígena. La CIA amplió su campo de acción, hasta entonces ocuparse de la inteligencia fuera del país, gracias a una serie de órdenes ejecutivas del NSC que la facultaban para realizar acciones directas en la forma de actividades clandestinas en el país y en el extranjero. Supuestamente, el 4 de noviembre de 1952, el presidente Truman fundó la súper secreta Agencia de Seguridad Nacional (NSA) mediante una orden ejecutiva secreta. Su objetivo principal era descifrar las comunicaciones y lenguajes alienígenas de modo que se pudiera establecer un diálogo con los extraterrestres. La meta secundaria era la monitorización de todas las comunicaciones y transmisiones desde cualquier dispositivo en el mundo, tanto humana como alienígena y mantener oculta la presencia de extraterrestres en la Tierra.

También por orden ejecutiva, la NSA quedó exenta de cumplir cualquier ley que no la mencione específicamente en su texto regulador. En otras palabras, se le concedió carta blanca para proceder como considerara necesario. En 1989, el año de la conferencia de Cooper, la NSA había recibido el setenta y cinco por ciento del presupuesto nacional dedicado a inteligencia. Por entonces, la tarea principal de esta agencia era el tema alienígena. La Unión Soviética, así como los otros aliados de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, fue informada por el presidente Truman acerca del problema alienígena por si esto pudiera suponer una amenaza para el planeta. En este sentido, se formularon planes de defensa conjuntos en el supuesto de una invasión. En esos momentos no era fácil mantener secretos estos intercambios de información, de ahí que se creara un grupo internacional a fin de coordinar los esfuerzos internacionales y protegerlos del alcance de otros gobiernos y la prensa.

Al poco de que Eisenhower accediera a El presidente Truman, el cual tuvo acceso a cierta información secreta sobre una posible invasión alienígena a la Tierra e informó puntualmente a la Unión Soviética y a sus socios europeos. la presidencia de Estados Unidos en 1953, pidió ayuda a su amigo y colega del Consejo de Asuntos Extranjeros (CFR), Nelson Rockefeller en el tema que nos ocupa, una colaboración que se materializó en la creación del grupo secreto llamado MJ-12. Esta colaboración se plasmó en el memorando ejecutivo secreto NSC 5410 de 1954 al cual el presidente adjuntó otro, el NSC 5412/1 en el que se establecía un comité permanente, el Majority Twelve (MJ-12) cuya misión sería supervisar y orientar las actividades «encubiertas » relacionadas con los alienígenas. Este comité se ocupó de explicar el objetivo de las reuniones del MJ-12 cuando el Congreso y la prensa empezaron a hacer preguntas. Majority Twelve estaba compuesto por los siguientes miembros: Nelson Rockefeller, Allen Welsh Dulles, John Foster Dulles, Charles E. Wilson, el almirante Arthur W. Radford, J. Edgar Hoover y seis miembros masculinos del comité ejecutivo del CFR conocidos como los «sabios». Estos últimos formaban parte de un grupo secreto, la sociedad Jasón que reclutaba sus miembros entre otras, de Skull&Bones.
Los Illuminati más sabios: Los Jasón, La sociedad Jasón

La sociedad Jasón toma su nombre de la historia de Jasón y el vellocino de oro y es una rama de la Orden de la Búsqueda, uno de los grados superiores de los Illuminati. El vellocino de oro representa la verdad» para los miembros de esta sociedad y Jasón simboliza la búsqueda de la verdad. En opinión de William Cooper, el presidente Eisenhower había comisionado a la sociedad Jasón para que examinara la evidencia disponible, ya fuera cierta o producto de la desinformación, para encontrar la verdad sobre el tema alienígena.

También existió y probablemente aun exista, un grupo Jasón, distinto de la sociedad del mismo nombre. Los fundadores de esto grupo podrían haber pertenecido al proyecto Mahattan que reunió a los mejores físicos, responsables de la construcción de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial. En 1987, los miembros del grupo contaban entre sus filas con cuatro ganadores del Premio Nobel y en el supuesto de que siguieran funcionando en la actualidad, estarían ofreciendo al Gobierno de Estados Unidos la ayuda científica que no encuentra en otro lugar. Su actividad se desarrolla en la sombra y puede haber orientado las decisiones más importantes sobre la seguridad de la nación, entre otros asuntos la Guerra de las Galaxias, la submarina y la evolución del efecto invernadero. Según información del Pentágono, los Jasón poseen los permisos de seguridad más altos y restrictivos del país. Tienen el rango protocolario de almirantes de dos estrellas cuando viajan en barcos o visitan bases militares. Tanto la sociedad como el grupo Jasón están rodeados por un espeso velo de misterio y tan solo en una ocasión se produjo una fuga de información. Su nombre no aparece en ningún documento porque sus miembros están adscritos a una empresa privada.
Alternativa 3

En 1957 se celebró un simposio en EE.UU. que reunió las mentes científicas más grandes de aquellos tiempos. Llegaron a la conclusión de que alrededor del año 2000, el planeta se autodestruiría debido a la sobrepoblación y la explotación irreversible del medio ambiente. En este contexto es pertinente mencionar un documental científico de la televisión británica y luego una novela que hablaban de las posibles alternativas para salvar la tierra y la elección para la tercera, llamada Alternativa 3.

A las 21:00 horas del 20 de junio de 1977, Anglia Television, una cadena privada de Norwich, Inglaterra, emitió un polémico documental de algo más de una hora de duración. El título del programa era «Alternativa 3», el último de la serie «Informe Científico». El contenido se refería a una conspiración de gran envergadura que acusaba al Gobierno de Estados Unidos y a la NASA. La sección más controvertida era una secuencia de una película proporcionada al equipo del programa por un trabajador de la sede de la NASA. En dicha secuencia, que parecía auténtica, se mostraba a un astronauta estadounidense aterrizando en Marte y diciendo: «Vaya, cuando se desclasifique esto será el día más importante de la historia, es el 22 de mayo de 1962, estamos en Marte y hay vida».

Sin embargo, lo que provocó la preocupación del público no era el posible aterrizaje tripulado en Marte, sino la noticia de que la Tierra se estaba muriendo y que los marginados de la sociedad estaban siendo abducidos y llevados al espacio para servir como esclavos en otro planeta. Se informaba a los espectadores de que nuestro planeta estaba condenado y que había sólo tres alternativas para sobrevivir. La primera de ellas hablaba de hacer dos grandes agujeros en la capa de ozono con explosivos nucleares, aunque esta solución generaría cáncer de piel a gran escala. La Alternativa 2 proponía crear ciudades subterráneas para los «elegidos», mientras que el resto de la civilización tendría que defenderse por sí misma en la superficie agonizante del planeta. Finalmente, la Alternativa 3 era la de evacuar el planeta. Según se comunicaba en el documental, la tercera alternativa ya estaba en marcha y contaba con los mejores científicos del mundo en una operación ultrasecreta, pero el narrador decía que muchos de estos científicos habían desaparecido.

Al final del programa, la centralita de Anglia TV se colapsó debido a los cientos de llamadas de un público alarmado que inmediatamente fue informado de que aquello no era cierto. Al día siguiente, los periódicos del país apoyaron el desmentido de la cadena de televisión y el Times de Londres en particular, decía: «Las compañías de televisión independiente recibieron cientos de llamadas de protesta la noche siguiente a la transmisión del programa de Anglia, Alternativa 3, que había proporcionado datos alarmantes sobre cambios en la atmósfera de la Tierra. Se trataba de pura ficción y la intención era emitirlo el 1 de abril (día de los Inocentes en Gran Bretaña)».

La investigadora británica, Georgina Bruni, no dio crédito al desmentido oficial de los hechos. Se preguntaba cómo un equipo prestigioso de reporteros científicos se había prestado a preparar una broma de este tipo y pensaba que durante su investigación para hacer el documental sobre la contaminación atmosférica, el equipo de Anglia descubrió información secreta que algunos querían suprimir a toda costa. Cuando los testigos clave no quisieron aparecer en el programa, se contrató a actores para sustituirlos. Bruni comprobótambién que el recipiente metálico que guardaba la película Alternativa 3 había desaparecido misteriosamente de los archivos de Anglia, la única película que la cadena perdió en toda su existencia.

El libro, Alternativa 3 de Leslie Watkins y David Ambrose iba mucho más allá que la versión televisada y sin darse cuenta,Watkins había llegado demasiado cerca de la verdad. Sobre la base de cientos de cartas recibidas de todo el mundo a raíz de su libro, pensaba escribir una segunda parte: Backlash, pero en su traslado a Australia donde trabajaba como redactor jefe del Readers Digest, el baúl que contenía todas esas cartas desapareció y no pudo plasmar su proyecto.

La cinta del viaje a Marte

En el año 2000, el ex técnico de la NASA e ingeniero, capitán Bill Robertson dio una conferencia sobre Alternativa 3 en Alemania. Hizo hincapié en algunos detalles del vídeo supuestamente tomado en Marte. Primero dijo que las ventanas de la nave no eran redondas como en las naves soviéticas y estadounidenses utilizadas en los viajes espaciales. Las que se mostraban en la cinta eran cuadradas y el fuselaje de la nave era totalmente curvo y sin tornillos ni tuercas.

Llamó la atención del público hacia el desplazamiento lento de la nave y recordó al auditorio que ni en  Estados Unidos ni en Rusia había habido naves que pudieran moverse de esa manera. Después, se podía ver cómo la nave giraba muy lentamente para luego parar y cambiar ciento ochenta grados la dirección. Según Robertson, este tipo de desplazamiento es típico de los OVNIS.

Siguiendo con el análisis de la película, hay interferencias y no se ve nada. Esto se explica por la presencia de un campo electromagnético de alta intensidad que interfiere con las señales de recepción y transmisión de la NASA, cada vez que se cambian los mandos, altitud o dirección de la nave, igual que pasaría con un OVNI. (En este momento, Robertson comparó este efecto con los informes sobre avistamientos de platillos volantes y como las radios de los coches se apagan o las brújulas de los aviones enloquecen.)

Luego, el ex empleado de la NASA leyó los datos enfocados de los instrumentos de la nave: temperatura: 4 ºC; velocidad del viento: 21 Km/h; presión del aire: 707,7 Mb. A continuación, la cámara enfoca una torre fuera de la nave, supuestamente de control y las zonas circulares de aterrizaje. Poco a poco la nave aterriza. Luego, Robertson observa un animal marrón en la imagen, una especie de topo que parece surgir del suelo. En este momento de su conferencia, Robertson declara el verdadero secreto de Alternativa 3, que aun lo es y se refiere a que los estadounidense llegaron a Marte en mayo de 1962 equipados con una radio y una cámara de televisión, pero ellos no habían fabricado la nave y no aterrizaron en Marte. Fueron llevados como pasajeros en una nave alienígena y tanto el documental como el libro sobre Alternativa 3, son una tapadera. Después de contestar varias preguntas del público, Robertson insistió en corroborar algo que preocupaba a la gente que había visto el documental de Anglia –la autenticidad sobre la desaparición de científicos de la NASA–. Decía que este organismo le había pagado para participar en un proyecto junto con la Universidad de Columbia, Nueva York, para construir plataformas espaciales para el gobierno.

Después de unos meses descubrió que todos los estudiantes que debían haber estado en el segundo año, habían desaparecido. Temiendo por su propia vida, decidió abandonar la universidad al final del primer año. El estaba convencido de que sus colegas estaban siendo enviados a Marte.

¿Quién miente?

Si los investigadores tienen razón y Robertson no es un agente contratado para desinformar, entonces ya existen colonias humanas y posiblemente, alienígenas en Marte y la Luna. De ser así, los gobiernos nos están ocultando toda esa información. En ese contexto, según el investigador Al Beliek y también, Leslie Watkins en Alternativa 3, cuando los astronautas del Apolo 11 llegaron a la Luna comunicaron al Centro Espacial de Houston que ya les esperaban varios estadounidenses en naves enormes. Beliek afirma también que existen colonias en Marte, pero parece ser que la mayoría han sido destruidas u ocupadas, supuestamente por alienígenas. Hasta hace veinticinco años hubo transmisiones regulares desde las colonias de la Luna hasta su destrucción. Beliek sostiene además que varias empresas mixtas estadounidenses y rusas explotaban los minerales ricos en titanio del lado oculto de la Luna.

Otra fuente, que firma como «el que sabe» en Internet, declara que la base lunar secreta americana en el cráter de Copérnico fue destruida por una ataque ruso empleando rayos de neutrones. Siguiendo en la línea de Beliek, éste afirma que cuando en 1961 Kennedy habló sobre un lanzamiento tripulado hacia la Luna a finales de los sesenta, ya existía una colonia en nuestro satélite y se empezó a construir otra en Marte, unos tres años después, un proyecto totalmente financiado por el grupo Bilderberg. Este grupo controlaba también la base de Pine Gap en Australia junto con la CIA. Parece ser que este lugar es un portal interdimensional que se usa para viajar a Marte.

En su libro, Underground Bases and Tunnels (Bases y túneles subterráneos), Richard Saunder cuenta que para algunos, Pine Gap funciona simultáneamente en las dimensiones tercera, cuarta y quinta y que mediante un portal interdimensional, es posible llegar a Marte en menos de seis minutos. Por otra parte, Michael Relfe, autor de The Mars Records, dice que muchos militares hacen su servicio en Marte destinados en distintos proyectos de construcción. En las ochocientas páginas de su libro habla de sus experimentos y afirma que la mentira oficial en relación con Marte, los OVNIS, los alienígenas, etc. es la conspiración más grande de todas.

En conclusión, no se puede hablar de una evacuación de científicos a la Luna o Marte, sino de su posible secuestro para proyectos ultrasecretos, secretos porque van a cambiar la vida en la Tierra. Ya sea para bien o para mal, la respuesta no está a nuestro alcance.
El viaje a la Luna (1969)

Según la historia moderna oficial, la primera nave tripulada por seres humanos, el Apolo 11, aterrizó en la Luna en agosto de 1969. En los últimos años muchos investigadores afirman que las fotografías tomadas durante la misión, no se hicieron en nuestro satélite sino en un macroescenario cinematográfico de más de un kilómetro de largo en alguna base terrestre en Estados Unidos.6 Este dato no es incompatible con una misión secreta a la Luna –una misión que iba a ser recibida por otras naves y quizás otros seres en la Luna, los mismos que habían estado estudiando el espacio aéreo de la tierra desde 1947. Mostrar al público mundial imágenes con otras naves, bases e incluso extraterrestres sería muy embarazoso; mucho mejor serían imágenes «controladas » filmadas en la Tierra. En las siguientes líneas considero algunas de las anomalías encontradas en las fotos oficiales.

¿Ha visto usted alguna vez las fotografías de la NASA tomadas durante la primera expedición tripulada a la Luna? Detengámonos un momento en la colocación de la bandera estadounidense sobre suelo lunar: ¿cómo se explica el movimiento de la bandera si no hay aire en la Luna? Se trata de uno de los muchos «gazapos» que varios investigadores estadounidenses como Bill Kaysing, autor del We Never Went to the Moon (Nunca fuimos a la Luna) y Rafael Rene, autor de It Was Only a Paper Moon (Sólo fue una luna de papel) han ido descubriendo y desvelando en los últimos años.

En 1994, el periodista James M. Collier, recibió el encargo del Editorial Victoria House Press, de que indagara en las afirmaciones  de Kaysing y Rene.

Su primera sorpresa fue descubrir lo poco que se había publicado en los medios de comunicación sobre las misiones Apolo a la Luna y que la empresa Grumman Aircraft, constructora del módulo lunar, había perdido todos los informes históricos del artefacto, no pudiendo hacer ninguna declaración sobre su misión durante las expediciones tripuladas.

Cuando fue tras la pista del Lunar Rover, el coche usado por los astronautas en las misiones Apolo 15-16-17, la NASA le explicó que el vehículo había sido transportado en una sección de la esquina del módulo lunar. Según Collier, el Rover era por lo menos dos metros más largo, con lo cual era imposible que encajara en ese espacio. Por tanto, al menos de ese modo, no pudo llegar a la Luna.

Por lo que respecta a las fotografías, Collins opina que observando atentamente las imágenes y teniendo en cuenta la única iluminación proporcionada con las fuentes disponibles, es decir, el Sol y la luz reflejada por la Tierra, todo parece indicar que son un fraude. Parecen fotos de un estudio de la Disney con colores suaves y luz difusa y ésta última característica es imposible que se de en la Luna, ya que no existe una atmósfera que interfiera con la luz solar, haciendo que el cielo sea azul como en la Tierra. Ya que en la Luna no existe este «prisma atmosférico» que filtre la luz, el cielo es completamente negro. Por tanto, la cara oscura de los objetos de las fotos de la NASA debía ser negrísima y las caras iluminadas, muy brillantes.

Sin embargo, están suavemente iluminadas, como si estuvieran tomadas en la atmósfera terrestre. Otra cuestión técnica que preocupaba a Collier era la temperatura a la que se funden los carretes de película usados por los astronautas. Según Kodak, esto sucede a +66 ºC y la temperatura de la Luna poco después del aterrizaje del Apolo, era de +120 ºC. Además, siempre según Kodak, las películas se fundirían dentro de una cámara sin enfriar.

Otras anomalías en las fotos lunares incluyen: la falta de cráter en la superficie lunar durante el aterrizaje que supuestamente tendría que dejar el potente motor de descenso del módulo lunar; no se ven estrellas en el cielo lunar, que según Kaysing y otros, debían ser claramente visibles en un entorno sin atmósfera y la clara huella dejada por Amstrong en la tierra seca de la Luna, como si se tratara de «arena mojada». En opinión de Collier, la evidencia mencionada es suficiente como para que la NASA se pronuncie. De lo contrario, el Congreso de EE.UU. tendría que intervenir para zanjar el asunto de manera convincente para los contribuyentes.

Alunizaje masónico

Aunque existen dudas sobre la veracidad de las fotos tomadas en la Luna durante la misión Apolo de 1969, hasta ahora no existe ninguna investigación que pruebe que no hubo un aterrizaje en la Luna aquel día  histórico. Según el investigador estadounidense Texe Marrs, después de la colocación de una bandera estadounidense en la superficie de nuestro satélite, se celebró un extraño ritual en la Base de la Tranquilidad.

No se transmitieron imágenes de este ritual a la tierra porque era secreto y sólo podían verlos los adeptos de los Illuminati y sus hermanos delantal masónico, sosteniéndolo sobre su traje espacial. Hoy día, esta foto de Armstrong se encuentra en una pared de la Casa del Templo, el santuario del Rito Escocés en Washington DC. A continuación, Edwin «Buzz» Aldrin, por entonces masón de grado 32 colocó la verdadera bandera de la misión en la superficie de la Luna –una bandera con el escudo del Rito Escocés que lleva un águila de dos cabezas, conocida como el pájaro fénix–.

Al final del ritual, los astronautas reclamaron la Luna para su soberano, el Gran Arquitecto del Universo. Otro nombre de este soberano es Lucifer. En la Tierra, la persona que supervisaba la misión de Apolo 11 era Kenneth S. Kleinknecht, el director del programa Apolo. Kleinknecht, ahora jubilado, es también masón de grado 33 y su hermano, C. Fred Kleinknecht es el gran  comandante soberano y jefe reconocido de los masones del Rito Escocés alrededor del mundo. Marrs revela toda esta información y mucho más con imágenes en un vídeo de dos horas de duración –The Eagle has Landed (El águila ha aterrizado)–.

En esta cinta de Texe Marrs y en el DVD titulado Secret Space (Espacio secreto) de Enigma TV, se ve la relación entre el programa espacial estadounidense y la Operación Paperclip, mediante la cual científicos nazis especializados en el diseño de cohetes como Werner Von Braun, fueron traídos a Estados Unidos desde Alemania para desarrollar vehículos espaciales. Más adelante, les fue encomendada a los masones la dirección de la recién creada NASA, integrando de ese modo los ritos esotéricos y la tecnología avanzada. Marrs dice: 
«Prácticamente todo lo que hace la NASA está impregnado de magia y alquimia. Por otra parte, el objetivo real de la NASA esta oculto (...). Su agenda incluye la utilización de la magia ritual satánica a fin de que la elite Illuminati adquiera y acumule el poder mientras la población manipulada y controlada mentalmente se vea obligada a entrar en estados alterados de conciencia».
En el opinión de Marrs, tanto los éxitos como los fracasos de la NASA, incluyendo la muerte de tripulaciones en algunas misiones, responden a guiones predeterminados. Afirma que todo es un teatro, un engaño; algunos ritos inofensivos se hacen públicos para encandilar a las masas. Sin embargo, los más malignos son secretos y conocidos sólo por la elite.

A pesar de la supuesta conquista del espacio por los Illuminati, hay otras voces que afirman que fueron los nazis los que llegaron a la Luna y Marte mucho antes de los estadounidenses. Vladimir Terziski, el presidente búlgaro de la Academia Americana de Ciencias Disidentes, es autor de un informe relativo a una base lunar alemana y un aterrizaje en Marte. Los nazis llegaron a la Luna en 1942 y emplearon naves circulares del tipo Miethe y Schriever. La nave, con un diámetro de sesenta metros y una altura de cuarenta y cinco metros, tenía diez plantas para los compartimentos de la tripulación. Según Terziski, las naves Haunibu 1 y 2, con una unidad de propulsión de energía libre, «tachyon», fueron usadas después de 1944 para llevar personas, materiales de construcción y robots al lugar de instalación de la base lunar y después de 1945 los alemanes continuaron su proyecto espacial desde su base en la Antártida.

Según el investigador italiano, Renato Vasco, Alemania compartía su Know-how espacial con los italianos y japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. En abril de 1945, una tripulación compuesta por militares alemanes y japoneses salió de Alemania rumbo a Marte. Más tarde hubo otros viajes, en vuelos conjuntos de estadounidenses y rusos en 1952 y una nave del Vaticano financiada por Marconi fue lanzada desde Argentina en 1956, alcanzando el planeta rojo en dos o tres días.

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