martes, 15 de marzo de 2016

¿Qué es la Hiperhidrosis?

El sudor cumple diversas funciones en el organismo, pero una sudoración excesiva indica un problema, además de resultar muy molesta. Descubre todas las opciones disponibles para tratar la hiperhidrosis.

La hiperhidrosis es una producción excesiva de sudor cuyo origen se encuentra en el funcionamiento inadecuado del sistema nervioso autónomo. Esta función del sistema nervioso consiste en recibir y procesar la información proveniente del medio interno (vísceras) para enviar instrucciones de respuesta a los músculos, glándulas y vasos sanguíneos. Si se produce un exceso en la producción de señales, la respuesta será también desproporcionada.

No se sabe a ciencia cierta, pero también existe la posibilidad de que, en algunos casos, sean las glándulas las que no respondan de manera adecuada a las señales del sistema nervioso, lo que causaría el mismo efecto patológico.

La hiperhidrosis es un trastorno que se localiza principalmente en las zonas del cuerpo que presentan mayor número de glándulas sudoríparas, como la cabeza, la espalda, el pecho, las axilas, las manos, el periné y los pies. 

El sudor y sus funciones

El ser humano y muchos otros animales emiten en determinadas condiciones una sustancia más o menos acuosa que recibe el nombre común de sudor. Este líquido cumple distintas funciones en el organismo: ayudar al mantenimiento de la temperatura corporal, lubricar, permitir la identificación de un individuo, o eliminar ciertas toxinas producidas por el organismo (como el ácido láctico) y limpiar en cierta medida la superficie externa de la piel.

El sudor es producido y liberado por las glándulas sudoríparas, que se encuentran distribuidas sobre gran parte de la superficie corporal; hay aproximadamente dos o tres millones repartidas en todo el cuerpo. Suelen diferenciarse dos tipos de glándulas en función de su secreción: 

  • Las primeras son las glándulas ecrinas, que segregan un líquido acuoso que tiene un papel fundamentalmente termorregulador (mantenimiento de la temperatura corporal). Estas glándulas son muy numerosas, sólo faltan en los labios y en algunas áreas de los genitales externos. En condiciones normales, el cuerpo detecta un aumento de temperatura, ya sea debido a un incremento del termómetro en el exterior, a una situación de estrés o a la realización de algún tipo de ejercicio, y envía una señal al hipotálamo (centro termorregulador del organismo). El hipotálamo responde activando los mecanismos necesarios para que comience el proceso de sudoración y, al evaporarse el sudor de la piel, la refrescará y disminuirá la temperatura del cuerpo. En el proceso de termorregulación participan también los sistemas endocrino y cardiovascular.
  • El otro tipo de glándulas sudoríparas tienen menos importancia en el hombre que en otras especies. Son glándulas de mayor tamaño y menos numerosas, reciben el nombre de glándulas apocrinas. Su secreción tiene un componente graso y es responsable en gran medida del olor corporal (muy importante en muchos animales para identificar a sus congéneres y a los depredadores).
La hiperhidrosis suele darse en manos, pies y axilas, pero también en otras zonas del cuerpo

Tipos y causas de la hiperhidrosis

Se pueden diferenciar dos tipos de hiperhidrosis, la hiperhidrosis primaria y la secundaria:

La hiperhidrosis primaria es aquella que aparece en regiones del cuerpo específicas: manos, pies y axilas. No se sabe exactamente qué desencadena su aparición, pero es muy probable que exista algún componente hereditario en la misma.

La hiperhidrosis secundaria es el exceso de producción de sudor derivado de alguna otra circunstancia o patología. En este caso, la transpiración puede darse de forma generalizada, o localizarse en zonas concretas del cuerpo. Algunas de las enfermedades y trastornos que pueden desembocar en un caso de hiperhidrosis secundaria son:
  • Cáncer.
  • Ansiedad.
  • Obesidad .
  • Consumo de ciertos medicamentos o sustancias adictivas.
  • Hipertiroidismo.
  • Menopausia .
  • Cardiopatías.
  • Infecciones, como por ejemplo la tuberculosis.
Las situaciones de estrés pueden desencadenar la hiperhidrosis 

Trastornos asociados a la hiperhidrosis

La hiperhidrosis trae asociadas multitud de complicaciones más o menos sencillas de remediar y que a grandes rasgos podrían diferenciarse entre problemas estrictamente físicos y problemas emocionales. 

Consecuencias emocionales de la hiperhidrosis

Un paciente con hiperhidrosis tiene que enfrentarse a diario a situaciones complicadas que escapan a su control. La sudoración puede comenzar de forma inesperada y en muchos casos se relaciona con situaciones de estrés, miedo, vergüenza y otro tipo de emociones incontrolables. Esto supone una enorme tensión para la persona que lo padece, ya que al estrés de la situación en sí (una entrevista de trabajo, un examen, una cita, etcétera) se le añade esta otra preocupación, que no hará sino incrementar los signos.

Las acciones cotidianas en ocasiones se ven afectadas y los pacientes se ven obligados a modificar sus costumbres. Cuestiones tan básicas como hacer deporte, conducir (el volante u otros instrumentos se escurren fácilmente de las manos) o elegir la ropa (el sudor deja marcas en las prendas y estas se estropean con rapidez) suponen una suma de impedimentos que pueden terminar minando la autoestima del paciente, y suponiendo para él una barrera a la hora de establecer relaciones con las personas de su entorno, o incluso modificar su personalidad.

Patologías físicas asociadas a la hiperhidrosis

Como en muchos otros lugares de nuestro cuerpo, en la superficie de la piel hay bacterias. Parte de los componentes segregados con el sudor sirven a estas bacterias como sustrato para el funcionamiento de su metabolismo. Para obtenerlos llevan a cabo una descomposición que da lugar a la formación de sustancias como ácidos grasos o amoniaco, que generan olor. Cuando este olor es demasiado intenso se considera que existe un trastorno denominado bromhidrosis. El sudor implicado en este trastorno es el segregado por las glándulas apocrinas y en el caso de pacientes con hiperhidrosis el problema se ve favorecido por la cantidad extra de sudor generada.

Otro problema bastante común es la infección por hongos o micosis. Los hongos patógenos son organismos que tienden a colonizar zonas del cuerpo con unas características determinadas, principalmente, humedad y temperatura.

Si la piel se encuentra constantemente húmeda estará más blanda y se irritará fácilmente. El roce de la ropa creará rozaduras con facilidad, y en algunos casos podrán llegar a producirse ampollas o maceraciones en la piel, sobre todo en la región de las plantas de los pies.
Los síntomas para diagnosticar la hiperhidrosis suelen ser muy evidentes

Diagnóstico de la hiperhidrosis

Los síntomas de la hiperhidrosis son muy evidentes, de modo que si el paciente acude a consulta el diagnóstico será sencillo de realizar. El problema es que la mayoría de las personas que lo sufren no acuden en busca de ayuda especializada por vergüenza o porque no le dan importancia.

Existen algunas pruebas diagnósticas como la prueba del yodo-almidón, que consiste en la aplicación de yodo en la zona de transpiración seguida de la aplicación de almidón (una vez se haya secado el yodo). Las zonas que presenten un exceso de sudoración se tornarán de color azul.

Otra prueba posible es la prueba del papel; en esta se aplica un papel absorbente en la zona y, tras un tiempo determinado, se retira y se pesa. En función del peso, que corresponderá a una cantidad de sudor concreta, se evaluará si los valores de transpiración son normales o si, por el contrario, hay un exceso de la misma.

Por otro lado, para hallar el origen del trastorno lo más común es realizar una serie de preguntas que orientarán al facultativo hacia el diagnóstico de una hiperhidrosis primaria o hacia alguna otra patología subyacente. Los datos más significativos que se obtienen durante el interrogatorio están relacionados con la localización, el momento del día en que se produce, si existe o no un desencadenante conocido (reacciones emocionales, cambios de temperatura...), o si el paciente presenta otros síntomas acompañantes (pérdida de peso, fiebre, palpitaciones, etcétera).
Existen desodorantes especiales para el tratamiento de la hiperhidrosis

Tratamiento de la hiperhidrosis

Existen diversas posibilidades de tratamiento que normalmente se aplicarán en función del grado de hiperhidrosis que sufra cada paciente, como: 

Antitranspirantes

Los antitranspirantes son sustancias que se aplican sobre la piel para evitar el exceso de sudor. Este efecto se logra gracias a que estos productos taponan los conductos sudoríparos, evitando así la salida del líquido. Los principales antitranspirantes comercializados son los compuestos por sales de aluminio, pudiendo ser variable la proporción de sus componentes en función del nivel de taponamiento que se necesite.

Como inconveniente, en muchas ocasiones los antitranspirantes producen irritación en la piel, y a altas concentraciones pueden dañar la ropa. 

Iontoforesis

Este tratamiento para la hiperhidrosis consiste en el cierre de los canales sudoríparos mediante ligeras corrientes eléctricas. Se realiza en sesiones de 10 a 20 minutos en las que el paciente introduce los pies o las manos en un baño acuoso a través del cual se aplica la corriente de forma creciente.

El efecto de este tratamiento puede durar desde seis horas a varios días, y no resulta eficaz en todos los casos. 

Toxina botulínica tipo A

La toxina botulínica es una neurotoxina que bloquea la transmisión sináptica del neurotransmisor acetilcolina. Este neurotransmisor es necesario para que las glándulas sudoríparas reciban la señal para comenzar a trabajar. El tratamiento se basa en la aplicación de la toxina en las zonas donde se da la hipersudoración, de modo que los nervios que llegan a las glándulas queden bloqueados.

A la hora de aplicar las inyecciones es muy importante respetar las estructuras musculares para no afectar el movimiento. El efecto de este tratamiento tiene una duración de seis meses y puede realizarse en manos, pies y axilas. 

Cirugía

La técnica quirúrgica empleada en los casos más graves de hiperhidrosis se denomina simpatectomía por toracoscopia. Solamente se emplea en aquellos pacientes que no han respondido a otros tratamientos, y es efectiva principalmente para los casos de hipersudoración de cara y manos.

La operación se realiza por laparoscopia (de modo que es mínimamente invasiva) y consiste en cortar de forma irreversible la comunicación entre los nervios y nódulos que activan la sudoración y las glándulas sudoríparas. En algunos casos los pacientes operados mediante esta técnica sufren un efecto denominado sudoración compensatoria, es decir, el cuerpo elimina por otros sitios el sudor que no se puede eliminar por las zonas bloqueadas. Normalmente las zonas de compensación son la espalda, el abdomen o las piernas.

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