martes, 29 de marzo de 2016

Qué es la disfunción eréctil

De origen físico o psíquico, este problema, tabú aún, afecta a millones de hombres en todo el mundo. Si es tu caso, debes saber que la disfunción eréctil tiene solución y se puede prevenir. Descubre cómo.

Qué es la disfunción eréctil

La disfunción eréctil se define como la incapacidad perdurable o reiterada para lograr la suficiente rigidez del pene, y mantenerla el tiempo necesario para conseguir una relación sexual satisfactoria. El término se refiere únicamente a la capacidad de erección del pene y no implica trastornos del deseo sexual, la eyaculación o el orgasmo. Para que se determine la existencia de disfunción eréctil, la afección debe prolongarse por un mínimo de tres meses.

A pesar de tratarse de un trastorno benigno, la repercusión de este problema afecta a la salud psicosocial del individuo y puede ocasionar una importante alteración de la calidad de vida personal y del entorno familiar y de pareja.

Tipos de disfunción eréctil

En la función eréctil intervienen diversos factores físicos y psicológicos, por lo cual la alteración de uno o más factores puede llevar a disfunción erectil. Podemos clasificarla en tres grupos:
> Orgánica: puede ser secundaria a lesiones vasculares (lo más frecuente 60-80%), neurológicas (10-20%), hormonales (5-10%) o locales.

> Psicógena: debido a una disfunción del mecanismo eréctil sin lesiones físicas.

> Mixta: debida a la combinación de factores orgánicos y psíquicos.
A quién afecta

La disfunción eréctil es un problema de salud de alta prevalencia entre los varones mayores de 40 años, y tiene una importante repercusión en la calidad de vida del varón afectado, así como en la de su pareja.

La valoración de las disfunciones sexuales del varón en la sociedad occidental, y quizá de forma especial en el medio urbano, ha aumentado de forma espectacular en los últimos años. La consulta médica por este problema ha crecido no sólo por una necesidad de solución, sino en algunos casos, por mejorar el rendimiento sexual.

Hasta hace poco tiempo, apenas se contaba con datos epidemiológicos sobre la disfunción eréctil, debido a la escasez de estudios de investigación al respecto, y al hecho de que a muchos pacientes y profesionales sanitarios les resulte embarazoso tratar problemas de tipo sexual durante la consulta. Solo el 16,5% de los varones consultan motu propio por este problema.

Por otra parte, la reciente disponibilidad de fármacos orales con un buen perfil de eficacia y seguridad para el tratamiento de la disfunción eréctil, ha transformado el abordaje diagnóstico y terapéutico de este problema.

Un estudio realizado en Estados Unidos entre 1.290 varones, de edades comprendidas entre 40 y 70 años, estimó que la prevalencia global era del 52%.

El estudio EDEM (Epidemiología de la Disfunción Eréctil Masculina), que se realizó en 2.476 varones españoles, de entre 25 y 70 años, encontró algún grado de disfunción eréctil en el 12,1%. La prevalencia en España se estima entre 1.500.000 a 2.000.000 de varones.
Causas de la disfunción eréctil

Diversos problemas de salud, tanto físicos, como psicológicos o emocionales, pueden estar detrás de este tipo de problema sexual; incluso los efectos secundarios de terminados medicamentos. Se reconocen las siguientes causas como desencadenante de la disfunción eréctil:
1. Causas vasculares y estructurales: entre ellas destaca la enfermedad de La Peyronie (desviación patológica de la curvatura del pene). Otros procesos patológicos implicados pueden ser los trasplantes renales, el síndrome de Leriche (afección vascular de las arterias ilíacas), el bypass de aorta a iliacas o femorales, la fractura de los cuerpos cavernosos.

2. Causas neurológicas: en este grupo cabe destacar el ictus, la enfermedad de Parkinson, el alzhéimer, la esclerosis múltiple y la apnea del sueño. A otro nivel, el de la médula, otros procesos como la hernia discal, el infarto medular o las enfermedades desmielinizantes pueden ser el origen de un problema de disfunción eréctil.

3. Causas hormonales: algunas enfermedades hepáticas, tumores que producen estrógenos, tumores hipofisarios, la enfermedad de Cushing, la insuficiencia suprarrenal o algunos tratamientos hormonales, entre otros.

4. Causas psicológicas: algunos expertos estiman que un 20-30% de los casos de disfunción eréctil tienen su origen en una causa psicológica como depresión, ansiedad, psicosis, miedo al embarazo, baja autoestima o problemas con la propia imagen.

5. Causas farmacológicas: el uso de fármacos conocidos como los betabloqueantes (propranolol, atenolol), antidepresivos como los tricíclicos, algunos que alteran la prolactina como el haloperidol, los opiáceos, la cimetidina; y diuréticos como la espironolactona y las tiazidas, pueden derivar en un problema de disfunción eréctil.
Factores de riesgo de la disfunción erectil

Los principales factores de riesgo asociados a la disfunción eréctil son los siguientes:
> Edad: la probabilidad de padecer disfunción eréctil, así como su severidad, se incrementan conforme aumenta la edad, aunque no debe ser considerada como una consecuencia inevitable de la misma.

> Diabetes mellitus: es la enfermedad endocrina asociada con mayor frecuencia a esta enfermedad. La probabilidad de padecer disfunción eréctil es tres veces superior en pacientes con diabetes mellitus en comparación con la de la población general. El 15% de los varones sanos con disfunción eréctil presentan una sobrecarga de glucosa alterada. Los mecanismos etiopatogénicos implicados en el desarrollo de de la disfunción eréctil en los diabéticos serían vasculares, neuropáticos y por disfunción gonadal.

> Enfermedad cardiovascular: se ha demostrado la asociación de disfunción eréctil con la presencia de cardiopatía, hipertensión arterial, enfermedad vascular periférica y descenso del colesterol HDL.
Sedentarismo: la actividad física se ha demostrado como un factor protector ya que disminuye el riesgo de disfunción eréctil hasta en un 70%. La práctica deportiva regular disminuye el número de casos nuevos a lo largo del tiempo.

> Obesidad: igualmente se ha demostrado que la perdida de peso en personas con disfunción y obesidad mejora la capacidad eréctil del pene.


> Secundaria a fármacos: hasta el 25% de los casos se debe a medicamentos. Los fármacos que causan hiperprolactinemia, que disminuyen los niveles de testosterona, psicotropos (antidepresivos y benzodiacepinas) y antihipertensivos como los betabloqueantes (atenolol, propranolol).

> Secundaria al consumo de drogas: cocaína, heroína, alcohol, marihuana, metadona, etcétera.

> Trastornos afectivos: se han relacionado con la aparición de disfunción eréctil tanto las causas psicológicas como la baja autoestima, los conflictos de pareja, el estrés, una educación sexual muy prohibitiva, traumas o abusos sexuales en la infancia, trastornos de identidad sexual, o trastornos psiquiátricos como la depresión, la ansiedad y la psicosis.

> Extirpación de la próstata: cuando es preciso la intervención que elimina la próstata por alguna enfermedad de ésta (hiperplasia, tumores) se puede originar una disfunción eréctil que oscila entre el 25-70% como resultado de la lesión indirecta de los nervios cavernosos y el aumento de tejido fibroso en los cuerpos cavernosos secundariamente.
Síntomas de la disfunción eréctil

El síntoma principal de la disfunción eréctil describe el propio trastorno. Es la incapacidad para iniciar o mantener la rigidez suficiente del pene para llevar a cabo un acto sexual.

En ocasiones, el varón es capaz de tener una erección espontánea, matutina o fuera del acto sexual con pareja, pero cuando se trata de realizar actividad sexual con otra persona, esta no se consigue o no se logra mantener satisfactoriamente.

En algunos casos, se asocia a la eyaculación precoz, aunque el hecho en sí de no conseguir la erección conlleva a no culminar el acto sexual y por tanto a lograr el orgasmo y la expulsión de semen.

Como se ha venido describiendo en otros apartados, los síntomas que suelen acompañar a este trastorno son de la esfera psicoafectiva. De tal forma que se observa en la mayoría de los hombres una sensación de ansiedad y frustración por no poder conseguir la erección, y en muchos casos, culpabilidad y evitación del acto sexual. Esto se comporta como un círculo en el que los síntomas pueden llevar a la causa y viceversa.

En el caso de las alteraciones estructurales del pene como puedan ser la enfermedad de La Peyronie, la curvatura del pene será el síntoma principal pudiendo producir dolor en el inicio de la erección.

Desde un punto de vista social, el reconocimiento de este hecho es escaso, dado que culturalmente se asocia la virilidad con la consecución de una erección firme. La insatisfacción personal, la baja autoestima y los problemas de pareja pueden ir ligados a este trastorno en un buen número de casos.
Diagnóstico de la disfunción eréctil

El diagnóstico de la disfunción eréctil consta de dos niveles y depende de los objetivos del paciente y su pareja, así como de la edad, el estado general de salud y la condición médica del sujeto. El primer nivel es una anamnesis médica y psicosexual detallada, un examen físico completo, y una evaluación de laboratorio hormonal y básica, seguidos de la discusión de las opciones terapéuticas sin recurrir a otros estudios. Y un segundo nivel, que tiene por finalidad determinar con precisión la causa de la de la disfunción eréctil, y requiere uno o más de los siguientes estudios: consulta psicológica, prueba de la tumescencia nocturna (TPN), evaluación neurológica avanzada y estudios arteriales y venosos funcionales.

Las pruebas diagnósticas de la disfunción eréctil se dividen en muy recomendadas, recomendadas, opcionales y especializadas:
> Pruebas muy recomendadas: se deben realizar en todos los pacientes, e incluyen una historia clínica completa y una exploración física.

> Pruebas recomendadas: deben realizarse en la mayoría de los pacientes, y consisten en determinaciones analíticas como glucemia, perfil lipídico, testosterona libre o total, en mayores de 50 años, o más jóvenes si aparecen signos o síntomas de hipogonadismo, como disminución del deseo sexual, del volumen testicular bilateral, y de los caracteres sexuales secundarios.

> Pruebas opcionales: se recomiendan en determinados grupos de pacientes, dependiendo del criterio médico, y son: hemograma, función renal y hepática, hormonas (LH, prolactina, TSH, T4 y cortisol en sangre y orina).

> Pruebas especializadas: están indicadas en aquellos casos en los que sea preciso distinguir entre naturaleza psicógena y orgánica del proceso.
Son las pruebas de objetivación de la erección espontánea:
> El registro de rigidez y tumescencia peneana nocturna (Rigiscan- NPT): consiste en registrar las erecciones que se producen mientras el paciente permanece dormido. El registro se ha de efectuar preferentemente durante tres noches.

> Test de la estimulación visual: consiste en la visualización de films eróticos que producen una erección en la mayor parte de los hombres. La presencia de erección descarta que la causa de la disfunción eréctil sea orgánica.

> Prueba de inyección intracavernosa: se inyecta una sustancia llamada prostaglandina E1 junto con un estímulo visual o auditivo, y se mide el tiempo de respuesta. Es útil para diferenciar las disfunciones psicógenas de las orgánicas.
También podrían realizarse en determinados pacientes estudios vasculares y neurológicos más específicos: 
> Ecografía doppler dinámica de las arterias peneanas: consiste en determinar el flujo arterial con un ecógrafo previa inyección de prostaglandina E1 o administración de fármacos pro-erección más estimulo visual.

> Arteriografía y cavernosometría: en pacientes a los que se vaya a realizar una intervención de reconstrucción vascular se recomienda esta prueba, que consiste en visualizar el grosor de las arterias que infunden la sangre a los cuerpos cavernosos mediante contraste.
Los objetivos de la evaluación diagnóstica, ya sea exhaustiva o limitada, son:
1. Determinar las causas médicas y psicológicas.
2. Evaluar la severidad y el grado de responsabilidad de la misma.
3. Establecer una estrategia terapéutica que sea compatible con el diagnóstico específico y cumpla las expectativas del paciente y de su pareja.
Tratamientos de la disfunción eréctil

Podemos estructurar el tratamiento de la disfunción eréctil en tres escalones o etapas, que serán superados en función del fracaso del escalón anterior:

Fármacos orales

Citrato de sildenafilo (Viagra®): es considerado actualmente como el tratamiento de elección en la disfunción eréctil. Precisa de deseo sexual y estimulación previa para su efecto. Las contraindicaciones absolutas de sildenafilo son: 
> Toma de nitratos o fármacos donadores de óxido nítrico (por ejemplo la nitroglicerina).

> Pacientes en los que esté desaconsejada la actividad sexual (angina inestable, insuficiencia cardíaca o infarto reciente).
Tadalafilo: eficaz a partir de los 30 minutos y con una erección máxima a las 2 horas.

Vardenafilo: también activo a partir de los 30 minutos de su administración, incluso más potente que sildenafilo, aunque su eficacia se ve interferida cuando se ingiere con alimentos

Apomorfina: se administra sublingual y se encarga de mejorar los estímulos cerebrales de la excitación, provocando la erección. Está contraindicado en pacientes que tengan desaconsejada la actividad sexual, pero se puede administrar a pacientes que tomen nitratos. 

Segunda línea

Terapia intracavernosa: consiste en la administración de alprostadil mediante inyección directa en los cuerpos cavernosos del pene. El priapismo (afección que consiste en una erección permanente y dolorosa del pene) y la fibrosis, son los dos efectos adversos más graves asociados a este tratamiento. Está contraindicado en pacientes con anemia falciforme, esquizofrenia, u otro trastorno psiquiátrico severo, o una enfermedad sistémica grave.

Está aprobado el uso de alprostadil en forma de cápsula intrauretral, liberando el contenido desde la uretra a cuerpos cavernosos. Es una alternativa a los pacientes que no quieran pincharse, aunque con menor eficacia.

Dispositivos de vacío: no se suelen recomendar a jóvenes, pero entre las personas de más edad suele tener aceptación. Consiste en la aplicación de un tubo lubricado en el pene al que se le aplica el vacío para generar una erección. Se debe acompañar de un anillo de goma en la base del pene para mantener ésta una vez retirado el tubo.

Tercera línea

Cirugía revascularizadora (venosa, arterial).

Implante de prótesis de pene. Las prótesis peneanas no suponen ningún tipo de actuación sobre la capacidad de orgasmo, eyaculación o deseo. Pueden ser semirrígidas o inflables. Las complicaciones más frecuentes de las prótesis son: problemas técnicos, infección, problemas quirúrgicos postoperatorios y fallos mecánicos.

En los casos en los que la causa de la de la disfunción eréctil sea psicológica puede resultar eficaz la terapia sexual. Y en los casos en que la causa sea orgánica (diabetes mellitus, hipertensión arterial, dislipemia, etc.) es fundamental el control óptimo de estas enfermedades.
Prevención de la disfunción eréctil

La prevención de la disfunción eréctil está orientada a evitar, en la medida de lo posible, los factores de riesgo que contribuyen a su aparición. Como hemos visto, aunque las posibilidades de padecer de la disfunción eréctil se incrementan con la edad, la disfunción eréctil no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Sin embargo, existen una serie de enfermedades y de hábitos nocivos, como el tabaquismo y el alcoholismo, que predisponen a padecer este problema.

Se puede, por tanto, prevenir la aparición de disfunción eréctil adoptando unos hábitos de vida saludables desde la juventud, o modificando los que sean incorrectos. Algunas medidas que se pueden adoptar son:
Dejar de fumar

Numerosos estudios han relacionado la disfunción eréctil con el tabaquismo. El tabaco dificulta la circulación sanguínea, por lo que el pene recibe un riego menor. El tabaco tiene la capacidad de alterar la síntesis del óxido nítrico (NO), una molécula que tiene la función de dilatar las células musculares de las venas, facilitando el riego sanguíneo e incrementando la oxigenación de los tejidos, lo que favorece la erección. Los efectos nocivos del tabaco pueden mantenerse tras abandonar el hábito, pero los estudios realizados señalan que los adultos jóvenes que dejan de fumar disminuyen el riesgo de padecer disfunción eréctil en el futuro.

No abusar del alcohol

Si se trata de un abuso ocasional, los efectos inmediatos derivados de la ingesta excesiva de alcohol se traducen en que la sensación de excitación que siente el bebedor no se acompaña de la rigidez peneana habitual, es decir, que la rigidez es menor que cuando no consume alcohol. En el caso de alcoholismo crónico, la disfunción eréctil está directamente relacionada con el tiempo, la frecuencia y la cantidad de alcohol ingerido por el paciente. En determinados casos, el alcoholismo puede provocar una de la disfunción eréctil permanente que no remita ni aún después de dejar la adicción, por eso es de vital importancia eliminar o reducir al mínimo el consumo de alcohol cuanto antes.

Realizar ejercicio

Como en tantas otras afecciones, el sedentarismo es un importante factor de riesgo para desarrollar disfunción eréctil. El ejercicio físico practicado regularmente (como mínimo 3 ó 4 veces a la semana durante al menos 30 minutos) tiene numerosos beneficios, disminuye las posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, al reducir el colesterol malo y favorecer la circulación sanguínea. Dada la estrecha relación que existe entre los trastornos cardiovasculares y la de la disfunción eréctil, prevenir este tipo de dolencias (cardiopatías, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, arteriosclerosis), supone una protección adicional contra la disfunción sexual.

Controlar el peso

El exceso de peso y la obesidad están relacionados con desórdenes metabólicos que pueden desembocar en diabetes mellitus, una enfermedad fuertemente asociada con la disfunción eréctil. Por lo tanto, es necesario seguir una dieta sana y equilibrada combinada con la práctica de ejercicio recomendada en el punto anterior, para evitar el exceso de peso y sus consecuencias indeseadas.

Descansar

La falta de horas de sueño, el estrés y una actividad excesiva, pueden bajar la libido y llegar a causar disfunción eréctil. Buscar tener más horas de descanso efectivas es vital para hacer remontar tu deseo.

No automedicarse

Determinados medicamentos pueden ocasionar de la disfunción eréctil. Nunca debe tomar medicamentos sin control médico y, en el caso de seguir un tratamiento debido a padecer una enfermedad crónica, se deben adoptar otras medidas (como una dieta adecuada y la práctica de ejercicio) que contribuyan a disminuir al máximo la dosis de medicación necesaria para obtener los resultados terapéuticos perseguidos.

Consultar al médico

Si se padece un episodio de disfunción eréctil aislado no suele ser preocupante, pero si la situación se repite es preciso acudir al médico porque el diagnóstico precoz facilita el tratamiento de la afección. No se deben adquirir medicamentos sin prescripción médica para tratar la disfunción eréctil. Esta práctica pueden resultar muy peligrosa para la salud.

Tratar la ansiedad y la depresión

La disfunción eréctil puede estar originada por trastornos afectivos, traumas, problemas de pareja... que es necesario diagnosticar y tratar adecuadamente. Una vez eliminada la causa se eliminan también sus consecuencias.

Empezar cuanto antes

Adoptar unos hábitos de vida saludables, evitando los factores de riesgo que predisponen a padecer disfunción eréctil, resultará más efectivo cuanto antes se introduzcan los cambios.
Tratamiento Natural Para La Impotencia





Webconsultas

No hay comentarios:

Publicar un comentario