domingo, 27 de marzo de 2016

La legendaria rivalidad entre Rudolf y Adolf Dassler fundadores de las marcas deportivas Adidas y Puma

En la ciudad de Herzogenaurach, en Alemania, las personas apuntan la vista hacia abajo en todo momento, incluso cuando conversan con algún amigo no pueden evitar bajar la mirada. Pero no es por timidez o falta de educación. Solo desean ver qué marca de zapatos usa la otra persona. Y solo hay dos opciones: Adidas y Puma.

Las marcas deportivas son dos colosos mundiales enfrentados en una guerra fratricida que inició en 1924 cuando los hermanos Rudolf y Adolf Dassler (Rudi y Adi para los amigos) iniciaron un negocio de zapatos en el lavadero de su madre. Para ese entonces la ciudad sufría constantes bajones de electricidad, así que los hermanos muchas veces debían generar electricidad pedaleando una bicicleta.
“Eran personas muy diferentes. Adi fue siempre más reflexivo. Una persona que disfrutaba jugando a hacer zapatos”, comenta a DW la periodista Barbara Smith, quien conoce muy bien la historia del nacimiento de ambas marcas.
“Mientras que Rudolf era más abrasivo y un vendedor nato. Así que al principio se complementaron muy bien”. Los nuevos y ligeros zapatos deportivos llamaron mucho la atención, así que los Dassler trasladaron su cuartel de trabajo al sur del río Aurach.
La Fábrica de Calzado de Los Hermanos Dassler alcanzó fama mundial en 1936 cuando lograron que sus zapatos los usara el súper atleta Jesse Owens, quien mereció la admiración del mundo al ganar cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín.

Pero después de la Segunda Guerra Mundial la relación de los hermanos se vino abajo. Hay varias hipótesis sobre la ruptura. Algunos dicen que la separación se debió a la radical tendencia nazi de Rudolf. Otra teoría apunta a que Rudolf tuvo un problema con la mujer de Adi.

Otra teoría recuerda que ambos hermanos fueron capturados por soldados estadounidenses por supuestas vinculaciones con la SS de Hitler. Así que pasaron varios años en prisión y Adi siempre pensó que su hermano lo había delatado. Nadie sabe cuál es la versión verdadera, pero lo cierto es que los hermanos separaron sus caminos para siempre y decidieron odiarse.

Fue en 1948 cuando la fábrica de los hermanos Dassler se dividió en dos.
“Rudolf hizo sus maletas y se marchó al otro lado del río. Ahí fue donde estableció Puma. Y tal era la importancia de los zapatos para la ciudad, que con la separación de los hermanos fue como si la ciudad también se dividiera en dos”, acota Smith. 
La lealtad hacia una u otra marca diferenciaba a los residentes de la ciudad. Era una guerra de empresas, que los ciudadanos asumieron para sí mismos. Había tiendas, panaderías, bares y demás establecimientos que se conocían por su fidelidad hacia la Puma de Rudolf y otros hacia Adidas de Adolf, quien bautizó a la marca con las letras de su apodo. Hasta los equipos de fútbol se sumaron a la guerra. El ASV Herzogenaurach usaba las tres rayas de Adidas, mientras que el 1 FC Herzogenaurach mostraba el felino en su calzado. Incluso los matrimonios mixtos eran mal vistos.
“Conocí a un carnicero que jugó para el equipo de Puma. Decía que los chicos del equipo Adidas no tenían que molestarse en comprar en su tienda. Era el tipo de cosas que ocurría”, contó Ernst Ditrich, quien trabajaba en el museo de la ciudad, a DW.

Los hermanos jamás se reconciliaron. Aunque ambos están sepultados en el mismo cementerio, sus tumbas se encuentran tan lejos como es posible. 

El rencor quedó atrás

El conflicto duró hasta que uno de los descendientes consideró que ya había sido suficiente.

Frank Dassler es nieto de Rudolf y creció respirando Puma. Jamás tuvo relación con la familia de Aldi.
“Fueron enemigos durante toda su vida. Es algo realmente triste. Aunque desde un punto de vista comercial fue algo muy bueno, porque permitió el desarrollo de dos grandes empresas”, dice Frank.
La sede principal de Adidas y de Puma se mantienen en Herzogenaurach, aunque todavía separadas por el río. Pero Frank quiso poner fin al rencor. En lugar de trabajar para Puma, comenzó a laborar como asesor legal del Grupo Adidas.

“Mi madrastra y hermanastro no estaban muy contentos con esta decisión, pensaron que sería una traición para mi abuelo.

La decisión de Frank tampoco fue bien vista por los habitantes de la ciudad y algunos periódicos locales. “Pero esa rivalidad existió hace años. Ahora es historia”, se defiende Frank.

Y tiene razón. En la actualidad los jóvenes no lucen muy preocupados por la vieja pugna.

“Eso es algo viejo. Ahora no importa tanto. A veces Puma saca algo mejor y otras veces Adidas”, dice Teresa, de 14 años de edad, quien usa zapatos Puma mientras que luce un bolso Adidas.

Aunque el tiempo ha enfriado la batalla entre ambas marcas, para la historia siempre quedarán las divertidas anécdotas de la rivalidad. Frank recuerda que cuando algunos trabajadores visitaban la casa de su abuelo Rudolf, usaban zapatos Adidas a propósito, porque sabían que el empresario los llevaría al sótano y les regalaría zapatos Puma.

“Simplemente no podía aceptar el hecho de que alguien usara zapatos Adidas en su casa”, comenta Frank. En el 2009 las dos firmas celebraron un partido de fútbol amistoso en Berlín para, de forma simbólica, poner fin a 60 años de disputa, denominado como “Peace One Day”. Allí estuvieron presentes los directores ejecutivos de Adidas (Hernert Heiner) y de Puma (Jochen Zeitz).
Tradición deportiva

Adidas y Puma son dos de las marcas más poderosas en el mundo del deporte. Sus zapatos y accesorios son usados por los deportistas más afamados de todas las disciplinas.

Adidas fue la primera en lograr un éxito importante en el deporte, cuando le suministró los tacos a la selección alemana en el Mundial de Fútbol de 1954, que jugó la final contra la Hungría de Puskas. Ese partido se jugó en medio de la lluvia y los alemanes reconocieron que los tacos les ayudaron en su rendimiento en el campo, así que pudieron llevarse la copa. En los años 60 Horst y Armin, los hijos de Adi y Rudolf, tomaron las riendas de ambas empresas. A Horst se le conoce como el padre del marketing deportivo, al lograr que poderosas multinacionales invirtieran en los Juegos Olímpicos y los Mundiales de Fútbol. De esa manera logró un acuerdo con la FIFA en 1970, que culmina en el 2030, para patrocinar sus torneos.





Aunque Armin también demostró ser un hábil estratega para promocionar su marca. Hubo una época en la que ambas compañías habían acordado no pelear por el patrocinio de Pelé, pero el hijo del fundador de Puma no respetó el pacto y firmó al astro brasileño. En la final del Mundial de 1970, segundos antes de iniciar el encuentro, Pelé pidió permiso al árbitro para amarrar los cordones de sus zapatos, y de esa manera la cámara hizo una toma en primer plano de sus botas Puma que recorrió el planeta. Fue una estratega genial por parte de Armin.

Ambas marcas se disputaron la supremacía en el deporte hasta los años 80, cuando aparecieron Nike y Reebok



Cambio de dueños 


Horst descuidó las finanzas de Adidas y tuvo que vender la compañía al empresario francés Bernard Tapie por 243 millones de euros ($217,5 millones) en 1990. Pero luego de dos años entró en bancarrota. Fue con la dirección de Robert Louis Dreyfus y Herbert Hainer, actual CEO del Grupo Adidas, que la marca retomó la senda victoriosa. Leyendas del deporte como Nadie Comaneci, Muhammad Ali, David Beckham, Franz Beckenbauer, Zinedine Zidane y Leo Messi han tocado las estrellas con la marca de las tres rayas. Mientras que Diego Maradona, Pelé, Usain Bolt y el recientemente fallecido Johan Cruyff han sido embajadores de Puma.






Aunque ningún miembro de la familia Dassler mantiene el control de Puma o Adidas en la actualidad, la historia siempre recordará la rivalidad de unos hermanos que, de la nada, crearon estas dos marcas legendarias que siguen dominando el mercado deportivo mundial.








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