viernes, 4 de marzo de 2016

Cuándo se hace un examen de fondo de ojo

El examen de fondo de ojo es una técnica que permite observar el interior del globo ocular para diagnosticar una enfermedad, o para comprobar la evolución de patologías como la diabetes o la hipertensión.

La funduscopia, oftalmoscopia o examen de fondo de ojo es una técnica médica que permite visualizar el interior del ojo para realizar un diagnóstico. Para ello se dilata la pupila con fármacos que se depositan en forma de gotas en la superficie ocular; así, el oftalmólogo puede ver con facilidad el interior del globo ocular con un aparato que se llama oftalmoscopio.

El oftalmoscopio lo inventó en 1850 el médico y físico alemán Hermann von Helmholtz. Consiste en un aparato formado por una serie de espejos y cristales que alumbran la retina del ojo sin que la luz se refleje. Si no fuese por el oftalmoscopio la luz provocaría destellos y no se podría ver el fondo de ojo bien, algo parecido a lo que sucede cuando el flash de una cámara de fotos saca los ojos en color rojo. Hoy en día se han desarrollado dos tipos de oftalmoscopios:

Oftalmoscopio directo: es el primero que se diseñó y el más sencillo de los dos. El médico puede observar solamente un ojo al mismo tiempo. La técnica requiere cierta destreza, pero se utiliza muchas veces en el día a día por oftalmólogos y otros médicos.

Oftalmoscopio indirecto: es más complejo que el anterior; con él, el oftalmólogo puede ver los dos ojos del paciente al mismo tiempo.

En ocasiones no basta con utilizar un oftalmoscopio simple y se necesitan otros aparatos que ayudan a examinar el fondo de ojo. La más utilizada es la lámpara de hendidura, una complicada lupa con luz en la que el paciente apoya la barbilla y la frente para que el médico explore sus ojos. Otras técnicas más novedosas serían las fotografías digitales de fondo de ojo (que permiten comparar la evolución de la retina) o la angiografía fluoresceínica (que estudia directamente los vasos sanguíneos).
Cuándo se hace un examen de fondo de ojo

El examen de fondo de ojo sirve para diagnosticar una enfermedad u observar su evolución hacia la mejoría o el empeoramiento. No es el paso intermedio hacia ningún tipo de tratamiento. Las enfermedades en las que está indicado realizar un examen de fondo de ojo son:

Diabetes mellitus: la diabetes es la principal causa de ceguera en la población activa de los países desarrollados, y gracias al examen del fondo de ojo podemos observar de forma directa los pequeños vasos sanguíneos que irrigan la retina.

Hipertensión arterial: del mismo modo que en la diabetes, podemos observar las alteraciones de los vasos sanguíneos que se producen en la hipertensión arterial. También sirve para identificar el grado de evolución de la enfermedad.

Embolia retiniana: sirve para confirmar la presencia de un émbolo en una arteria retiniana que bloquee el paso de sangre hacia una zona concreta. Aparece en la retina una mancha rojo cereza.

Trombosis venosa: podemos ver si el flujo sanguíneo es correcto a través de la venas o está interrumpido por trombos. Aparecen imágenes de llamaradas por toda la retina.

Desprendimiento de retina: el examen de fondo de ojo permite ver si hay alguna zona de la retina que se haya descolgado del interior del ojo; si es así, se vería que cae igual que una cortina.

Retinitis pigmentosa: es una de las pruebas a realizar en esta enfermedad genética. Se observarán espículas, de un aspecto parecido al hueso, en la periferia de la retina.

Uveítis posterior: se observan acumulaciones algodonosas por delante de la retina, que son consecuencia de la infección local.

Degeneración macular: es la causa de ceguera más frecuente entre los ancianos. Se pueden ver las alteraciones de la zona central de la retina, que se llama mácula. En ocasiones se puede apreciar un edema claramente.

Glaucoma crónico: en esta enfermedad el nervio óptico se erosiona poco a poco en su parte final, la papila óptica. El examen de fondo de ojo puede servirnos para ver ese daño a simple vista, aunque hoy hay técnicas más fiables.

Neuritis ópticas: el nervio óptico puede inflamarse como consecuencia de una infección viral, y así aparecerá en un examen de fondo de ojo.

Neuropatías isquémicas: el riego sanguíneo también puede interrumpirse en el nervio óptico, como consecuencia de la diabetes, hipertensión o enfermedades autoinmunes.

Esclerosis múltiple: en esta enfermedad neurológica es frecuente que se altere la visión por afectación del nervio óptico. Siempre se debe realizar un examen de fondo de ojo para descartar otras causas.

Hipertensión intracraneal: los aumentos de presiones dentro del cráneo provocan un edema de papila (papiledema). Los motivos son muy variados, entre ellos están la meningitis, los tumores cerebrales, hemorragias, hidrocefalia, etcétera. El examen de fondo de ojo, además, es una prueba obligada antes de realizar una punción lumbar, ya que la existencia de papiledema es una contraindicación absoluta.
Preparación para el examen de fondo de ojo

Si te van a realizar un examen de fondo de ojo estas son las cuestiones que debes tener en cuenta:

Duración: el examen de fondo de ojo en sí mismo dura muy poco tiempo, tan sólo unos pocos minutos. Sin embargo, la dilatación de la pupila puede tardar hasta una hora, tiempo en el que estarás esperando en una sala de espera hasta que la dilatación sea adecuada.

Ingreso: el examen de fondo de ojo se realiza de forma ambulatoria. No es necesario que ingreses para realizarte esta prueba.

¿Es necesario ir acompañada?: sí, se recomienda llevar un acompañante. Después de la prueba la dilatación de la pupila dura varias horas, en las que la visión estará alterada, y no se recomienda la conducción. En caso de acudir solo a la cita, debes ir y volver al hospital en transporte público.

Medicamentos: no es necesario tomar ningún medicamento previo. Las medicinas que estés tomando muy rara vez pueden influir en esta prueba. Tan sólo comunica al médico si te estás echando gotas oculares.

Comida: no es necesario que guardes ayuno.

Ropa: puedes acudir a la cita con cualquier tipo de ropa. Se recomienda llevar gafas de sol, ya que al salir las pupilas estarán muy dilatadas y la luz del sol será especialmente molesta.

Documentos: no es necesario llevar ninguna documentación especial.

Contraindicaciones: una contraindicación relativa es padecer un glaucoma de ángulo cerrado, ya que cuando se dilata la pupila la enfermedad puede empeorar rápidamente. También hay que tener especial cuidado cuando el paciente presenta cataratas en los ojos, porque el cristalino puede estar engrosado. Tu médico sabrá cómo intervenir correctamente para poder realizar la prueba sin riesgos innecesarios.

Embarazo y lactancia: es una prueba que se puede realizar con total seguridad durante el embarazo y la lactancia.
Cómo se hace el examen de fondo de ojo

Para hacerte un examen de fondo de ojo, cuando llegues a la consulta del oftalmólogo la enfermera comenzará a instilarte unas gotas de colirio en el ojo que te dilatarán poco a poco la pupila; estas gotas pueden escocer un poco. Este proceso puede llevar varios minutos, hasta una hora. La enfermera irá comprobando cómo se dilata la pupila hasta que considere que se encuentra en el estado ideal para poder realizar la prueba.

Después, entrarás en la consulta del oftalmólogo y te sentarás en una silla. Se apagarán las luces para facilitar la visión del interior del ojo. Si el médico utiliza una lámpara de hendidura, te pedirá que apoyes la barbilla y la frente en una estructura de metal, para así fijar la mirada y utilizar las lupas y luces que permiten el examen ocular.

Si el oftalmoscopio es directo, el médico tendrá que ver primero un ojo y después el otro ojo. Cuando el oftalmoscopio que se usa es indirecto, el médico podrá ver los dos ojos a la vez con una luz que normalmente se colocará en su propia frente; en este caso, permanecerás reclinado o tumbado. Durante la prueba, el médico te pedirá que fijes la vista en un punto y que no parpadees por unos segundos.

Una vez terminado el examen de fondo de ojo podrás relajar la mirada y realizar una vida normal. Eso sí, la dilatación de las pupilas te durará unas horas más, por lo que la luz del sol te molestará y puedes tener alguna alteración visual; lo más frecuente es que no puedas leer de cerca, así que se recomienda aplazar actividades que lo requieran.

No siempre es necesario que el examen de fondo de ojo se realice en estas condiciones. Los neurólogos y otros médicos en urgencias suelen realizar el examen de fondo de ojo sin dilatar antes la pupila, ya que no hay tiempo para ello. Esto no permite un estudio profundo de la retina y otras partes del ojo, pero sí es posible observar las partes esenciales que les interesen (por ejemplo, la presencia de papiledema). 

Complicaciones del examen de fondo de ojo

Las complicaciones graves en el examen del fondo de ojo no son muy frecuentes. Algunas que pueden ocurrir alguna vez son:
  • Irritación de la conjuntiva ocular o escozor intenso en los ojos al instilarte las gotas para dilatar la pupila.
  • Alergia al medicamento que se utiliza para dilatar la pupila.
  • Provocación de un ataque de glaucoma agudo, ya que al dilatar la pupila el canal por el que se drena el líquido del interior del ojo se cierra y puede aumentar mucho la presión intraocular.
Resultados del examen de fondo de ojo

El estudio del fondo de ojo permite al oftalmólogo observar el interior ocular en tiempo real, por lo que se pueden interpretar inmediatamente los hallazgos y establecer un diagnóstico acertado. Sin embargo, el médico suele redactar un informe en el que describe todas las alteraciones si las hay.

El informe de los resultados de un examen de fondo de ojo describirá todas las partes del interior del ojo y su estado. Las partes esenciales que tiene que describir son el nervio óptico, la mácula o zona central de la visión, los pequeños vasos sanguíneos, y la periferia de la retina. El resto de estructuras suelen describirse sólo cuando están alteradas.

Si el examen de fondo de ojo no tiene un fin diagnóstico, sino que se utiliza para el seguimiento de enfermedades sistémicas como la diabetes o la hipertensión arterial, suele ser necesario tomar fotografías que el médico podrá guardar en el ordenador o imprimir en el momento, para adjuntarlas a su historial médico. Si no es posible realizar fotografías, la descripción tendrá que ser más precisa.

Cuando no es posible realizar un examen de fondo de ojo se puede recurrir a otras técnicas dependiendo de lo que queramos estudiar. Se puede realizar una ecografía del ojo para ver alteraciones internas, o en el caso de los estudios de la retina se puede realizar una Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), que permite obtener imágenes de cada célula de la retina como si fuese una biopsia.

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