martes, 15 de marzo de 2016

A Peña: ¿de qué color es el petróleo de Texas?

Promoviendo la competencia entre economías-países desiguales, en el espacio del neoliberalismo económico del libre mercado, el todavía presidente Enrique Peña, anunció que ya se puede traer gasolina y diesel estadounidenses para su venta en México.

La política económica peñista sigue su ruta de abrir la economía mexicana al poderío, ventajas y voracidad de los empresarios de ese país, que no hallan cómo agradecerle al inquilino de Los Pinos su generosidad; y que al final de su sexenio le puede pasar lo que a Zedillo que los benefició con las privatizaciones, y contratarlo como asesor para que les informe secretos que sigan permitiéndoles penetrar la economía del país. Lo atendió en esta visita, sin permiso del Senado para salir, aunque haya sido de entrada por salida o de pisa y corre, el gobernador texano Greg Abbot quien, ya entrado en gastos y confiancitas, le espetó a Peña una adivinanza que lo dejó estupefacto.

Le preguntó a boca jarro “¿Sabe usted de qué color es el petróleo de Texas?”. El mexicano proestadounidense hizo una mueca de “no sé” y entonces el gringo le dijo: “es de color verde, señor presidente”.

Y es que Peña no conoce el color del petróleo crudo. Ni le importa. Pues para vender a Pemex y sus pozos, lo único que se necesita en abuso del poder, es continuar disponiendo de ese patrimonio nacional como si fuera de su propiedad; mientras los sectores pendientes de la vida pública toman nota en medio del descontento popular por el mal gobierno presidencial. Verde o azul oscuro, lo cierto es que Peña, para que dizque bajen los precios del diesel y del petróleo, ahora amplía el libre mercado para que los empresarios estadounidenses (y otros interesados en el botín), compren distribuidoras de esos combustibles por mayoreo y por medio de servicios, adquiriendo gasolineras ya instaladas o poniendo otras, para una competencia desigual y abusiva.

Peña quiere imitar y hasta superar a Zedillo, en lo que empezó con Salinas y siguió con Fox y Calderón: vender al país y que aumente la dependencia. Peña y sus peñistas están logrando la desnacionalización del país y hasta cuestionar el republicanismo laico del Estado.

Los estadounidenses traerán a sus gerentes, administradores y capataces para la venta de los combustibles. Pero no irán a todas partes, sólo a las que en el norte de México, convenga a sus intereses comerciales. Ya se sabe que el pasado histórico le importa un cacahuate a Peña, y usa el presente para completar su entrega económica al vecino país del norte con la complicidad de la élite política; y aunque salgan perdiendo, con el apoyo de los empresarios nativos que perderán antes del mediano plazo.

Es una resolución apetitosa la apertura del mercado petrolero mexicano. Y el anuncio de que los de allá pueden venir a vender su petróleo y diesel, es más que una oferta. Es una invitación al saqueo en dólares y campo abierto una vez que Pemex está en quiebra; y dueños de los pozos petroleros, tienen el camino abierto para apoderarse más de la desmantelada economía que, con o sin el muro de Trump, es ya de ellos.

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Revoluciontrespuntocero

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