viernes, 12 de febrero de 2016

Las deudas del Papa: ¿A qué viene entonces?

Jorge Mario Bergoglio llegará a un México herido, pero luego del anuncio de que no se reunirá con las víctimas de la violencia o de los sacerdotes pederastas no se entiende mucho la visita de un Papa al país. Esta omisión podría marcar su viaje. ¿A qué viene entonces el Sumo Pontífice?

El Papa Francisco inicia hoy en México una visita que será recordada más por las exclusiones y omisiones que por la agenda social que promoverá en el país el representante de la Iglesia Católica.

La estancia del Sumo Pontífice, que estará seis días recorriendo ciudades mexicanas -en su mayoría golpeadas por la violencia- quedará marcada por quienes dejó fuera de su programa de encuentros.

No se entiende mucho la visita de un Papa a México ante el anuncio de que no se reunirá con las víctimas de la violencia o de los sacerdotes pederastas.

Jorge Mario Bergoglio llegará a un México herido y cientos de personas esperaban una acción más concreta que los guiños que ha enviado al país, desde Roma.

Se esperaba una reunión con el grupo de víctimas del padre Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y acusado de pederastia. Se creía que el Papa Francisco sostendría un encuentro con los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

O darle un abrazo a las madres de quienes han perdido a sus hijas en feminicidios.

Estas omisiones -las grandes deudas de la Iglesia Católica mexicana- podrían marcar su viaje al país. 


¿A qué viene entonces el Papa a México?

En México el Papa Francisco encontrará una Iglesia mexicana dividida, fragmentada y en decadencia.

La cúpula eclesiástica está confrontada por la marginación de la organización de la visita del Papa del cardenal Norberto Rivera Carrera.

Desde su entronización como máximo jerarca del catolicismo mundial, el Papa Francisco se alejó de la Iglesia que no representaba sus valores de humildad y pobreza.

Del país se alejó de personajes como Norberto Rivera, arzobispo primado de México, y realizó nombramientos que le garantizaron presencia en comunidades importantes.

Así recibe hoy México al Papa Francisco, en una mezcla de júbilo y desencanto por la expectativa de los encuentros que no serán.

Pederastia, una herida abierta

Una de las heridas más profundas que tienen los católicos mexicanos es la falta de acción de las autoridades eclesiales para castigar los abusos de sacerdotes pederastas.

El problema no se ha presentado solo en el país: en febrero del 2014, la Organización de las Naciones Unidas acusó al Vaticano de “mantener un código de silencio” por el abuso a niños y niñas en muchas partes del mundo.

En un pronunciamiento del Comité de Derechos Humanos de los Niños de la ONU, se hablaba de la preocupación de que la justicia no pudiera llegar a las víctimas de los sacerdotes pederastas.

“(Hay una) seria preocupación de que al lidiar con las víctimas infantiles de abusos, el Vaticano ha situado la conservación de la reputación de la Iglesia y del supuesto delincuente por encima de la protección de las víctimas familiares”, expuso el Comité en febrero del 2014.

El Papa Francisco llevaba 11 meses en el cargo y ya había hablado sobre la necesidad de limpiar la casa.

Pero nada ha pasado, salvo pocas reuniones en petit comité con víctimas en algunos países del mundo, donde ha pedido perdón por los pecados de los prelados.

Hasta ahora, el Vaticano ha informado que en México el Papa Francisco no se reunirá con víctimas de curas pederastas, en donde se han presentado múltiples casos de pederastia clerical. El más emblemático fue el de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, una de las alas más poderosas de la Iglesia católica mexicana.

Muchos esperan que el Papa se pronuncie específicamente sobre este caso; aunque la evidencia podría indicar que el asunto ya quedó atrás para el Vaticano. 
 
En octubre del 2015, la hermandad de los Legionarios de Cristo dio a conocer que el Papa Francisco les había otorgado la indulgencia plenaria, el perdón, con motivo del 75 aniversario de la congregación.

“En el verano pasado, el padre Eduardo Robles Gil –el actual jefe de la congregación– hizo la solicitud de poder tener la indulgencia para la Legión y el Papa nos la quiso conceder.

“Es un borrón y cuenta nueva por los pecados que se confesaron”, citó el diario Reforma a Benjamín Clariond, portavoz de los Legionarios.

La medida provocó cuestionamientos de las víctimas del padre Maciel, fallecido en enero del 2008.

Están también las acusaciones contra Norberto Rivera por supuestamente encubrir a un sacerdote que cometió abusos contra unos 60 menores.

El caso ha llegado a tribunales de la ciudad de Los Ángeles, California, a donde Rivera ha ido a comparecer en varias ocasiones.

Recientemente, en San Luis Potosí se dio a conocer que 19 personas fueron víctimas de Eduardo Córdova, quien fuera párroco de una iglesia en esa entidad.

Según medios locales, los familiares de los menores que fueron abusados recibieron con decepción la noticia de que el Papa no se reuniría con ellos, luego de que las autoridades de la Iglesia en esa entidad les habían asegurado que el pontífice les haría un espacio en su agenda.

Para las víctimas, las acciones del Papa Francisco no han sido suficientes para resolver los delitos cometidos por párrocos.

El diario español El País publicó en su edición de este 11 de febrero las palabras de Alberto Athié, exsacerdote y uno de los primeros hombres en denunciar el abuso de Marcial Maciel.

Para Athié, refiere El País, el Papa Francisco no ha tomado acciones concretas para terminar con el tema de la pederastia.

“La pederastia clerical sigue vigente en el mundo con Francisco (…) El Papa es muy hábil con las palabras y los gestos, pero los cambios de fondo y las decisiones no llegan y no veo que vayan a llegar”, cita el diario.


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Reporte Indigo

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