viernes, 19 de febrero de 2016

El marketing de Bayer para remontar las ventas de sus cuestionados anticonceptivos

La compañía farmacéutica Bayer está desarrollando una estrategia de marketing destinada a vender sus productos anticonceptivos entre el público juvenil femenino. La campaña se llama #MiDecisionMasLibre y se dirije a millennials, mujeres nacidas entre la década de los años 80 y 90 del siglo pasado. Lo que seguro que no les cuentan sobre graves riesgos de los anticonceptivos de Bayer les explico yo.

¿Sexo y tratamientos anticonceptivos de Bayer? Vaya, se me ha ido la líbido…

Cada día tomamos decisiones y no siempre somos conscientes de su importancia o de cómo afectarán a nuestro futuro”.

Así inicia su propaganda la casa alemana en la web que ha diseñado para esta campaña de marketing de sus métodos anticonceptivos, que continúa:
La campaña #MiDecisionMasLibre está dedicada a todas las chicas millennial que tenemos el control de nuestra vida y tomamos decisiones informadas que nos hacen sentir libres, como por ejemplo emanciparnos, estudiar un máster, aprender un nuevo idioma, cambiar de trabajo u optar por los anticonceptivos a largo plazo.

Sólo nosotras tenemos el poder de tomar aquellas decisiones que pueden determinar nuestro futuro y cambiar el rumbo de nuestras vidas”.
No le voy a quitar la razón a Bayer pues si algo tienen claro las víctimas de sus anticonceptivos es eso: que tras su ingesta o implantación cambió el rumbo de sus vidas.

Y si no lo creéis preguntádselo a las últimas dañadas por un método para el control de la natalidad de Bayer, las mujeres reunidas en torno a la Asociación de Afectadas por Essure en España.

El problema no es la anticoncepción en sí, si no queremos tener hijos algún método hay que utilizar. No, el problema está en que la cadena que forman Bayer, autoridades sanitarias y los profesionales sanitarios que se prestan, NO garantiza que el derecho a la información en salud sea real y efectivo. Bayer cita “decisiones informadas” y aunque debería ser así No lo es.


Las quejas por los efectos secundarios de Essure son muchas (las posibles afectadas unidas en la citada asociación suman ya casi 1.000) y variados, pero si hay una queja que es común a todas las mujeres afectadas es que no se les informó con rigor de los daños que podían sufrir.

Sólo se les contó la parte “bonita” del asunto para colocar más unidades de estos aparatitos metálicos. Son las vidas rotas por el anticonceptivo Essure de Bayer.

Hace unos días el mayor regulador de tratamientos médicos del mundo, la FDA de Estados Unidos (EE.UU.), tuvo una segunda reunión con las afectadas por essure en EE.UU. Está investigando los daños que provoca ese método y se han interpuesto miles de demandas judiciales. En España, también han comenzado las acciones legales para exigir responsabilidades y Justicia. Por cierto que en la web de la campaña que nos convoca no aparece por ninguna parte Essure…


Y no sólo es este método anticonceptivo el que da problemas. También otros tratamientos de la farmacéutica protagonizan escándalos. A la compañía Bayer se le acumulan los litigios en tribunales de medio mundo.

Las primeras demandas judiciales por sus píldoras de hormonas (de marcas como Yaz, Yasmin, Gianvi, Ocella, Beyaz, Safyral) se presentaron en 2009 y aún hay miles de casos pendientes.

Bayer tiene, sólo en Estados Unidos, más de 4.000 juicios y reclamaciones. El principio activo de estos medicamentos, la drospirenona, ha provocado variadas lesiones en estas personas y ha causado un número no especificado aún de muertes.

La cantidad de reclamaciones es tal que la casa alemana ha llegado a casi 10.000 acuerdos extrajudiciales por valor de casi 2.000 millones de dólares. El principal daño causado es trombosis venosa profunda o embolia pulmonar.

En Alemania han puesto la primera demanda a Bayer por los daños que causan sus medicamentos anticonceptivos con hormonas. Por ello, la Coalición Contra los Peligros de Bayer exige la prohibición de los fármacos de ese tipo marcas Yaz, Yasmin o Yasminelle.

Italia se suma a los países en los que las mujeres afectadas por los anticonceptivos de Bayer están demandando judicialmente a la compañía. Existen casos escalofriantes como el de una joven de 36 años que lleva en coma diez años por las píldoras que contienen la hormona drospirenona. La Asociación Derecho y Salud cuenta con 100 socias e impulsa este nuevo frente legal.

En Francia, el seguro nacional de salud ya no corre con los gastos de las píldoras que contienen drospirenona y el número de trombosis letales en mujeres jóvenes ha caído de manera notable. A finales de enero de 2013, os contábamos que las autoridades sanitarias francesas imputaban cuatro muertes al consumo del medicamento Diane 35, también producido por Bayer.

Las pastillas anticonceptivas están denunciadas por provocar 23 muertes en Canadá. La mayoría de las víctimas fallecieron a causa de coágulos sanguíneos. No es lógico que para no quedarse embarazada una joven muera de trombosis. 


Las autoridades de salud en el Reino Unido, los países del Benelux, Dinamarca y Noruega han difundido advertencias sobre los riesgos crecientes de tomar estos medicamentos. Son de los más usados en el mundo. Advertimos sobre su peligrosidad ya en septiembre de 2009 por un fallecimiento sucedido en Suiza tras el consumo de drospirenona (otras marcas aparte de las citadas son Aida y Petibelle y los genéricos Ocella y Gianvi comercializados en USA por Barr Laboratories).

En realidad, lo que pretende esta multinacional es hacer un lavado de cara, mejorar la mala imagen que todos estos casos está dando a su marca. Y de paso, claro, que remonten las ventas pues Essure, por ejemplo, está dejando de ponerse en los hospitales públicos y desde el ámbito ginecológico comienzan a reconocer los daños que provoca.

Todo esto seguro que nadie se lo ha contado a las millennials. Así que yo os aconsejo que os informéis antes de tomar aquellas decisiones que pueden determinar vuestro futuro, parafraseando a Bayer. La información, en muchas ocasiones, puede ser la mejor receta.


http://bit.ly/1Kc7v1m





Miguel Jara

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