jueves, 28 de enero de 2016

Ladrones de nombres

El robo de identidad es un delito que cada día afecta a más personas en México y que no está tipificado como tal. En el 2015 el INAI castigó con 140 millones de pesos a empresas que no resguardaron los datos personales de los ciudadanos.

La culpable de una de las peores experiencias que ha tenido en su vida Tita Guzmán se llama Tita Guzmán.  Esta mujer le robó casi un millón de pesos comprando a su nombre aparatos electrónicos, tramitando préstamos personales y tarjetas de crédito. Hasta los ahorros de su vida se los llevó en un dos por tres Tita, la impostora.

A Tita, como a miles de mexicanos, le robaron su identidad, un delito que crece en México pero que ni siquiera está tipificado como tal en el país.

El martirio de Tita Guzmán (nombre ficticio) comenzó con el robo de su credencial de elector y una tarjeta de crédito. Desde entonces todo ha sido un suplicio.

De acuerdo a las estadísticas de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) en el primer semestre de 2015 los reclamos por robo o suplantación de identidad se incrementaron en un 40 por ciento.

Esto al pasar de 20 mil 168 casos denunciados a 28 mil 258, con respecto al mismo periodo del año 2014.


México ocupa el octavo lugar en el mundo en este delito. En 67 por ciento de los casos, el robo de identidad se da por la pérdida de documentos, en 63 por ciento, por el robo de carteras y portafolios, y 53 por ciento por información tomada directamente de una tarjeta bancaria, de acuerdo con información del Banco de México (Banxico).

Hoy jueves se conmemora en el mundo el Día Internacional de Protección de Datos Personales. Y Tita como muchos mexicanos no tiene motivos para celebrar.

La suplantación de Tita

En una charla en un café de Polanco suena el teléfono de Tita Guzmán. Es un empleado de su banco para comunicarle que había una compra de un televisor y otros electrónicos por 60 mil pesos que les parecía sospechosa. La mujer revisó su cartera y no encontró su tarjeta de crédito. Alguien le había robado el plástico y también su credencial de elector.

Ahí comenzó un calvario de año y medio para frenar a los usurpadores que, a su nombre, obtuvieron sospechosamente rápido créditos en diferentes tiendas, bancos y hasta tramitaron otras siete tarjetas de crédito.

En total, obtuvieron más de un millón de pesos.

“En 10 días hice el retiro de todo mi dinero en cajeros electrónicos, hice retiros en ventanilla, teóricamente, o esos eran los movimientos que yo veía en la banca electrónica, así como el préstamo personal y el retiro del préstamo personal. Estamos hablando aquí de unos 450 mil pesos sólo en este banco (HSBC)”.

Los ladrones de su nombre se gastaron sus ahorros y acudieron a todos los lugares que ofrecen tarjetas de crédito en cinco minutos y se gastaron cada peso autorizado.

“Me meto a mi banca electrónica y de pronto me doy cuenta de que mi cuenta de ahorros está en ceros. Pensé que me había vuelto loca. ¿Cómo me gasté mis ahorros como de 150 mil pesos? Y busco mi tarjeta porque la tengo guardada en mi casa porque no la saco, es de ahorros. Encuentro mi tarjeta y, digo, en qué momento la usé”.

El tiempo de respuesta es importante porque los ladrones utilizan cada minuto.

“Consulto mis movimientos y me doy cuenta de que no sólo no tengo dinero, sino que pedí un préstamo personal y lo retiré el mismo día, por 250 mil pesos, y ya había hecho un retiro de la mitad. Con eso yo me fui al banco corriendo porque dije ¡algo anda muy mal¡”.

El ladrón se identificó en las tiendas departamentales y supermercados. Tita Guzmán comenzó la cacería de los ladrones de identidad.

“Se hicieron tres compras en hora y media. Una compra en Chedraui, compraron una televisión de 60 pulgadas, hicieron otra compra en Costco y finalmente hicieron otra compra en Walmart, todo en la misma zona. Hice el recorrido, pregunté por las cámaras de seguridad. Esta persona en el Walmart hizo una recarga telefónica a su celular con mi tarjeta de crédito. Yo registro el celular de esta persona y yo me sentí un investigador privado profesional y me fui al Ministerio Público a levantar el acta”. 
Los ladrones obtuvieron otras siete tarjetas de crédito y se gastaron un millón de pesos. Considera que son golpes delictivos verdaderamente maestros, pues obtienen muy buena cantidad de recursos, no utilizan la violencia y cometen sólo “una serie de fraudes”, porque el delito de robo de identidad no está tipificado.

“Habían pasado dos semanas y yo seguía recibiendo todo tipo de llamadas y de correos directos donde me llegaban mis tarjetas nuevas, de Movistar, de oro Banamex, Banorte, innumerable. Yo me empiezo a aterrar porque ya no le veía fin a los créditos que estaba recibiendo y en el MP en una de mis visitas pregunto y lo que encuentro es que el robo de identidad no está tipificado y al no estarlo no existe, sólo existe una serie de fraudes y una serie de suplantaciones, pero en ningún momento existe el robo de identidad. No hay un mecanismo legal para protegerte y hacer una sola denuncia donde digas ‘todo lo que suceda a mi nombre a partir de este momento no soy yo’”, afirma.

La cancelación del INE es muy importante en caso de ser víctima de robo de identidad, ya que esto evita que los maleantes continúen el trámite de créditos. Le hubiera gustado saber eso antes de saberse víctima de robo de identidad.

“Mi abogado me preguntó si había ido a cancelar mi INE y a sacar la nueva y ¡por supuesto que no! Porque todos los mexicanos pensamos que no necesitamos nuestro INE hasta que nos toca votar”, relata.

“Los establecimientos buscan tus cosas, tu INE actualizada y tu buró de crédito. Si pierdes tu INE y vas y le dices al INE que perdiste el documento, pues ahí los frenas, y tu siguiente candado es el buró de crédito”.

El buró de crédito tiene un sistema de alertas que tiene un costo de 232 pesos por año y te avisa cuando alguna entidad crediticia revisa tu historial.


http://bit.ly/1VbxMNx





Reporte Indigo

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