viernes, 15 de enero de 2016

Gritos de identidad

La defensa de la autonomía indígena y de los derechos de autodeterminación avanzan en México. Un pueblo de Oaxaca montó su propia red de telefonía móvil y en Veracruz se arraiga en varios municipios el uso de una moneda autóctona

Talea de Castro y Papantla son dos municipios indígenas separados por más de 500 kilómetros. El primero está en la sierra de Oaxaca y el segundo en el norte de Veracruz. Pero los dos están unidos por la firme defensa que hacen a su autonomía y a su derecho a decidir sus formas de desarrollo.


En el pueblo de Oaxaca, sus habitantes decidieron enfrentar a las grandes compañías de telecomunicaciones para montar su propia red de telefonía móvil y ofrecer este servicio a bajo precio y con mejores condiciones.

En Papantla y otros municipios de Veracruz ocurre algo similar.

Desde hace años acuñaron su propia moneda de trueque que llamaron túmin para hacer frente a la falta de dinero en estas comunidades.

Hay algo de arrojo en ambas iniciativas.

Tanto la red de telefonía celular como la moneda autóctona no cuentan con la autorización de las autoridades.

“Aquí se recibe túmin”, es el letrero que ha comenzado a proliferar en los pequeños comercios de por lo menos 10 municipios de la zona norte del estado de Veracruz.

Aquí, cada vez son más los productores, comerciantes y consumidores de insumos básicos que han decidido adoptar su propia moneda.

Con esta moneda la población indígena busca hacer frente a la falta de dinero en el pueblo. 
Para evitar el cierre de negocios y el consecuente desempleo por falta de liquidez, decidieron crear su propia moneda: el túmin. La moneda nació como un proyecto académico destinado a la reactivación económica de los comercios formales en los municipios indígenas más pobres del estado de Veracruz, luego de observar que la falta de circulante en pesos estaba amenazando con hacer crecer más la marginación social de los habitantes de esa zona.

Desde que el túmin (que significa dinero en lengua totonaca) entró en circulación, hace ya seis años, la población marginada del norte del estado de Veracruz ha visto que las carencias son cada vez menos. Que tienen túmin para comprar lo necesario. Que no necesitan del circulante oficial peso mexicano para atender sus necesidades más elementales, y que con túmin pagan sus necesidades y sus gustos.

Lo mismo se puede comprar una nieve, que pagar cualquier compra en el mercado. Algunas cooperativas escolares ya aceptan el túmin con el que los niños pagan su desayuno durante el recreo. Casi todos los comercios establecidos reconocen la moneda local como la forma oficial de comercialización de productos y servicios. La moneda indígena –cuyo uso no está autorizado por el Banco de México- está presente en todas partes.

La mayoría de los productos y servicios que se comercializan en la zona se exponen a precio de túmin.

Hasta algunos medios impresos locales ya registran en sus cabezales su valor en esa nueva denominación.

En el seno de los cabildos de los 10 municipios en donde ya circula la moneda indígena, se tienen en reserva sendos proyectos mediante los cuales se aceptaría el túmin para el pago de servicios municipales, lo mismo para el pago del impuesto predial que para el servicio de agua potable, multas de tránsito y pago de licencias municipales.

Comités de padres de familia de los 10 municipios que ya adoptaron esa moneda están realizando actualmente gestiones ante la Secretaría de Educación Pública (SEP) para alcanzar la autorización que se permita el pago de inscripciones y cuotas mediante la exhibición de la moneda indígena, porque es la única que tienen a su alcance.

Papantla es el municipio más avanzado en cuanto al uso de esa moneda. De acuerdo al regidor de educación, el profesor Javier de la Cruz Treviño, en los últimos meses ha crecido en forma exponencial el número de comercios que han comenzado a aceptar el túmin, como moneda oficial de cambio. A la fecha son 115 comercios establecidos en esa localidad, los que reconocen la moneda local.

Cada vez es más el número de personas y negocios que utilizan el túmin en la mayoría de sus transacciones económicas diarias.

Un modelo con arraigo

El uso de esta moneda tiene arraigo en municipios como El Espinal, Papantla, Coyutla, Coxquihui, Zozocolco de Hidalgo, Progreso de Zaragoza, Chumatlán, Mecatlán, Filomeno Mata y Cuauhitlán.

El modelo económico fue creado en la Universidad Intercultural de Veracruz, con sede en el municipio de El Espinal, a iniciativa de los economistas Juan Castro Soto, Blanca Xanath García Ruíz y Álvaro López Lobato.

Algunos comerciantes de Papantla y El Espinal atribuyen a la utilización del túmin la reactivación de la economía en estas poblaciones pobres del norte de Veracruz.

“Hay más ventas. La gente tiene forma de comprar más productos, porque se ha dejado de depender del peso mexicano, que cada vez es más escaso en la zona”, dice el comerciante Alfonso Rico.

La utilización de esta moneda en los municipios del norte de Veracruz provocó incluso una denuncia penal que interpuso el Banco de México contra los creadores del sistema túmin por la violación del artículo 28 de la Constitución, que establece que sólo el Estado está facultado para la acuñación de monedas y emisión de billetes.

Los usuarios del túmin se han organizado en el comité “Mercado Alternativo y Economía Solidaria”, que establece como única finalidad el trueque entre socios cooperativistas.

Para ellos no se está violando la Constitución con la creación de esta moneda, sino se trata de un proyecto de economía solidaria. Ellos apelan a que los pueblos y comunidades indígenas tienen el derecho a decidir de manera autónoma su forma interna de organización económica.

La moneda indígena comenzó con cuatro denominaciones: un túmin, 5, 10 y 20 túmin. Pero el año pasado, tras la aceptación, se emitió un billete de 50 túmin.



https://goo.gl/sCMz96





Reporte Indigo

No hay comentarios:

Publicar un comentario