lunes, 28 de diciembre de 2015

FARMACHIP - El Microchip que nos faltaba

Es más pequeño que la yema de un dedo y se puede controlar con un mando vía wireless. Un microchip fabricado por la compañía MicroCHIPS, fundada desde el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en 2012 superó su primer ensayo clínico con personas. Ocho mujeres lo llevaron implantado durante 12 meses, y durante 20 días el dispositivo sustituyó a las inyecciones diarias que debían ponerse contra la osteoporosis que sufren. 

   Ellos dicen: "Aunque lejos de la clínica aún, esta tecnología podría hacer más fácil la terapia de los pacientes crónicos y mejorar la adhesión a los tratamientos"... para vender la idea disfrazada.

   Durante 2011, ocho mujeres danesas llevaron este microchip implantado bajo la piel, a la altura de cintura. El dispositivo, que se controla de forma remota, está formado por celdas en las que los fabricantes habían metido dosis de teriparatida, un fármaco para tratar la osteoporosis que se debe inyectar cada día. En concreto, había un microchip con 20 celdas, cinco con 19 y uno con 17.

   "Los medicamentos están en distintos huecos. Cada uno de estos huecos está cubierto por una capa nano-fina de oro que protege al fármaco durante años si es necesario y evita que sea liberado", explica Robert Langer, Catedrático en el MIT y autor también del estudio  publicado en 'Science Translational Medicine'. 


   En total, "había 132 dosis del fármaco y todas ellas se liberaron con éxito durante el ensayo", señala Robert Farra, Presidente de MicroCHIPS y responsable del trabajo.

   "El implante tuvo una eficacia terapéutica similar a la de las inyecciones subcutáneas y, de hecho, la variación de las dosis fue menor", subraya Robert Farra.

 "El dispositivo fue bien tolerado por las pacientes, que no notaban que lo llevaban, y estaban dispuestas a ponérselo de nuevo", añade el investigador.

   Pero para llegar aquí, los autores han tenido que trabajar durante años. "Hay dos tecnologías fundamentales que han permitido la creación de este producto". El mecanismo de cierre de cada reservorio, que "permite guardar cada dosis a largo plazo" y el método para expulsar el contenido al recibir un impulso eléctrico vía wireless.

   Esto "permite administrar las dosis a demanda". Ambos aspectos "han necesitado un trabajo importante para asegurar que sus funciones eran seguras, biocompatibles y fiables", explica el investigador.

   "El microchip permite al paciente alcanzar una adherencia al tratamiento del 100% sin la necesidad de ponerse inyecciones todos los días o de forma frecuente y sin la carga de controlar su enfermedad a diario".

EN POCAS PALABRAS: TENEMOS UNA NUEVA FUNCIÓN HASTA AHORA NO CONTEMPLADA PARA LOS MICROCHIPS, ADEMÁS DE TODAS LAS INVASIVAS CONOCIDAS: LA POSIBILIDAD DE QUE CONTENGAN CIERTOS TIPOS DE SUBSTANCIAS QUE PUEDAN SER "APLICADAS" EN DETERMINADO MOMENTO, A DISTANCIA.

    Esto me hizo recordar aquella famosa cápsula de cianuro de los espías...


  En cuanto a la eficacia del microchip, los autores se toparon con un problema esperado pero que podía poner en riesgo la viabilidad de un tratamiento farmacológico administrado a través de un dispositivo como este. Como comprobaron en modelos animales, al implantar el chip el organismo genera a su alrededor una envoltura de tejido fibroso. Sin embargo, a pesar de esta cápsula, los efectos del fármaco fueron buenos.

   El siguiente paso, en el que ya está trabajando este equipo, es fabricar microchips con celdas para almacenar muchas más dosis, las suficientes para proporcionar un tratamiento diario durante un año (o más tiempo, si se trata de terapias menos frecuentes). "Podríamos tener, literalmente, una farmacia en un chip", destaca Robert Langer, Catedrático en el MIT. "Puedes hacer una liberación controlada a distancia, puedes hacer una liberación pulsátil del fármaco puedes administrar múltiples medicamentos", añade.


   Los chips utilizados en este estudio almacenan 20 dosis de teriparatida selladas individualmente en unos diminutos depósitos que están cubiertos con una capa fina de platino y titanio. Esta cobertura se funde al aplicarse una pequeña corriente eléctrica, liberando el fármaco en el organismo. 


   “Lo que estamos haciendo es reemplazar señales endocrinas en el cuerpo”, Las aplicaciones futuras de este dispositivo involucrarán muchos tipos diferentes de hormonas que controlan desórdenes relacionados con el crecimiento, la reproducción, la obesidad e incluso la diabetes”, anuncia el investigador.
MUCHO CUIDADO... ALGUNAS DE LAS IMPLICACIONES DE LAS FUNCIONES ENDOCRINAS SON LAS EMOCIONES HUMANAS: incluyendo depresión, pasividad, agresividad, afinidad o rechazo, etc.
   Aunque es tentador pensar en un implante que libere a las personas diabéticas de sus glucómetros, Robert Farra  reconoce que la insulina no es una sustancia suficientemente potente para este dispositivo, ya que el volumen de dosis que haría falta insertar en el chip sería demasiado alto. 

   Además este sistema “es muy útil para enfermedades crónicas de las que se conoce perfectamente la dosificación”, en el caso de un enfermo diabético no sería aplicable sin un sistema de diagnóstico asociado, ya que las dosis que necesita en cada momento varían y no se pueden preprogramar.
   El chip, comparado con un pen-drive

  En opinión de Laura Lechuga, líder del grupo de Nanobiosensores y Aplicaciones Bioanalíticas del Centro de Investigación en Nanotecnología y Nanociencia (CIN2-CSIC), en España, la sencillez de la intervención, que dura unos 30 minutos, es una de sus grandes ventajas. “Los sistemas de este tipo son el futuro y la implantación subcutánea no tiene ninguna complicación”, afirma. “Las operaciones de estética son unas cien veces más agresivas que estos implantes”.

BILL, SIEMPRE ATRÁS DE LA REDUCCIÓN DE POBLACIÓN


   No contento con los resultados obtenidos asesinando millares con sus vacunas y esterilizando a millones SIN QUE LO SEPAN, Bill ataca la esterilización de manera directa: EL MICROCHIP ANTICONCEPTIVO, un invento que dura años y supuestamente puede ser activado y desactivado a gusto de las mujeres... O DEL GOBIERNO, VAMOS.

   En los últimos años, el fundador de Microsoft ha cambiado los ordenadores que le han metido en la lista de los millonarios por innovadores proyectos para el control de la natalidad, para lo que destinó 3,4 millones de euros a un anticonceptivo femenino que funciona por control remoto.

   El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) es el responsable de tan revolucionario aparato: un microchip del tamaño de una ficha del Scrabble que se implanta debajo de la piel del antebrazo, el abdomen o las nalgas. Para ponerlo en marcha, solo hay que activarlo por medio de un mando a distancia. Y por la batería no hay que preocuparse, porque el aparatito está pensado para durar hasta 16 años.
Como se puede ver, EL PRINCIPIO ES EXACTAMENTE EL MISMO QUE EL DEL EJEMPLO ANTERIOR... DE APLICAR DROGAS A ESTERILIZAR, TODO EN UN ÚNICO PAQUETE PORTABLE.
   Este chip contiene una proteína sintética denominada levonorgestrel, utilizada en otros métodos anticonceptivos hormonales. Cada día, un impulso eléctrico libera una pequeña dosis -30 microgramos- que impide la fecundación. Para asegurarse de que las hormonas no salgan de donde no deben, la cápsula que las contiene va recubierta de un escudo de titanio y platino.

   Sus creadores prometen numerosas ventajas con respecto a los métodos clásicos. Para empezar, su durabilidad de casi dos décadas, lo que supone la mitad de la vida fértil de una mujer. Además, a diferencia de otros implantes anticonceptivos, no es necesario acudir al médico para extraerlo y detener el tratamiento.

   El chip se puede apagar y encender a antojo. Si una mujer quiere tener un hijo, sólo tiene que desactivarlo con el control remoto y volverlo a reactivar cuando quiera prevenir de nuevo el embarazo. De la misma manera, se pueden regular las dosis de hormonas -esto sí, previa consulta con un médico-.

   A pesar de que el dispositivo funciona con tecnología similar a un 'wifi', no corre el peligro de ser 'hackeado'. El control remoto sólo responde si entra en contacto directo con la zona del implante. Por si eso no bastara, el mando cuenta con un código de seguridad que evitará sustos. CLARO QUE ESO NO IMPEDIRÁ QUE QUIEN TENGA LOS CÓDIGOS PUEDA HACER DE LAS SUYAS...

Aborto por control remoto

 
   Levonorgestrel (LNG). ¿Estamos frente a un anticonceptivo o un abortivo? La respuesta exacta, derivada del análisis de la información científica disponible, no permite afirmar exclusivamente lo uno ni lo otro. En realidad, se trata de un mecanismo de acciones múltiples por medio de las cuales se intenta impedir la fertilización del óvulo (acción anticonceptiva) y de fracasar ésta, ya concebido un nuevo ser humano, impedir su implantación o anidación en el útero (acción abortiva). Una nueva versión del mecanismo de acción de los así llamados anticonceptivos modernos: “anticonceptivos” hormonales y dispositivos intrauterinos, los cuales logran su eficacia para impedir nuevos nacimientos a través de efectos múltiples, anticonceptivos y anti-anidatorios. Si fracasa el mecanismo anticonceptivo o si se aplica después de la fecundación, se manifestará un poderoso mecanismo abortivo que impida la implantación del huevo fecundado. En esta ocasión me limitaré al mecanismo de acción del LNG.

   Demostrar que el LNG incluye un efecto anti-anidatorio del huevo humano fecundado no es asunto que ofrezca mayor dificultad. De hecho, basta con preguntarse qué sucede cuando el LNG se administra después que el óvulo ha sido fecundado. Ya no cabe acción anticonceptiva, la concepción se realizó. Aunque bastaría que se privara de la posibilidad de implantación a un solo embrión para considerar el LNG 0.75mg. como abortivo, la realidad es que necesariamente actuará como abortivo en numerosas oportunidades.

La eterna excusa de los países pobres (pero después se lo venden a los "ricos")


   La idea de los microdispensadores tampoco es nueva. En los años 90 el profesor Robert Langer -con más de 800 patentes y conocido como 'el ingeniero más citado de la historia'- comenzó a desarrollarlos en el MIT. Fue en 2012 cuando Bill Gates entró en su laboratorio con una sugerencia: crear un método anticonceptivo que durase años y las mujeres (léase "EL GOBIERNO", por favor) pudiesen activar cuando desearan. Rápidamente, Langer contactó con MicroCHIPS (¡CARAMBA, QUÉ CASUALIDAD!!!!) una empresa que trabaja con microimplantes que dosifican la medicina para combatir la esteoporosis. Solo tuvieron que cambiar el contenido.

   Para utilizar este aparato, todavía hay que esperar. Sus creadores calculan que estará en las farmacias en 2018 y se venderá a "un precio competente". Primero, se testará en los Estados Unidos en 2015 y deberá pasar los controles de la FDA (uno de los problemas menores, con Bill de por medio, aclaración para los inocentes). "Si supera todos los ensayos clínicos sería una grandísima noticia", se alegra el doctor Lete (y si no los supera qué importa... MENTIMOS Y OCULTAMOS INFORMACIÓN Y TORCEMOS LOS ESTUDIOS Y LISTO...). "Para los países en vía de desarrollo sería una bomba (¡LITERALMENTE!). Si hicieran un campaña con ello podrían controlar la natalidad siempre y no sólo de forma puntual o a corto plazo como ahora. ¡Y encima es un método reversible!" (sí, te van a dar vuelta como un guante...).

   La Fundación Bill y Melinda Gates han apreciado ese mismo potencial. Según la organización benéfica, para el año 2020 habrá otros 120 millones de mujeres y niñas en los países pobres, por lo que buscan de manera urgente nuevos métodos de planificación familiar de alta calidad.

   Por su parte, el MIT amplía miras y baraja la posibilidad de tratar diversas enfermedades mediante el método del microchip con control remoto. Eso sí, los doctores Lertxundi y Lete recuerdan: sólo el preservativo protege ante las enfermedades de transmisión sexual.


   Como de costumbre, siempre los mismos detrás de los mismos objetivos de siempre...



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