sábado, 14 de noviembre de 2015

Las Armas las Carga el Vaticano

UNA NOTICIA DE RT NOS INFORMA QUE:

EL PAPA FRANCISCO ADVIRTIÓ QUE LOS PODEROSOS NO QUIEREN LA PAZ PORQUE LA MAYORÍA DE ELLOS VIVE DE LAS GUERRAS Y HACE NEGOCIOS CON LA VENTA DE ARMAS
"La paz no es un producto industrial, es un producto artesanal que se construye cada día con nuestro trabajo, nuestra vida, amor, cercanía. Muchas personas con poder no quieren la paz porque viven de la guerra", dijo Francisco en un encuentro con niños en la Santa Sede citado por el portal 'Vatican Insider'. 
Y SI PANCHO LO DICE...
ES PORQUE PANCHO SABE

Según el papa, detrás de cada guerra se encuentra la industria de armamentos. "Esto es serio. Algunas personas poderosas se ganan la vida con la producción de armas y las venden a un país para que las utilice en contra de otro país", agregó.

Asimismo, el Sumo Pontífice calificó el comercio de armas como "la industria de la muerte" y señaló que el sistema económico orbita alrededor del dinero y no de las personas, por lo que se hacen guerras para defender el dinero. Insistió que por esa razón "mucha gente no quiere la paz, porque se gana más dinero con los conflictos bélicos aunque se pierdan vidas, culturas, educación".

SÓLO SE OLVIDÓ DE MENCIONAR EL "DETALLE" DE QUE ÉL SABE BIEN DE ESO POR "EXPERIENCIA VATICANA"...




   Hace muchos años  (yo tenía 17-18 años) Abba hizo caer en mis manos el increíble libro de David Yallop "¿POR VOLUNTAD DE DIOS?". Este libro es una de las mejores y más serias investigaciones que he leído, y aunque el tema central sería la muerte de Albino Luciano, mejor conocido como Juan Pablo I, después de 33 días de pontificado, en verdad el libro es sumamente esclarecedor acerca de todas las actividades internas y tejes y manejes corruptos del Vaticano y su brazo ejecutor, la Mafia (los que recuerdan la trilogía de "El Padrino" entenderán que no se trataba de una "ficción"). 
   La Pietro Beretta Ltda, fundada en 1526, es la fábrica de armas más antigua del mundo. Hoy con filiales en Italia, USA, España, Francia, Rusia, Alemania, Gran Bretaña, Portugal, Grecia, Finlandia y Japón es conducida por la Beretta Holding SpA.

Pero lo que tal vez pocas personas saben es que el accionista mayoritario de la Beretta Holding SpA después de Gussalli Ugo Beretta, es el IOR (Instituto para las Obras de Religión, comúnmente conocido como Banco del Vaticano) institución privada, fundada en 1942 por El Papa Pío XII y con sede en la Ciudad del Vaticano.
OBVIO QUE ESTE HECHO HA SIDO DESMENTIDO 'OFICIALMENTE' POR LAS PARTES (ver Comunicado en AciPrensa), yo no esperaría menos. De hecho, una pesquisa acerca de los accionistas de la empresa muestra que el Vaticano NO APARECE... Y YO NO ESPERARÍA QUE APARECIERA, AL FINAL NO SON BEBÉS DE PECHO. Lo que hay que investigar son los nombres de cada accionista y sus posibles relaciones de tipo testaferro con el Vaticano. 
Pero tampoco es la primera vez ni que el Vaticano es acusado de tener intereses financieros en la industria de las armas, como tampoco en industrias también controvertidas como la de los anticonceptivos.
Conocido como el Banco Vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), es una institución de la Iglesia Católica que está en la Ciudad-Estado del Vaticano. Creado el 27 de junio de 1942, su génesis se remonta a una organización llamada “Los Peniques de Pedro”, que sólo se formalizó en el siglo XIX. Su nacimiento -aunque no fue oficial-, se da mediante la firma del Tratado de Letran (1929). Benito Mussolini aportó dinero para su constitución y otorgó a la Iglesia una serie de garantías y medidas de protección. Luego, en 1933, le siguió otro acuerdo con el Tercer Reich de la Alemania nazi.


   Una de las ventajas de la firma de este pacto con Adolf Hitler, fue la confirmación del Kirchensteuer, un impuesto eclesiástico vigente hasta hoy. Supervivientes del Holocausto han intentado, sin éxito, entablar una demanda en Estados Unidos, alegando que buena parte del botín nazi fue almacenado en el Banco del Vaticano.

 A comienzos del siglo XIX la región ocupada por Lombardía, el Reino del Piemonte, el Reino de las dos Sicilias y los Estados Pontificios ocupaban lo que hoy es Italia. Con una organización más funcional a la de los señores feudales que a la monarquía y bajo influencia dinástica de los Habsburgo y los Borbones.



   La Gran Logia masónica de Londres, enfrentada con la masonería francesa (siendo ambas manifiestamente anticatólicas) influyó para generar la unión de Italia y consolidar allí un aliado contra Francia y debilitar a los Estados Pontificios.



   El principal opositor y uno de los más damnificados por la unión de Italia fueron justamente Francia y los Estados Pontificios. Por entonces, éstos con ciudad capital en Roma ocupaban en la región central de la península los territorios cedidos en el siglo IV por el emperador Constantino al Papa Silvestre I junto con una caudalosa fortuna ,convirtiéndolo así en el Papa más rico de la historia.

  El pacto de Letrán en 1929 lleva a Benito Mussolini, en nombre de Víctor Manuel III, el rey de Italia, a sentarse a negociar con el cardenal Pietro Gasparri en nombre del Papa Pío IX para reconocer la soberanía y la independencia de la "Santa Sede", para lograr un concordato bajo el lema "una iglesia libre en un estado libre" y para realizar una convención financiera que indemnice a los Estados Pontificios por sus pérdidas después del "risorgimento" en 1870.
 En 1933, el Vaticano volvió a demostrar su habilidad al entablar lucrativos negocios con los gobiernos fascistas. Al concordato de 1929, firmado con Mussolini, le siguió otro entre la Santa Sede y el 3er Reich de Hitler. El gestor Francesco Pacelli fue una de las figuras clave del pacto con Mussolini; Su hermano el cardenal Eugenio Pacelli, futuro Papa Pio XII fue el encargado de negociar como Secretario de Estado Vaticano, la firma del tratado con la Alemania de Hitler. Pío XII conocía bien Alemania. Fue nuncio en Berlín durante la Primera Guerra Mundial y, luego, como Secretario de Estado de Pío XI, tuvo numerosas intervenciones ante el rumbo que estaba tomando la política alemana. En calidad de tal, intervino decisivamente en la encíclica de Pío XI, conocida como «Mit brennender Sorge» (que puede traducirse «Con ardiente preocupación»). La iniciativa de la encíclica partió, contrariamente a lo que se cree, de los obispos alemanes, el primer borrador fue redactado en Roma por el Cardenal Faulhaber. El entonces Cardenal Pacelli, que dominaba el alemán, le dio forma definitiva, presentada a Pío XI, fue firmada y publicada. 

   A pesar de la constante y gran presión mundial, el Papa Pio XII siempre se negó a excomulgar a Hitler y a Mussolini, su pontificado se caracterizo por adoptar una falsa pose de neutralidad. Cuando los Nazis invadieron Polonia, Pio XII se negó a condenar la invasión. Una de las mayores ventajas que obtendría el Vaticano del muy lucrativo acuerdo que mantenía con Hitler era la confirmación del Kirchensteuer que ya mencionamos. Se trata de un impuesto estatal que aun hoy día deben pagar los creyentes alemanes, y que sólo pueden eludir si renuncian a su religión. En la práctica, son muy pocos los que renuncian a ella. Este impuesto representa por sí solo entre el 8 y el 10 % del total impositivo que recauda el gobierno Alemán. 
Durante la primera guerra mundial (1914-1917), el 10% de las bajas fueron de civiles. 

Durante la segunda guerra mundial (1939-1945), el número de civiles muertos alcanzó al 50%.

Durante la guerra de Vietnam los civiles muertos sumaron el 70% y en Irak ya suman más del 90%.
 Uno de los mayores escándalos de esta institución se relaciona con el caso de la quiebra del Banco Ambrosiano, donde el Vaticano era uno de sus principales accionistas. (Esto está bien explicado en el libro de Yallop). En 1968, el financista siciliano Michele Sindona –miembro de la Mafia– fue nombrado por el Papa Pablo VI para gestionar las inversiones extranjeras del Vaticano. También trajo a Roberto Calvi, un banquero católico en el norte de Italia. Ambos estaban ligados a la logia masónica P2.


   Calvi dirigió el Banco Ambrosiano, que se derrumbó en 1982 en medio de uno de los casos de fraude más grandes de Italia, tras la desaparición de 1.300 millones de dólares en préstamos que el banco hizo a empresas fantasma en América Latina. Al poco tiempo, el banquero fue hallado colgando de un andamiaje del puente Blackfriars, con sus bolsillos cargados con cinco kilos (11 libras) de piedras, ladrillos y 11.700 dólares en billetes de varios países.


   Aunque el banco del Vaticano negó haber hecho algo malo, acordó pagar 250 millones de dólares a los acreedores del banco Ambrosiano. Tanto el caso de Calvi como el de Sindona –quien fue asesinado con cianuro en su café mientras se encontraba preso, en 1986- siguen sin ser resueltos.


Durante el siglo XX hay un listado de asesinados relacionados con el Banco Vaticano, consignados en el libro "La santa mafia del Papa" (1998), escrito por Robert Hutchison. Se sospecha que muchos de los nombres que aparecen en dicha lista, fueron envenenados con una sustancia que mata lentamente al producir fallos cardiacos, llamada Digitalis Glucosides; es el caso de Albino Luciani (Papa Juan Pablo I), Jean Villot (secretario de estado y cardenal), o el padre Giuliano Ferrari entre otros.



BLANQUEO DE DINERO Y CORRUPCIÓN ECLESIÁSTICA


   En 2002, la Red de prensa Voltaire.net calificó al Banco Vaticano, la octava entidad financiera más usada para el blanqueo de dinero, por delante de paraísos fiscales como Suiza, Bahamas o Liechtenstein.
El 23 de septiembre de 2009, como nuevo titular del Banco Vaticano fue nombrado Ettore Gotti Tedeschi, hombre del Banco Santander en Italia. El 25 de noviembre de ese año, la Fiscalía de Roma, investigó la verdadera titularidad de una o varias cuentas corrientes abiertas en Unipublic a nombre de la IOR. Los investigadores sospechan que a través de las siglas IOR pueden ocultarse personas físicas o sociedades a través de esa cuenta y hayan creado un canal para el flujo de recursos entre el Banco Vaticano e Italia. Entre esa cuenta, han pasado 60 millones de Euros anuales en los últimos tres años.

   Gianluigi Nuzzi, autor del libro Vaticano S.A., que en 2009 esbozó los negocios turbios del banco, dijo que desconfía del Vaticano cuando dice que ahora sí actuará limpiamente. “Después de los grandes escándalos anteriores dijeron ‘vamos a cambiar’ y no lo hicieron. Ha sucedido muchas veces”, afirmó.

   El 21 de septiembre de 2010, las autoridades financieras confiscaron los activos de una cuenta del Banco del Vaticano en la sucursal de Credito Artigiano S.A. en Roma. Los investigadores explicaron que el Vaticano se abstuvo de aportar información sobre el origen o el destino de los fondos, conforme a la ley italiana. La mayor parte del dinero, 20 millones de euros (26 millones de dólares), estaba destinado a JP Morgan en Francfort y el resto a Banca del Fucino.
   En otro caso, las autoridades financieras en Sicilia anunciaron a finales de octubre de este año el descubrimiento de una operación de lavado de dinero en la que estuvo involucrada una cuenta del Banco del Vaticano de un sacerdote en Roma cuyo tío fue condenado por asociación ilícita. Las autoridades afirman que el padre del sacerdote le envió unos 250.000 euros -obtenidos ilegalmente del gobierno regional de Sicilia para una empresa de cultivo de peces- como una “donación caritativa”.
   El dinero fue enviado entonces de regreso a Sicilia desde una cuenta del Banco del Vaticano mediante una serie de operaciones de banca electrónica a fin de hacerlo difícil de rastrear.
   La fiscalía indicó en documentos judiciales el mes pasado (noviembre 2010) que aunque el banco ha expresado su voluntad de cumplir con las normas internacionales, “no hay ninguna señal de que las instituciones de la Iglesia Católica se estén moviendo en esa dirección”. Agregó que su investigación se topó con “exactamente lo contrario”.









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