viernes, 23 de octubre de 2015

Frontera en riesgo

La huelga de hambre de 54 migrantes musulmanes, recluidos en un centro de deportación en El Paso, Texas, vuelve a poner en el debate el tema de la vulnerabilidad de la frontera mexicana y la sospecha de que grupos yihadistas estén ingresando a Estados Unidos a través de México.

¿Es la frontera mexicana la vía que están utilizando terroristas islámicos para entrar a Estados Unidos? ¿Existe asociación de grupos radicales yihadistas con los cárteles de la droga?

Las alarmas de las agencias de seguridad norteamericanas se encendieron la semana pasada en Texas. ¿El motivo?

Un grupo de 54 ciudadanos de origen musulmán, recluidos en un centro de deportación de la ciudad de El Paso, Texas, se declararon en huelga de hambre para protestar por el trato de las autoridades y la posible deportación. 

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Los migrantes – procedentes de naciones como Bangladesh, Afganistán y Pakistán – ingresaron a suelo norteamericano después de cruzar la frontera de México utilizando las rutas de migración ilegal controladas por el narco mexicano.

La preocupación en Estados Unidos obedece a que en los países de origen de las personas detenidas en Texas se han detectado grupos extremistas ligados con el Estado Islámico (ISIS).

El mes pasado el gobierno de EU emitió una alerta de terrorismo advirtiendo que musulmanes radicales de Bangladesh podrían ser enviados a países de Europa o a Estados Unidos.

“El gobierno de Estados Unidos sigue recibiendo información de que grupos terroristas en el sur de Asia también podrían estar planeando ataques en la región, posiblemente contra instalaciones estadounidenses del gobierno, los ciudadanos estadounidenses, o los intereses estadounidenses”, señalaba.

Límite vulnerable

El propósito de los migrantes detenidos en El Paso era solicitar asilo político al gobierno de Estados Unidos.

Las autoridades migratorias –mientras analizaban su deportación- los recluyeron en el Centro de Detención de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ubicado en la ciudad de El Paso, Texas.

Los musulmanes se inconformaron por la incomunicación y decidieron realizar una huelga de hambre para protestar por el trato de las autoridades estadounidenses.

La manifestación musulmana en tierras norteamericanas puso otra vez el tema de la vulnerabilidad de la frontera sur con México y la amenaza terrorista en el centro de debate.

El gobierno de Barack Obama siempre ha asegurado que la frontera sur con México no representa un riesgo para la entrada de terroristas yihadistas a los Estados Unidos.

Pero hay versiones de medios conservadores y de derecha que contradicen al presidente norteamericano sobre la “porosidad” de la frontera con México.

La organización Judicial Watch, por ejemplo, interpretó la detención de los musulmanes en El Paso, Texas, como un riesgo a la seguridad nacional y una amenaza terrorista.

“Migrantes de naciones terroristas solicitan asilo en Centro ICE en Texas”, tituló el reporte publicado en su sitio de internet.

De acuerdo a esta organización, que preside el senador republicano, Tom Fitton, los musulmanes detenidos en El Paso, Texas, tras cruzar México, echaron abajo la afirmación del gobierno de Obama de que la frontera sur es segura.

Los 54 migrantes se negaron a comer o beber agua en protesta por la posible deportación a sus países de origen.

La huelga comenzó el miércoles 14 y concluyó el sábado 17 de octubre.
Entre las peticiones de los refugiados detenidos se encontraba una investigación del Departamento de Justicia y la Oficina Ejecutiva para la Revisión de Inmigración para identificar si el grupo recibió una audiencia justa del centro de procesamiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.

También se quejaron de que las autoridades no les proporcionaron un intérprete y que no tenían acceso los documentos del juicio en su contra.

Las autoridades migratorias no han informado, pero se sabe que una parte de los 54 musulmanes que iniciaron la protesta fueron liberados de manera condicional mientras se revisa su solicitud de asilo político o su deportación.

La protesta fue interrumpida por la intervención del cónsul general de Bangladesh, que tuvo que acudir al sitio para pedir a sus ciudadanos terminar con la huelga de hambre.

Activistas de organizaciones de defensa de derechos humanos de migrantes cuestionaron el trato brindado por el gobierno de Estados Unidos a los ciudadanos musulmanes.

La televisión local de El Paso entrevistó a Nasir Uddin, un inmigrante de Bangladesh, que fue liberado el sábado pasado.

“Estamos buscando asilo, somos refugiados. No somos delincuentes que no tenemos ninguna relación con criminales”.

Uddin llegó en diciembre pasado a El Paso, después de cruzar desde América del Sur a Ciudad Juárez.

La organización Drum denunció que los migrantes no habían recibido atención medica. El Comité de Solidaridad con Migrantes Detenidos también reclamó el trato a los musulmanes.

“Lo llaman un centro de procesamiento y no es cierto. Esto es en realidad una prisión “, señaló Roxana Bendezu, miembro del Comité de Solidaridad con Migrantes Detenidos.

El ICE tuvo que emitir un comunicado afirmando que los huelguistas recibían las atenciones médicas.

“El ICE toma la salud, la seguridad y el bienestar de los que están en nuestro cuidado muy en serio y seguimos de cerca la situación. El Centro de El Paso del ICE está dotada con los proveedores de salud médica y mental que monitorean, diagnóstico y tratamiento de los residentes en la instalación. ICE también utiliza exterior, proveedores de servicios de atención de salud privados médicos- mentales”.

Un tema electoral

El tema de la amenaza terrorista a Estados Unidos, a través de la frontera mexicana, no es nuevo.

La misma Judicial Watch, que hoy cuestiona la reclusión de musulmanes de países terroristas en Texas, publicó hace dos años que células del Estado Islámico (ISIS) estaban operando en la frontera entre México y Estados Unidos.


Reporte Indigo



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