miércoles, 7 de octubre de 2015

Cambian las reglas TTP

El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, el tratado comercial multilateral más grande de la historia, fue sellado después de cinco años de negociaciones en secreto. Incluye a 12 países que representan dos quintas partes de la economía global.

Las nuevas reglas del juego para el capitalismo del siglo XXI quedaron delineadas, tras quedar sellado el tratado de libre comercio más grande de la historia.

Después de cinco años de negociaciones, Estados Unidos, Canadá, Japón, México y otros ocho países finalizaron el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés).

En medio de una desaceleración significativa del comercio internacional y del estancamiento de las rondas de negociación multilaterales impulsadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), el TPP pretende traer dinamismo al intercambio de bienes e inversiones entre países que en conjunto representan el 40 por ciento de la economía mundial.

Originalmente, la expansión del TPP surgió como una respuesta de Estados Unidos y Japón, dos de las tres economías más grandes del mundo, para contener la creciente influencia comercial de China, país que rebasó el año pasado a su rival americano para convertirse en la nación de mayor actividad comercial en el globo.

Paradójicamente, pese a ser el principal promotor del acuerdo, Estados Unidos representa también el principal obstáculo para su consecución.
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Para que entre en vigor, el TPP debe ser aprobado por los líderes de los 12 países y ser ratificado por sus respectivos congresos. Actualmente, el ambiente político estadounidense se encuentra fuertemente marcado por una polarización bipartidista, dentro de la cual la radicalización se exacerba en un contexto pre-electoral.

El pacto comercial es un cuerpo completo de 30 capítulos que abarca desde definiciones de las reglas de contenido local y propiedad intelectual hasta aspectos de transparencia, medidas anticorrupción y armonización de regulaciones.

El TPP establece también estándares comerciales y de inversión, procura la reducción de aranceles, el intercambio de información, comprehende cláusulas específicas para cada industria e implanta medidas particulares de resolución de disputas.

Las negociaciones del TPP se han catalogado como una guerra de excepciones, donde cada país vela por los intereses de sus grupos económicos más poderosos: la industria del arroz de Japón, los fabricantes textiles de Malasia y Vietnam, los productores de lácteos en Canadá y Nueva Zelanda, los ingenios azucareros en México, así como las grandes firmas farmacéuticas y tabacaleras de Estados Unidos.

Críticas y escepticismo

Michael Froman, embajador de Estados Unidos ante la OMC, argumenta que el TPP procurará el crecimiento, protegerá puestos de trabajo, reforzará la innovación, reducirá la pobreza y promoverá la transparencia.

Sin embargo, el TPP ha estado rodeado por un velo de secrecía y escepticismo que le ha valido críticas de personajes como el ganador del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.

Las negociaciones se mantuvieron en secreto durante cinco años, pero la publicación de contenido filtrado generó una fuerte percepción de que el TPP se trataba más de proteger los privilegios de las grandes corporaciones y el debilitamiento de la capacidad regulatoria del Estado que de promover el libre comercio.

Particularmente polémico resulta un mecanismo de resolución de disputas que establece que cualquier firma global puede demandar a los gobiernos locales en un juicio de arbitraje privado si considera que la regulación ha afectado indebidamente las ganancias potenciales de la compañía.

Los críticos que han sido más severos con el TPP argumentan que esto representa una sustitución de la justicia del Estado por una justicia privada a modo de las corporaciones. No obstante, los defensores del TPP abogan por un mecanismo de arbitraje privado para asegurar los derechos de propiedad en regiones donde el estado de derecho es endeble.

Entrar ahora, ganar después

La integración de la producción de autopartes asiáticas a la cadena de valor de Norteamérica y la reducción del contenido local requerido por el TPP en los productos de exportación amenaza la preponderancia de la industria automotriz mexicana en Estados Unidos, el sector más dinámico y productivo de la economía nacional.

México se beneficiará marginalmente de la aprobación del TPP, de acuerdo a un estudio del Instituto Peterson de Economía Internacional. En este sentido, el economista Rogelio Ramírez de la O sostiene que en la aprobación de este tratado, los costos superan a los beneficios.

Sin embargo, el panorama cambia si el TPP se extiende a 17 países: bajo este escenario se estima que México puede añadir cinco puntos porcentuales a su tasa de crecimiento para 2025.

Filipinas, Corea del Sur, Tailandia, Taiwán, Colombia y eventualmente China, esperan pacientes para poder asegurar su entrada al TPP. El acuerdo que pensado como un modelo expandible, que en cierto punto regirá todas las relaciones comerciales del mundo.



Reporte Indigo




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